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Blog "Bioenergética: tomar consciencia con el cuerpo" de Paulina Ramírez colaborador de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada."Bioenergética: tomar consciencia con el cuerpo" 

El cuerpo no filtra ni interpreta, su mensaje es claro, sólo hay que aprender a escucharlo. 

Por Paulina Ramírez  
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Blog "Bioenergética: tomar consciencia con el cuerpo" de Paulina Ramírez colaborador de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada.

Bioenergética: tomar consciencia con el cuerpo

Publicado el 06/03/2012 por Paulina Ramírez

Durante el año 2011 tuve la gran oportunidad de hacer una formación en bioenergética en el Centro de Terapia Gestalt Qualia, impartidos por maestros de la talla de Jean Marc Guillerme (Bretaña), Denis Royer (Quebec) y Heiner Steckel (Alemania), todos ellos discípulos directos de Alexander Lowen, médico y psicoterapeuta fundador del International Institute for Bioenergetic Analysis

La locura

A medida que iban transcurriendo los talleres, mi cuerpo comenzó a hablar de mí y yo, ignorante hasta ese momento de su lenguaje, comencé a recordar y todo encajó suavemente como las piezas de un puzzle abandonado. Descubrí una sensación poderosamente nueva para mí: la locura es retener lo que sentimos, no expresar la locura que llevamos dentro y algo, que no sé explicar muy bien qué es, cambió. Mi cuerpo ocupó el lugar que le corresponde y, de a poco, me habló de lugares remotos, de dolores postergados, de risas abandonadas, de placeres resistidos, de sabia fluidez y de fuerza inexplorada. Me di cuenta, con el cuerpo no con la mente, de que cuando expando dejo espacio al placer y que cuando contraigo, genero ansiedad. Y es que tomar consciencia con el cuerpo tiene otro sabor, otra sabiduría. Contactar con las barreras corporales me da pie a recordar y reconquistar el sentido íntegro de ser YO. 

Si tú respiras no vas a sentir miedo. Con la paralización de la respiración viene el miedo

Una cosa tan automática como respirar es capaz de “hablarle” a una emoción tan profunda como el miedo. Así de sencillo, así de maravilloso, así de ontológico. Y yo respiré y el aire habló dentro de mí con mi miedo y en esta conversación se encontraron dos viejos amigos y se contaron lo bueno y lo malo que había sucedido.

Ya han pasado los meses, yo sigo temiendo y sigo respirando. Mi cuerpo escucha y mi mente cede el paso al organismo porque entendió que a éste no le hace falta interpretar. El camino es largo y lento, es como volver a una casa deshabitada y comenzar a arreglar las tuberías, el sistema eléctrico, pintarla, alhajarla, etc. Volver a escuchar mi registro corporal ha sido habitarme y la sensación es tan epidérmica como cuando alguien te tapa con una manta en el amanecer.  

La tensión corporal es un freno para no ir en busca de lo que necesitamos

Estamos enfermos de insatisfacción, pero quien nos mantiene así no es la sociedad o la “gente”, somos nosotros mismos que no entendemos que la “caridad comienza por casa”. Cada taller de bioenergética fue una enseñanza profunda en este aspecto, pues vi cómo personas con heridas, resistencias o placeres reprimidos de antaño, ponían en juego su propia necesidad y dejaban que su cuerpo buscara la sanación. Ellos me enseñaron que soltando el freno puedo darme permiso y esto es de vital importancia en mi queharcer como terapeuta porque, si me freno, dejo de escuchar -abandono- al otro. La autenticidad pasa tanto por reconocer el freno como por dejar de frenar. 

No es necesario que haya siempre algo emocional para que el cuerpo conecte con el trauma

La emoción, cuando está enferma no es de fiar, pues se vuelve un discurso mental o un juego de intensidad. El cuerpo es nuestro registro más fiable porque no presupone una interpretación y tiene muchas formas de expresarse: el llanto, el grito, la vibración, el color, la rigidez, la risa, el placer, la brillantez de la piel y más. Todos ellos símbolos que nos aterran porque, en un primer momento, no entendemos y, principalmente, porque no controlamos. Y esta es la enseñanza primordial para mí: la locura es pensar que controlo y en el dejar de hacerlo -soltar esa locura- concurre el verdadero aprendizaje de vida. Una vez que fui capaz de traspasar la fantasía de que controlo, pude conectar con lo que realmente siento y pienso.  

Recipiente

 El cuerpo es el recipiente de la mente, de los órganos, los huesos y de las emociones. Acoge y, a veces, duele para hacerse escuchar. Este recipiente es una parte y no un “aparte” de lo que somos. Al incluirlo, he sentido placeres, dolores, bloqueos, ternura, compasión, incomodidad y desprotección. He sentido lo que me constituye y eso está siendo infinitamente mejor que no sentirlo. 

Reseñas

Lowen A., (1982). The will to live and the wish to die. Nueva York: Kindle Edition.

Apuntes personales tomados durante la formación en bioenergética 

Fotografía de Paulina Ramírez

Paulina Ramírez

Psicóloga Especialista en Terapia Gestalt, miembro de la Asociación Española de Terapia Gestalt y miembro del Equipo Terapéutico de Qualia, Psicología y Salud Emocional. Formada en Teatro Terapéutico. Finalizando la Formación en Psicoterapia Integrativa.

CategoríasBioenergética

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Comentarios

  • (11/03/2012 - 11:44h.) M. Iluminada Madrid Gómez

    ¡Qué gustazo sentirse en sintonía con alguien! Sólo puedo decirte que en este momento ese proceso que tú cuentas me ayuda con el mío. Es un doble premio que esa "identificación" venga de ti, de tus palabras, de tus experiencias... ¡Cuánto me enseñas, niña!

  • (13/03/2012 - 21:21h.) Paulina Ramírez

    muchas gracias Lumi, el premio es para mí también, un comentario así me deja con ganas de seguir haciendo

  • (16/03/2012 - 06:53h.) Mar Souto

    Que maravilla de líneas he tenido siempre ganas de hacer el curso en Bioenergética pero leyendo esto me anima más a hacerlo. ¡Envidia! de no poder soltar esa locura de creer que controlo y no poder interpretar o sentir lo que mi cuerpo me está diciendo en este momento. Un beso muy granda Pau y gracias por escribirlo. Me ayuda a conectar un poquito más conmigo

  • (20/03/2012 - 22:18h.) paulina ramirez

    Yo te animo a que lo hagas Mar, se aprende a soltar la locura y a muchas otras cosas más, en un ambiente de respeto y seguro. Gracias por tus palabras.

  • (08/08/2012 - 12:06h.) Áscensión Ramírez

    Hola Paulina, has descrito de maravilla la experiencia corporal. Yo estoy en formación de Analista Bioenergética desde el año 2010 y mi vida está expresandose mientras mi cuerpo es mi guía. Cuando se practican los ejercicios de manera asídua es todavía mejor, el cuerpo te habla realmente y sabes donde abrir y sacar. Es maravilloso este recurso natural para sanarse. Felicidades me ha gustado mucho tu artículo.

  • (08/08/2012 - 20:10h.) Paulina Ramírez

    Para mí la bioenergética ha sido todo un descubrimiento, Ascensión, un recurso de inestimable valor. Gracias por tu comentario.

  • (03/04/2013 - 19:16h.) Dolores Cano

    Pienso que es duro admitir que existen unas ganas de sanación, pues eso implica una enfermedad, pero que el designio venga de afuera tranquiliza, tanto si es para enfatizarla como para hacerla desaparecer. Siento que es hipocondría, es un miedo mental, a no ser libre para escuchar tu propio latido y respiración, a que el día pase sin que las horas te permitan detenerte en tí. Miedo a negar que lo que sientes, esas locuras que te mueven y remueven a cada momento solo son tuyas, que no puedes compartirlas, que estás "sola". Me siento sola y a contra corriente, perdida, intentando disfrutar mí día en una búsqueda tan intensa que me nubla lo que tengo delante, sin saber qué elegir de un amplio abanico mental, y un recortado abanico físico. Puedo viajar a mil mundos y reconstruirlos en mi mente, a través de esta herramienta y a la vez solo podría disfrutar del placer de hacer tareas en casa, que a la vuelta de la esquina terminan estando completamente destruidas, retornando a ellas monotonamente, incansables en estar deshechas y haciendome sentir inutil, pues vuelven a su estado a pesar de mi mimo en realizarlas. Siento mi vida como una carcel para mi cuerpo y al tiempo vuela mi mente, buscando momentos para conexionarse con mi propio cuerpo, hacer ejercicio, saltar, correr, generando una estela energética potente, armonica de alto rendimiento, y al no encontrar oportunidades anhela mi mente esos momentos, rememorandolos en lugar de buscarlos. El trabajo me mantiene atada a un lugar y tiempo concretos y la culpa me golpea cuando los abandono, no solo la culpa, tambien existen reproches que no termino de aprender a combatir, aun con la duda de estar en derecho de reclamar ese tiempo como mío.

 

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