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Blog "Autorregulación Organísmica y Encuadre en Terapia Gestalt" creado por Vicente J. Martínez terapeuta integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada "Autorregulación Organísmica y Encuadre en Terapia Gestalt"

Los caprichos de la autorregulación, siempre velando por nuestra supervivencia. 


 Por Vicente J. Martínez  
Blog > Autorregulación Organísmica y Encuadre en Terapia Gestalt
Blog "Autorregulación Organísmica y Encuadre en Terapia Gestalt" creado por Vicente J. Martínez terapeuta integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

Autorregulación Organísmica y Encuadre en Terapia Gestalt

Publicado el 15/05/2012 por Vicente J. Martínez

Un ejemplo… si uno se hace una brecha en el brazo… duele. Atendemos a este dolor y protegemos la herida de golpes, de suciedades, la desinfectamos cada cierto tiempo, etc. y el cuerpo va haciendo lo suyo hasta llegar a sanar y cicatrizar. También ocurre que en situaciones extremas, con lesiones y daños importantes y donde la supervivencia está en juego, inhibimos la percepción del dolor en pro de una respuesta más adaptativa, y conforme la situación se va haciendo más favorable el dolor se va haciendo mucho mas presente, y es entonces cuando atendemos la herida y podemos sanar, un ejemplo podría ser los heridos de bala en guerra.

Tanto si se percibe el dolor como si no, hay autorregulación. En el primer caso se atiende y nos curamos y en el segundo primero nos salvamos y luego se atiende y sanamos. Trabajando de carpintero cuando estudiaba Psicología, me corté con un disco de sierra las yemas del dedo índice, corazón y anular… sentí muchísimo hormigueo en toda la mano y antebrazo y estuve sangrando mucho, realmente sentí el dolor llegando al Hospital. El dolor está ligado a la supervivencia, nos avisa de que algo está dañado, algo hay que reparar y atender. Pues bien… lo mismo ocurre para los dolores del alma, para mí que se trata de la misma autorregulación, de la misma sabiduría. El caso es que puede que las condiciones nunca se den, y la herida se enquiste en nosotros y marquen nuestro destino. Y esto también es autorregulación.  

Los dolores del alma

Enfoquemos ahora el asunto para los dolores del alma… por ejemplo, un bebé puede llorar demandando el contacto físico de la madre. Si éste no llega seguirá llorando con más y más fuerza, incluso con rabia. Si la necesidad de contacto sigue sin satisfacerse lo más fácil es que el bebé se desenergetice por el esfuerzo empleado, lo que muchas veces es entendido como que al bebé ya se le pasó el genio… en fin... Mientras tanto la vida va en ese contacto y para nada exagero. Os recomiendo un documental titulado “Las Habitaciones de la Muerte” trata de un orfanato chino, es extremo, terrible, muy crudo, aún lo recuerdo con escalofríos… en él los bebés reciben alimento físico, de hecho no les falta, sin embargo son tantos… que el personal no los pueden atender a todos en esas otras necesidades y muchos mueren… mientras tanto recurren a “mecanismos” o “estrategias” corporales para protegerse de esta terrible angustia, el organismo se autorregula.

El proceso terapéutico

Cada uno nos protegemos de manera más o menos parecida, o más o menos diferente de la angustia existencial o de un dolor profundo. En la línea de lo anteriormente dicho, igual que el dolor por las heridas corporales no es percibido hasta que las condiciones sean más óptimas, las heridas emocionales tampoco, y esto ocurre en el encuadre terapéutico, donde la autorregulación se manifestaría hacia la sanación y no hacia el enquistamiento de la herida. En el proceso terapéutico con un paciente, éste comentaba que se recordaba de pequeño diciéndose “esta semana no lloro”… acudía a terapia por episodios de ansiedad, cuando pudo encarar sus heridas y llorar el dolor, la ansiedad fue disminuyendo. Se dio el encuadre y las condiciones para poder atender las heridas, expresarlas… y la otra cara de la autorregulación hizo el resto.  

En la mitología

El Dios Hefesto, Dios de la Forja, Artesano, Inventor y Solitario… hijo de Zeus y Hera, fue expulsado de pequeño del Olimpo y humillado por el resto de Dioses por su cojera y aventuras de Afrodita, su esposa. Además de ser odiado por su padre. Hefesto pudo digerir su dolor cuando encontró la inspiración para su arte en la belleza de Afrodita. También a través de su amante Atenea, inteligente y planificadora, de quien se sintió inspirado en el “modus operandis” para la elaboración de sus obras, a través de las cueles expresaba y elaboraba su dolor.  

Reseñas

Documentos TV, (1995). Las habitaciones de la muerte.

Fotografía de Vicente J. Martínez

Vicente J. Martínez

Psicólogo Especialista en Terapia Gestalt, miembro de la Asociación Española de Terapia Gestalt y miembro del Equipo Terapéutico de Qualia, Psicología y Salud Emocional. Finalizando la Formación en Psicoterapia Integrativa.

CategoríasTerapia Gestalt

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Comentarios

  • (15/05/2012 - 21:29h.) Paulina Ramírez

    Me maravilla ver como funciona nuestra "maquinaria" física y emocional y me da pena pensar que poquito caso le hacemos algunas veces. Me ha encantado tu blog Vicente, gracias.

  • (25/05/2012 - 23:31h.) Efrain

    Felicitaciones por tu artículo, muy bueno.
    Hay una pregunta que quiero hacerte por que me llama mucha la atención.
    Tanto en esta página como en otras de temas similares, veo el uso de frases como "Psicoterapia integrativa", "Gestalt", "Expresión corporal",etc.
    Hasta donde sé, la Gestalt es holística, es decir, contempla al ser humano en su integridad, en lo físico - corporal, cognitivo, emocional y social, entonces ¿puede la Gestalt no ser integrativa? o ¿en qué sentido se denomina a ese enfoque "integrativo"?
    Saludos, Vicente.

  • (04/06/2012 - 15:54h.) Vicente J.

    Te comento Efrain;
    Lo emocional se expresa en lo físico, y es en lo cognitivo donde ambos asuntos se integran en condiciones saludables. Si hay sufrimiento no está habiendo conciencia, ni integración, ni expresión. y utilicemos la puerta de entrada que utilicemos nos llevará al núcleo de dicho sufrimiento, y en un sentido más profundo a cómo uno se desenvuelve consigo mismo, lo que vendría a ser una toma de conciencia del carácter.
    Un ejemplo, un hombre puede decir que su situación con su ex pareja e hijos es de tranquilidad, de estar todo solucionado, y para ello ofrece una serie de razonamientos. Sin embargo siente tensión en la mandíbula, presión en el pecho y cierta inquietud, o desesperación, o pesadez. Tanto si exploramos la contradicción entre su tranquilidad manifestada verbalmente con sus sensaciones físicas, o intervenimos directamente en las sensaciones físicas. tarde o temprano llegaremos al núcleo del sufrimiento. Cambios o intervenciones en un área afectará a la otra, así. la expresión de un llanto profundo aliviará tensiones musculares, y modificar los pensamientos al respecto y decir. sí que me afectaba. qué tranquilidad, qué Paz. (Se escribe fácil pero no es fácil llegar hasta aquí).
    Puede que un momento determinado se ponga más énfasis en un aspecto o en otro, pero irremediablemente el conjunto se va a ver afectado. E
    En trabajos muy muy profundos abordados desde lo corporal, se puede expresar un miedo terrible, o una tristeza infinita, y no poder integrarlo conscientemente. no saber el por qué. O no poder asociarlo con algún episodio de la vida. En estos casos, probablemente se esté abordando Gestalts Inconclusas de cuando el Sistema Nervioso no había alcanzado un nivel de maduración suficiente como para la toma de conciencia. Aun así, se expresa la experiencia tal cual quedó atrapada en la totalidad del organismo por aquellos entonces. aun así es holístico. Para mí, la principal aportación de la Gestalt es el tener en cuenta a la persona en su totalidad, así se recibe en Formación y así se transmite.
    Espero haya podido aclarar tu pregunta.
    Por mi parte decirte que me ha encantado desde que la leí, así que muchas gracias!!

  • (13/12/2012 - 11:34h.) Fernando Alcina

    Gracias por tu reflexión, Vicente. Efectivamente es la propia auto-regulación organísmica la que nos lleva al reconocimiento de la falta de recursos para curar las heridas de nuestra alma y, con más o menos conciencia de ello, a pedirle cita a un profesional como tú. Un abrazo!

  • (13/12/2012 - 12:30h.) Berta

    Leyendo el texto me he quedado pillada en la mención del documental. Lo ví cuando en su momento lo estrenaron por TV, creo que es el mismo, por la descripción que haces estoy casi segura. Es de las cosas más terribles que recuerdo haber visto nunca, me quedé muy afectada, durante mucho tiempo. Ahora veo que me vuelven sensaciones de entonces, del dolor que sentí y la sensación de insoportabilidad. Recuerdo que me venían escenas, sobre todo una, pasaba el tiempo, trataba de olvidarlo y volvía la escena a mi cabeza.
    Ahora, volviendo al tema principal del blog, me quedo pensando si este dolor mío es universal, o si me pone en contacto con una herida propia o en cómo es mi propio proceso de autorregulación o protección.
    También pienso si sería capaz de volver a ver el documental y si me afectaría de la misma manera que entonces.

  • (13/12/2012 - 23:34h.) María del Mar García Marqués

    Yo también vi en su tiempo el documental y me impactó, al mismo tiempo que me hizo tomar conciencia de la gran importancia de lo físico unido al alma. No hay división como nos han enseñado a los católicos el cuerpo al que hay que controlar y el alma, somos uno y a través del cuerpo se expresa el alma. Cuando me duele el alma mi cuerpo se afecta, solo siendo consciente de ello y atendiéndolo voy en el camino de la integración.
    Gracias Vicente por la reflexión que aunque parece sencilla para mí es un pilar de la vida.

  • (15/12/2012 - 20:05h.) JLI

    Vicente gracias, un gran artículo, me ha encantado como lo explicas y los ejemplos, yo creo que siempre hay auto regulación, tanto si hacemos una cosa como otra, siempre atendemos la necesidad más emergente, siempre es la súper vivencia sea por medio de la atención a la herida o enquistándola como tu bien dices. La sabiduría de nuestro organismo es la clave de la supervivencia del ser humano. Respecto al documental recuerdo haber visto este u otro parecido y me horrorizo, pero no entendía que un niño pudiera morir por no tener contacto físico con otro humano, ahora lo entiendo desde que aprendí en Gestalt que los seres humano somos sociales, el contacto con otros es esencial para nuestra salud tanto física, emocional e intelectual, gracias por recordármelo con este articulo.

  • (17/12/2012 - 13:33h.) Ainara Febles Bolaños

    Escuchar al cuerpo y confiar. Tomar conciencia de cómo nos hemos armado para sobrevivir y cómo ahora esa forma de estar, esa armería de nuestro cuerpo puede resultar positiva a nuestro organismo o no.

    Aceptar el proceso natural y darle salida, acompañarme en el momento de estar, de sacar, de expresar y de observar como he aprendido una forma de armarme para sobrevivir y cómo ahora esa forma integrada en mí se complementa con otras formas que contrarrestan los efectos negativos que ésta produce en mi organismo.

    Desde esta perspectiva, por ejemplo mis náuseas y mi dolor de estómago me advierten de que estoy llena y que no puedo continuar "tragando". Es posible que hasta ahora el acto de tragar me haya servido para autorregularme, pues para mi bienestar tragar me servía. Pero ahora seguir "tragando" me produce una sensación desagradable, indicándome que es momento de parar y poner conciencia en la asimilación.

  • (18/12/2012 - 13:41h.) Estefanía Martel

    Leí este artículo hace tiempo, y me encantó.

    Ahora, me vuelve a conectar con una afirmación que pronuncié hace tiempo también y que me dí cuenta me define a la perfección "Mi límite es el dolor". Y me parece triste que tenga que llegar a ese límite para tomar conciencia de que me estoy agrediendo, de que no me estoy cuidando. Y a la vez, me siento agradecida porque, a pesar de todo lo que hagamos, la sabiduría del cuerpo (nuestra sabiduría) permanece.

  • (08/01/2013 - 11:57h.) María Graciela Cabello

    Vicente, todo tu artículo, me llega de forma directa.

    Si miro atrás y veo mi vida, reconozco los momentos álgidos y dramáticos y al mismo tiempo, la anestesia que me permitía continuar y continuar, sin mirar siquiera la herida ni atender el dolor. Sencillamente, "no era el momento de parar", igual que el soldado en la trinchera, no puede detenerse, por él mismo y por los que lo rodean o dependen de él.

    La vida y yo misma, me ha hecho poder parar. Y al detenerme,poder atender esas viejas heridas que estaban en mi alma y en mi cuerpo.

    Me está costando mucho escribir esto.
    En éste, mi camino, he podido comprender que esa forma de responder fue la que me hizo posible llegar hasta aquí .
    Ahora, me doy mi tiempo, el que no tuve antes y todo va, lentamente, ocupando su sitio.

    Gracias.

  • (15/01/2013 - 20:14h.) Suría

    últimamente me ronda bastante la idea de tu artículo: conociendo los dolores de los dolores de los demás me planteo que tiene mucho sentido que muchas veces no se recuerde durante algún tiempo lo que aconteció exactamente cuando fue muy doloroso...o que nunca se llegue a empezar siquiera a llorar por miedo a no poder parar nunca. En mi caso a veces veo peligroso y no se distinguir el hecho de no sentir para protegerme cuando no hay más remedio del hecho de no sentir para seguir agrediéndome... g

  • (23/01/2013 - 22:54h.) Francisca Muñoz Martìn

    Popularmente se dice:"El cuerpo es sabio"
    En muchas ocasiones,cuando tenemos mucho estrés,enfermamos y tenemos que cuidarnos,quedarnos en casa,guardar cama. La enfermedad nos obliga a atendernos a nosotros mismos,a dejar de correr y a centrarnos en lo que nos ocurre,tanto fisica como emocionalmente.
    Me ha gustado mucho el artìculo.Enhorabuena

  • (28/01/2013 - 18:51h.) Obdulia

    La humanidad lleva un largo recorrido a través de los tiempos. Desde luego, si el organismo humano no hubiera tenido este mecanismo de la auto-regulación, habríamos perecido hace siglos por la intensidad dolorosa de los impactos, ya sea la falta de amor, ya sea la violencia física de un adulto, la perdida de un ser querido etc. Desde que hago gestalt, tomo conciencia del impacto traumático que tienen los "golpes" físicos y psíquicos en el ser humano. Me aterraba imaginar qué impacto tendría en mis sobrinas, en mis alumnos, la agresividad incosciente de los adultos, la falta de amor. esta auto-regulación organísmica de la que nos hablas, esta sabiduría del organismo humano,Vicente, me da cierta tranquilidad y confianza. Cada organismo va haciendo su recorrido: en el camino habrá heridas, carencias, frustraciones, y la fortuna es que tenemos mecanismos, y contamos con la propia autorregulación, que nos permite ir tomando contacto con la herida del alma, cuando estamos preparados para escucharla, apoyarla, sanarla. Si me doy cuenta de mi herida, comienzo a tratarla, en terapia, con el amor de los amigos, con el contacto de la naturaleza. Si un ser cercano, una alumna, un amigo, sienten una herida, apoyo con mi presencia y mi amor su sanación, respetando y escuchando su auto-regulación, y estando disponible para la búsqueda que han iniciado. Aún así, entiendo que no es suficiente esta autoregulación, y que a veces, llega la desconexión total o la locura de manera individual o colectiva. La neurosis del dinero, la ambición, la guerra, la contaminación, son alarmas a las que una parte de la humanidad aún no pone oídos . No sé...no sé si estoy mezclando temas...o que aún así, puedo confiar en esta autoregulación...hasta la sanación de esta neurosis...

  • (06/02/2013 - 14:20h.) Gabriel Romero Marín

    Confiar en esa autorregulación organísmica, en lo que me dice y a donde me conduce a mi me ha ayudado sobremanera, de echo fue "ella" la que me trajo, sin yo saberlo, a la Gestalt. Poder leer tu blog y los posteriores comentarios me aclara mucho a la vez que me genera un sin fin de dudas y curiosidades.

  • (22/09/2013 - 15:03h.) Sandra Cruz

    Ahora estoy leyendo, Infancia, la edad sagrada de Evania Reichert, y habla continuamente de la autorregulacion, que en cada ser humano esta como "una semilla fundamental"(pongo mis palabras a lo que para mi siginifica esto) , pero de lo frágil que puede ser en manos de padres, madres y educadores/as, el no dejar que esa autoregulacion se exprese, que se coarte, que se frustre, y habla de como no hacerlo, de como conseguir que un ser humano, pueda autorregularse y en ese consiste el poder vivir de una manera sana, saludable la vida. Es tan fácil no dejar espacio libre a la autorregulación,,,,incluso la mia propia,,,y en consecuencia a las de los demás. Poco a poco tambien me doy cuenta que el trabajo propio, me hace poder disponer cada vez mas de un escenario propicio para mi propia autorregulación, y poder facilitar el de otras personas.

  • (19/02/2015 - 14:53h.) Antonia Redondo

    Al igual que a Paulina me fascina a la vez que me apena lo poquito que, al menos yo, escucho mi "maquinaria".

 

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