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Blog "Cómo lidiar con ciertas emociones(III): La mala fama del miedo" creado por Paulina Ramírez, psicóloga especialista en Terapia Gestalt e integrante del equipo terapéutico de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en GranadaCómo lidiar con ciertas emociones (III): Las distintas caras de la tristeza

Rabia, tristeza, miedo, dolor y alegría


Por Paulina Ramírez  
Blog > Cómo lidiar con ciertas emociones (III): La mala fama del miedo
Blog "Cómo lidiar con ciertas emociones(III): La mala fama del miedo" creado por Paulina Ramírez, psicóloga especialista en Terapia Gestalt e integrante del equipo terapéutico de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

Cómo lidiar con ciertas emociones (III): La mala fama del miedo

Publicado el 23/07/2012 por Paulina Ramírez

Cómo lidiar con ciertas emociones es un blog que expone cómo entendemos en Terapia Gestalt que sería sano gestionar nuestras emociones y así avanzar hacia una forma más íntegral y sana de vivir las relaciones con otras personas y con nosotros mismos.

Este blog está dividido en cinco partes que tienen como hilo conductor las emociones, pero que en cada entrada se habla de una diferente. El primer capítulo es: ¿Por qué la rabia es tan inadecuada?, el segundo: Las distintas caras de la tristeza, el tercero: La mala fama del miedo, el cuarto: La falsa insoportabilidad al dolor y el quinto: la adicción a la alegría.   

Imagen que ilustra el blog "Cómo lidiar con ciertas emociones(III): La mala fama del miedo" creado por Paulina Ramírez, psicóloga especialista en Terapia Gestalt e integrante del equipo terapéutico de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

Miedo real: instintivo

Todos sabemos que el miedo es una emoción muy útil. Al igual que el dolor, el miedo es un mensaje instantáneo que nos puede salvar la vida. Correr para sobrevivir es responder de forma sana al peligro. Protegernos ante una amenaza es algo que hacemos casi sin pensar. Pero en la sociedad actual, nuestros miedos son de otra naturaleza y responden más bien a evitar tener contacto con nosotros mismos. Tememos a nuestra “naturaleza salvaje” y nos perdemos el experimentar el poder transformador de sentirnos. 

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Miedo Mental: el monstruo de ochenta cabezas

El miedo de los ansiosos y el de los fóbicos es un buen ejemplo del miedo mental. Dicho miedo no nos salva la vida, más bien nos la estropea, y hay muchas fobias distintas, mucha gente con ansiedad y, en fin, muchos monstruos de ochenta cabezas que nos distraen de nosotros mismos.
Cada uno de nosotros hemos construido un monstruo particular que hace que descuidemos el sentido real que tiene el miedo como emoción y mensaje. 

¿Qué hacer con el miedo mental?

El sentido del miedo mental está basado en nuestra biografía y el mensaje tiene que ver con averiguar qué estamos evitando, y qué beneficios nos aporta el hacerlo. La idea es estar atentos y no evitativos, es la única forma de que el monstruo vaya perdiendo fuerza y veamos el mensaje de nuestro miedo real.
Catalina, mi paciente de 30 años, teme sobremanera tener una pareja estable y busca que la abandonen en cuanto ve que la relación se pone más seria de lo que ella quiere. Ella dice que si los hombres se acercan mucho, seguro que le van a hacer daño y está convencida de que lo mejor es salir huyendo. Catalina evita el dolor por el posible abandono que pueda sufrir. Este patrón de relación lo construyó desde muy niña al ver que su padre - por cuestiones de trabajo - una y otra vez la dejaba a merced de una madre muy estricta. El trabajo terapéutico con mi paciente es deshacer el patrón de relación, pero primero ver cuál es el beneficio que tiene. En la última sesión Catalina descubrió que lo que evita es enfrentarse al dolor del abandono reiterado de su padre y a la frialdad y austeridad emocional de su madre - que es así como ella lo vivió de niña-. “Cuando mi padre estaba en casa todo era entretenido y yo me sentía segura. Podía sentir su amor, pero cuando se iba, ni siquiera podía salir a la calle a jugar con mis amigos porque mi madre me lo prohibía” En Catalina ha quedado asociado emocionalmente el cariño al abandono y ante la posibilidad de sentirse abandonada de nuevo, es ella quien se va. 

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¿Qué hacer para salir de este circulo vicioso del miedo al miedo?: Sentir el miedo real.

Atravesar el muro que nos impide sentirlo. Al día de hoy, Catalina está comenzando a descubrir corporal y emocionalmente el miedo reprimido de niña. Está siendo una experiencia muy rica en cuanto que ha obtenido mucha información de ella misma, : “soy más capaz de lo que yo creía de pasar por este miedo” y además está enamorada de un chico y , aunque con mucho miedo, se está dejando estar en la situación sin salir huyendo. Sin huir del miedo, la vida se antoja menos abandonable. 

Reseña

Naranjo C., (2007). El eneagrama de la sociedad. Males del mundo, males del alma. Vitoria-Gasteiz: La llave. 

Fotografía de Paulina Ramírez

Paulina Ramírez

Psicóloga Especialista en Terapia Gestalt, miembro de la Asociación Española de Terapia Gestalt y miembro del Equipo Terapéutico de Qualia, Psicología y Salud Emocional. Formada en Teatro Terapéutico. Finalizando la Formación en Psicoterapia Integrativa.

CategoríasTerapia Gestalt

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Comentarios

  • (29/06/2013 - 08:53h.) Toñi Quintana

    Buen tema el que trata Paulina aquí. Nuestros miedos, la mayoría inconscientes, son los que nos limitan la vida y no nos permiten disfrutarla plenamente.
    Es mucho más grande la idea que tenemos de lo que nos puede pasar, que la realidad en sí. Cuando sale un miedo, sale nuestro niño interior asustado, y desde ahí, imaginamos que no lo podremos sostener, que nos puede superar, y es cuando viene la reacción o de huida o de ataque, de confrontación para defendernos.
    Recuerdo una historia que escuché hace muchos años: "Si entras en un cuarto oscuro y ves en el suelo la silueta de una serpiente, te aterrorizas y no lo puedes soportar. Pero si tienes el valor suficiente para encender la luz, te puedes dar cuenta de que no es una serpiente, que es una cuerda".
    Eso es lo suele pasar, que lo que vemos son cuerdas, pero imaginamos que son serpientes. Solo entrando en el cuarto oscuro y encendiendo la luz, solo atravesando el miedo, podemos superarlo, podemos comprobar que era una fantasía nuestra.
    En la terapia nos ayudan a atravesar el miedo, nos acompañan a poder mirarlo de frente y a desmontar la fantasía.

  • (29/06/2013 - 13:44h.) María Jesús García

    Me doy cuenta que me quedan cuartos oscuros donde el miedo me paraliza. Y sé que solo atravesándolos podré enfrentarme a situaciones que van a devolver a mi vida la dignidad que se merece.
    Estoy de acuerdo con Toñi, porque sé que solo la terapia puede ayudarme a enfrentarlos.
    Gracias Paulina, tu artículo me llega en un momento muy adecuado en mi vida.

  • (04/07/2013 - 19:23h.) Remedios Palacios Cobos

    El último taller de la formación fue el de "escenas temidas", aquí vimos, como efectivamente, podemos experimentar el miedo real, ese que nos pone en aviso de que existe un peligro y el miedo neurótico. Este último, no existe mas que en nuestra mente, pero no por eso es menos amenazador. Ciertamente como comenta el artículo es un miedo que encubre una situación que para nosotros es difícil de enfrentar, aunque no imposible. Y sí, por experiencia propia puedo decir que la única forma de deshacernos de él es atravesando eso que una vez siendo niños tanto nos costó. Ahora, como adultos, con paciencia, cariño y ayudado por terapeutas, podemos transformarlo e integrarlo. Gracias

  • (06/07/2013 - 20:12h.) Nicky

    Parálisis, estado de alerta, manos apretadas, aceleración de los latidos de mi corazón...siento miedo en muchas ocasiones. Voy dándome cuenta de que algunas veces es miedo a disfrutar, a ser libre, a expresarme...se me ocurren muchos momentos de mi vida en los que pude aprenderlo.
    Lo que pasa es que mis circunstancias ahora son diferentes, y parece que a veces no me doy cuenta de que hay peligros que simplemente ya no están y otros para los que tengo herramientas para enfrentarme.
    Me encanta ir aprendiendo que vivir es arriesgar.
    Un abrazo

  • (09/07/2013 - 11:32h.) Salva Benítez Haro

    Tras la paralizante emoción de miedo mental, siempre hay una situación que se quiere, de un modo inconsciente, evitar. Una situación que tuvo lugar, sin duda, en una infancia temprana. A pesar de que voy conociéndo, poco a poco, la naturaleza, el carácter y el sentido de estos miedos infantiles tan arraigados en mi mente , a veces cuando aparecen, es tal su grado de automatismo que nublan mi mente, impidiendo darme cuenta de que estan apareciendo, poder respirar, identificarlos como tales y restarles intensidad. Definitivamente, secuestran mi poder de control. En otras ocasiones, afortunadamente, soy capaz de percibir que se estan infiltrando ( mi cuerpo me lanza señales), puedo reconocerlos, concienciarlos, aceptar que estan de nuevo de regreso y haciendo acto de presencia y de algún modo, éstos, pierden parte de su poder y de su fuerza, lo que se traduce para mí en un pequeñísimo momento de gloria en donde me puedo decir: " Os he pillado, esta vez os he visto y no os voy a permitir que me robéis la dignidad". Es como un ensayo en donde ejercito brevemente, una posibilidad de libertad interior y exterior. Estoy convencido de que el mejor antídoto para neutralizar los inmovilizantes efectos del miedo, consiste en reconocerlo, desenmascararlo, pasar a la acción (atravesarlo) en aquello que te lo genera, aunque todo tu ser te haga creer todo lo contrario. No hay otra alternativa, pues se corre el riesgo de que los propios miedos se cronifíquen y te congelen de por vida.

  • (16/07/2013 - 19:01h.) Amaya Villalonga Alba

    Miedo al abandono, al dolor, a la soledad... me quedo con una frase de Dalia en el taller de Escenas temidas: "el valiente no es la persona que no tiene miedo, el corajudo es el que actúa sabiendo, sintiendo y viendo su miedo".

  • (16/07/2013 - 21:57h.) Balbina Tirado Reyes

    En el ultimo taller pude experimentar miedo y al afrontar y traspasarlo apereció la fuerza que te dá hacerlo y como la mejor manera de entrar en el es dejarte sentir y no pensar,solo sabes que atraversarlo y vivir esa experiencia es util para ti, estoy de acuerdo en el comentario de Teo de que si no corre peligro tu vida tu miedo no es real y en esto está la clave para trabajar nuestros miedos que son muchos y nos privan de vivir con plenitud la vida.

  • (30/07/2013 - 19:58h.) Mar Souto Ramírez

    Efectivamente son monstruos que en un momento de nuestras vidas hemos visto, sentido de una u otra forma y al no digerirlos, hemos alimentado a lo largo de nuestra vida, evitando volver ahí por el daño que nos ha supuesto. Algunos son reales como dice Teo y también se pueden atravesar. Coincido como la mayoría en que la única forma es atravesarlos. Si puede ser en compañía mejor y tener un apoyo para poder sostener lo que venga. Permitir que el cuerpo tiemble, que es la forma en la que el miedo sale de nuestro cuerpo y no se quede en el mismo.

  • (03/11/2013 - 21:13h.) Alicia Blasco

    El miedo mental está basado en nuestra biografia. ¿Qué estamos evitando? ¿Qué beneficios nos aporta el hacerlo?
    Son realmente claves muy valiosas para desenmascarar nuestros monstruos y darnos cuenta de que sus caretas las construimos en el pasado y se las vamos colocando al que pasa por delante.

  • (04/11/2013 - 18:03h.) Remedios Palacios

    Al leer este artículo me viene a la mente la primera vez que escuché esto de que hay dos tipos de miedo: el miedo real, que nos avisa de que nuestra vida puede estar en peligro; y el miedo neurótico, que no existe mas que en nuestra mente. Me hizo reflexionar sobre mis miedos, porque para mi eran todos iguales de reales y amenazantes. Es mas, creo que me dan mas miedo mis miedos neuróticos, pues en mas de una ocasión me han hecho pasarlo muy mal. Y atravesarlos cuesta, pues algunos de ellos los he experimentado como algo muy real. así que es mejor hacerlo en compañia de un profesional.

  • (01/12/2013 - 10:44h.) Toñi Sánchez

    Entiendo como dice Teo que el miedo mental está basado en nuestra biografía y también entiendo que en su momento fue una experiencia real.
    De alguna manera la experiencia que no pudimos traspasar sigue presente en lo mental y lo corporal.diría yo.
    Cuando aparece el miedo el organismo se defiende huye o se paraliza en una tormenta de adrenalina difícil de traspasar.
    ¿Qué estamos evitando? un peligro ahora irreal. Y también para mí el sentirlo.

    Uno de los mayores peligros que tiene el miedo neurótico es que te pone en peligro ante la vida . te impide confiar en ella. Y esto es jodido. No se vive con miedo.
    Se necesita mucha protección y confianza para dejarse temblar asustados. Sin embargo este es el trabajo y estar atentos a los monstruos de cada uno y sus ocho o veinte cabezas.

  • (27/01/2014 - 18:12h.) Pilar Dieguez

    Gracias muy sinceras Paulina, no te imaginas lo oportuno que ha sido para mí leer este artículo en este momento.
    Toñi, nunca olvidaré la metáfora de la serpiente y la cuerda. Amaya, qué gran frase la de Dalia, para mí lo resume todo.
    Dejarte sentir el miedo y traspasarlo es la única manera de comprobar que sólo era una fantasía.

  • (18/04/2014 - 10:57h.) Alberto González Hidalgo

    "Si uno tiene miedo de un ogro y se convierte en el ogro la pesadilla desaparece."

    Contribuyo con esta frase de Fritz que apunta a que detrás de todo miedo psicológico hay algo que nosotros nos estamos haciendo a nosotros mismos. Cuando se realiza la inversión de roles uno puede ver que la amenaza no es el juicio, abandono, agresión externa si no que somos responsables de atemorizarnos a nosotros mismos.

    Muchas gracias Paulina que simple lo explicas.

  • (17/05/2014 - 11:50h.) Alejandro Rodríguez

    Cuando huyo de mi miedo, huyo de mi propia vida. Siento que me cuesta encarnar a la bestia que llevo dentro y que al mismo tiempo, al ser mi sombra, no me dejo sentir mi propio miedo.
    Ahora que desde hace un tiempo empiezo a ver el dolor, y a dejármelo sentir, siento más miedo, y lo siento más real.
    Gracias Paulina, compañera, por tu trabajo.

  • (01/06/2014 - 14:19h.) Ana Jiménez Rodríguez

    "algo he aprendido a pedacitos y a pulsaciones y que integra mi pánico tradicional modesto al miedo" como dice Benedetti,a pulsaciones de enfrentarse o dejarse sentir que el miedo puede una llama, un aviso o un dejarse vivir.
    Vivir sin miedo real es casi imposible, pero vivir sin miedo mental como dice Paulina, es más difícil aun. o Evitamos vivir o habitamos el miedo como sensación mas de vivir.

  • (14/07/2014 - 19:27h.) Conchi González

    Muchas veces he experimentado que cuando ando por caminos no habituales aunque sea con la fantasía, me produce inseguridad, temor, ansiedad que me paraliza y me limita el poder tener otras vivencias que me permitan ser mas libre. Muchas veces tropiezo con " mas vale lo malo conocido..."en un primer momento me alivia, me tranquiliza por la seguridad de lo de siempre y acto seguido conecto con la sensación de insatisfacción, frustración, estancamiento.
    Alguien en un taller al hablar del miedo nos decía " primero reconocer el miedo, admitirlo, nombrarlo,validarlo,mirarlo de frente y dar pasos hacia delante". El miedo saber leerlo es un regalo que nos podemos conceder para poder trascender nuestras limitaciones y crecer , que es en definitiva lo que pretendemos.Pasito a pasito.

  • (29/09/2014 - 21:19h.) Carol Padilla Moral

    Deja aquí tu comentario...

  • (29/09/2014 - 21:19h.) Carol Padilla Moral

    Afrontar mis miedos de a poquito , dando pasos lentos, pero creo que seguros, para una ansiosa como yo , está siendo lo más gratificante,en este camino del desarrollo personal que nunca termina. Para mi significa darme cuenta que puedo , más de lo que creo, y que cuando afronto la vida se vuelve vida, y deja de ser un vivir a medio gas..

  • (15/11/2014 - 12:19h.) Inma López Espejo

    "Darme cuenta de que puedo" como dice Karolain, así es un poco para mí también. Ir viendo que puedo sentir el miedo, dejármelo ahí, vivirlo y que puedo pasar por este camino sin quedar devastada en el intento.

  • (24/11/2014 - 15:12h.) Fran Serrano

    Transitar por algunos miedos, primero pequeñitos para luego ir subiendo de nivel me ha dado una gran confianza en mi mismo. Saber que puedo hacer las aun teniéndoles miedo ha ampliado mi radio de acción, me ha dado la oportunidad de no perderme una experiencia sólo por el hecho de temerla.
    En mi experiencia, cuanto más grande es el miedo que tengo delante al enfrentarlo, más grande ha sido luego la satisfacción de atravesarlo y más grande el trabajo interior de integrarlo...

  • (28/11/2014 - 13:57h.) Reyes Sánchez Tallón

    ¿ Que se esconde detras de mi miedo?, ¿ para que esta este miedo en mi aqui y ahora ?, ¿de que supuesto peligro pretendo salvarme ?, en definitiva ....¿ que estoy evitando con este miedo?. Estas preguntas son las que me han dado la clave a mi.Mis respuestas han sido: la verguenza, la sensacion de abandono , la soledad ...Descubrir esto me ha dado la fuerza para atravesar mi miedo en ese momento ; y el atravesarlo me ha producido una tranquilidad , que me ha conectado directamente con la confinza en poder seguir atravesando el miedo en el resto de situaciones que se vayan presentando en mi vida.

  • (23/01/2015 - 12:32h.) Katty Muriel García

    Reconocer que tengo miedo ante ciertas situaciones para mi ha sido muy valioso, porque he podido contactar con esta emoción y explorar. Antes eso no existía en mi vocabulario, para adelante y sin miedo. Ahora es un alivio reconocerme miedosa.

  • (31/03/2015 - 20:12h.) Juan Miguel Agüero Escobar

    Este tema me toca más que de lleno, por mi relación con el miedo.
    Algo que escuché recientemente y que retumbó en mi, fue que si el miedo no compromete tu vida o integridad física, no se le puede llamar por ese nombre. Debajo hay otras evitaciones para no enfrentarse al asunto, que no paran de emerger.
    Gracias por el articulo Paulina y buenísimas las citas de Paco P. y Teo.
    Q coincidencia Katty escribir debajo tuya, jejeje!

  • (01/04/2015 - 17:55h.) Gloria Cobo

    Es duro de decir, pero qué cierto es, cuando se es capaz de identificarlo en una misma: el miedo mental, tan común, tan presente, deviene de la evitación de tener contacto conmigo misma. Porque temo a mi naturaleza salvaje, y conscientemente me pierdo experimentar sentirme, y con ello el poder de transformación que trae.

    De nuevo, volvemos al cuerpo. Sentir. No bloquear. Abandonarme a lo que es. No resistirme. El sufrimiento viene con la resistencia. El dolor viene, se siente, y se va. La resistencia, cronifica el dolor. Puede parecer más liviano, pero aparte de que no se va, no nos hace aprender y avanzar.

    Entiendo, con lo que nos cuenta Paulina, que el miedo mental, para anularlo, hay que transformarlo en real, y que sólo cuando se vive, cuando se atraviesa, se puede desbloquear el patrón del monstruo particular que cada uno, en base a su biografía, se crea. Y las preguntas "tótem" son: ¿qué evito sintiendo este miedo? ¿qué beneficios me reporta esta evitación? Y por lo que veo, todo miedo mental es "miedo a tener miedo, a sentir el miedo real".

    Y la última frase, "sin huir del miedo, la vida se antoja menos abandonable", también encierra un gran sentido. Y nos devuelve a que, sin permitirnos sentir, de alguna manera nos alejamos del vivir (del sano vivir) con lo que implica de gozar, de impregnarse hasta el tuétano, tanto de las buenas como de las malas vivencias.

  • (02/04/2015 - 13:19h.) Luisa

    esto es muy rico para mi porque mi tema nuclear es el miedo. si alguien a quien emocionalmante me uno me dice que si no cambio una actitud o me huelo que no seguira siendo mi amiga , mi compañera . compañero o lo que sea me alejo yo misma , creo que las razones son muy parecidas a las de Catalina . Gracias , creo que evito el abandono en cualquiera de sus formas , aunque tengo que admitir que cada vez menos porque ohhhh gran descubrimineto me tengo a mi y que curioso teniendome a mi tengo a todos los demas porque no exijo nada lo que hay esta bien y lo agradezco.

  • (02/04/2015 - 19:40h.) NOE

    ¿Cómo aprender a vivir sin miedo? Entiendo la explicación del miedo mental, y he experimentado cómo ese miedo, paraliza, y no deja vivir.
    Quizá adentrándonos en lo que queremos evitar y comprobando que aún seguimos vivos, se van eliminando esos patrones que no nos dejan avanzar.
    El miedo al propio miedo, a sentirlo, a traspasarlo.
    Convirtiendo ese temor en deseo, nos dice mucho de nosotros mismos y de lo que estamos evitando, y la recompensa que obtenemos, de nuevo una artimaña de nuestra mente para no sentir, ni vivir el presente...en fin, habrá que probar...

  • (08/04/2015 - 12:22h.) Cris

    Los miedos son una gran fuente de información de que es lo que estamos necesitando. Todos tienen un objeto. Tienen que ver con nuestra biografia. Pero el evitar constantemente el atravesar el miedo por miedo es una espiral infinita que nos lleva a tener cada vez más miedo y a cada vez más cosas. Esperar a dejar de sentir miedo es una quimera. La única salida es "atravesar el muro que nos impide sentirlo" como afirma Paulina.

  • (11/04/2015 - 12:43h.) ANGELES RODRIGUEZ MARTIN

    Cada vez me queda más clara la necesidad de distinguir entre el miedo real, imprescindible para poder contactar con la necesidad de nuestro propio cuidado y el miedo neurótico, que nos está impidiendo vivir nuestra vida en plenitud, ya que sólo nos permite sobrevivir, obstaculizando al mismo tiempo la necesaria percepción del miedo real.

    Cómo dice Dalia:"el temor hay que legitimarlo, ocurre para algo, no hay temores infundados", de ahí que, como muy bien explica Paulina, el camino para poder atravesar el miedo y poder liberarnos y crecer, pasa por descubrir: ¿Qué estamos evitando con este miedo? y ¿Qué beneficios nos aporta lo que sentimos y lo que evitamos?, esto nos conducirá de forma directa a dar con el asunto inconcluso que anudó nuestra vida en la infancia y que afortunadamente ya no es el momento de nuestro presente, pero que seguimos actuando como si lo fuese. Atender y sostener eso es lo que nos permite crecer.

    La experiencia de poder atravesar algunos de mis miedos me ha conectado con una experimentación real y auténtica del autoapoyo, me ha proporcionado algo más de confianza en mí y en la vida, me ha enchufado a la alegría de sentirme viva en el momento presente y con una mayor aceptación de mí misma, por primera vez me estaba permitiendo la experiencia de vivirlos y de no evitarlos, atravesando así la supervivencia en favor de la vivencia auténtica de la vida.

    Gracias Paulina y Gracias Dalia !!!

  • (04/05/2015 - 19:36h.) ÁFRICA

    Cuanto sufrimiento en vano me ha causado el miedo a sentir. Para mí, el más temible, porque amputa partes de mí, que me gusten más o me gusten menos, también me pertenecen. Afortunadamente, la vida ha puesto en mi camino herramientas para irlo reconociendo, para aceptar que está bien ser como soy y como siento y para que aún estando presentes los miedos, sea consciente de ellos e intente pasar por las experiencias temidas. Voy a intentar poner todo mi empeño.

  • (09/06/2015 - 19:59h.) Trini Olmos

    En el taller de Dalia descubrí que los miedos son deseos encubiertos, es decir, que lo que uno teme que le pase es lo que uno desea y al final dicho deseo es lo que sucede.

    Desde mi propia experiencia pude experimentar que el único camino que existe para derrotar al miedo es entregarse a él desde un lugar de profundo respeto y humildad. No hay otra manera. No hay otra salida. Sólo sentir ese dolor que tanto se teme y darse cuenta que uno es capaz de atravesar ese dolor y es capaz de salir de ahí. Y poder darse cuenta que huir del miedo lo único que provoca es vivir en las mazmorras de una cárcel. Sin poder salir y decir Sí a la vida.

    Me gusta la expresión que utiliza Paulina al nombrar al miedo mental, mosntruos, y me gusta saber y sentir que a esos mosntruos puedo callarlos si aprendo a parar mi fantasía. Si dejo de estar en la zona intermedia para quedarme en la zona real, quedarme en el presente, en el ahora.

    Gracias Paulina.

  • (14/06/2015 - 20:47h.) María Dolores Salazar Vargas

    Conecto tus palabras de este blog con las de Dalia en su taller: "Hay temores narcisistas y temores reales de la relación, de lo que esta pasando. El antídoto de estos temores en Gestalt son presente, presente, presente, los temores nos dan pistas, tienen la funcion de conectarnos con la salida o necesidad de algo que te esta sucediendo, son como los sueños son aspectos creativos de lo que nos esta pasando, no hay miedo sin causa cuando se siente algo pasa, algo nuestro tenemos que atender o resolver real o fantasía da igual". Que maravilloso poder atravesarlos y no pasar la vida evitándolos, eso he comprobado en mi proceso, que es lo peligroso de los miedos evitarlos, demasiada energía para no moverme de sitio y demasiado esfuerzo sin resultados, ademas en bioenergetica también experiemente y entendí de una manera muy clara, como si conectas de verdad tu cuerpo los deja salir a través del temblor lo cual siento como una liberación.
    Gracias Paulina por tu blog

  • (31/08/2015 - 10:06h.) Alicia Martínez

    Me quedo con que el miedo cuando no corre peligro la vida, es un miedo que necesitamos enfrentar, cuanto más evitamos sentir ese miedo más fuerza coge, por lo que la manera de reducirlo es enfrentarnos a él, vivirlo, experimentarlo, atravesarlo y poco o poco se irá reduciendo.

    Gracias Paulina.

  • (20/09/2015 - 10:00h.) Vanesa Caballero Ruiz

    Me parece fundamental distinguir entre el miedo real y el miedo neurótico y, de igual manera, considero fascinante cómo una vez que nos permitimos traspasar y vivenciar ese miedo neurótico, nos hacemos más fuertes, más sensibles, más humanos. Asimismo, ser conscientes de qué tratamos de evitar y qué beneficios obtenemos con ello, nos da la clave para saber qué camino debemos seguir. Además, considero que el miedo no deja de ser una energía, por lo tanto, si la reconducimos y la transformamos en otra emoción, nos ayudará a no quedarnos paralizados ante las situaciones que solemos evitar.

  • (22/09/2015 - 18:10h.) gracia

    Aveces me sorprende el miedo sin saber que lo tenia dentro y me inunda la vida y no me deja respirar, encuentro mi miedo y me atormenta el no poder caminar junto a el , como dice Teodoro , si no corro peligro , tengo que sospechar ya que mi miedo no es real. Antes no lo conocía y le ponía otros nombres, pero ahora que me he presentado y se quien es , me cuesta lidiar a su lado , aunque poco a poco conseguiré caminar junto a el...

  • (23/09/2015 - 08:33h.) Cristina

    El miedo, nos hace sobrevivir y estar en alerta, nos hace ser precavidos... Pero si no sabemos diferenciar entre miedo real y neurótico nos limita, nos daña y no nos hace crecer. Después de algunas experiencias he comprado que solo cuando atraviesas ese miedo limitador el neurótico el insano, solo cuando eres capaz d plantarle cara, sanas, creces y te liberas.
    Me quedo con esta frase "si no corre peligro tu vida, tu miedo no es real."

  • (23/09/2015 - 10:12h.) Cristina Torres

    En referencia a los miedos mentales, siempre me habían dicho que detrás de un gran miedo hay un gran deseo. En el caso que se narra de Catalina se ve claro al final.
    Me parece muy importante indagar en los miedos de las personas y en su origen, como desde pequeños se quedaron grabados ciertos momentos y nuestra posibilidad y forma de responder entonces, y como esto nos condiciona y genera nuestros miedos mentales actuales.

  • (28/09/2015 - 13:15h.) Rocío González

    Que importante es diferenciar el miedo real del mental. Saber que el miedo neurótico es una construcción de nuestro inconsciente y que nos limita en vivir la vida con uno mismo y con los demás, nos ayuda a enfrentarlo y vivenciarlo permitiéndonos romper barreras y crecer emocionalmente, desde la aceptación y el amor hacia uno mismo.

  • (30/09/2015 - 21:10h.) Esther Cuenca

    La receta para mi miedo es confianza, confianza en la Vida y en el Ser; para desahogarlo mi cuerpo tiembla y a veces provoco los temblores de forma intencionada. Lo peor es sentir parálisis, se me agarrotan los brazos y piernas, ahora ya se lo que es, y empiezo a sacudirme, y después en acción, ¿qué es lo peor que puede ocurrir? Morir... estar muerto en vida es 100 mil veces peor, así que acción, a por mis sueños.

  • (14/10/2015 - 01:38h.) Asun Torres

    Leyendo esta entrada de Paulina tan interesante, sobre el miedo, me vino una frase " miedo al miedo"que nos ilustra lo que puede ser peor que el miedo, tener miedo de sentir miedo, doblemente paralizante ...yo he tenido la oportunidad de sentir esta emoción en muchas ocasiones de mi vida y puedo decir que cada vez lo atravieso con mas herramientas y con mas consciencia,ahora bien, no he dejado de tener miedo y si es cierto que ya no me importa tanto sentirlo.

    "Nuestro miedo más profundo no es el de ser inadecuados.
    Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida.
    Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta".

    Marianne Williamso

  • (09/05/2016 - 18:59h.) Cristina martín de somodevilla

    Una de las frases que más me ha llamado la atención y que estoy totalmente de acuerdo con ella es que hay que descubrir que es lo que estamos evitando con el miedo, y que beneficios nos aporta el hacerlo; Y eso que evitamos también tiene que ver con un patrón establecido en la infancia por experiencias vividas.
    Me encanta leer esto, porque a medida que lo hago, reflexiono y me analizo y voy descubriendo pequeñas pistas sobre mis miedos y que es lo que evito con ellos. La verdad es que es de gran utilidad poder contar con esa información porque es lo que me posibilita enfrentarme al miedo, y una vez echo, el miedo empieza a tener menos fuerza y cada vez es más fácil de superar.

  • (19/05/2017 - 17:14h.) Joaquin Cervilla Martin

    Bonito proceso, bonita forma de explicarlo. Deseo que continúe!
    Gracias

  • (06/12/2017 - 14:51h.) Carmen Ferrer Cortés

    Me quedo con la frase de Teo: "Si no corre riesgo tu vida o tu integridad física, sospecha que tu miedo no es real".
    Muchas veces los miedos como "monstruos" que crecen en la cabeza nacidos en la imaginación agarrados a un pasado o a un futuro sin que en este instante sea algo real, o que tenga una función/sentido real ese miedo en este instante.
    Lo siento algo así como un bucle del que me llena da vértigo salir, aunque realmente es más desagradable vivir en ese "sin-vivir" irreal limitante de vida oscurecido por miedos imaginarios.

  • (08/12/2017 - 13:29h.) Andrés

    Me gusta la distinción que hace entre miedo real (instintivo) y el mental y aquello de que tenemos miedo a nuestra naturaleza más salvaje. Como dice Peñarrubia, "Somos más sabios por Homo que por Sapiens". Sentir el miedo real y permanecer en él sin salir huyendo, es algo que podemos llegar a conseguir poniendo conciencia y entrenándonos en mantenernos presentes, en contacto con lo que haya en cada momento.

  • (14/01/2018 - 09:28h.) Amparo Martín Romera

    Diferenciar el miedo mental del real es algo que ayuda a diferenciar claramente cuánto nos ayuda de cuánto nos limita.
    Considero que ante todo el miedo nos avisa, como otras emociones, en este caso de un peligro más o menos real.
    Evitar el miedo, sin más, o atravesarlo, sin más, nos llevaría a pasar por alto lo que nos muestra: de qué nos avisa, qué nos dice de nosotros, hasta dónde hacer caso de ese aviso... Se nos alienta a superar los miedos, a evitar la evitación... hasta donde sea posible, sin caer en el perfeccionismo ni en los extremos.
    Está bien saber, siempre con libertad para decidir.

  • (07/02/2018 - 12:44h.) Haydée

    Aprender a distinguir entre el miedo instintivo del mental es básico para poder quitarle paja al segundo y darse cuenta de que lo que evitamos no nos va a quitar la vida. El miedo a entrar en un dolor nunca antes expresado es el principio del camino hacia la liberación de los obstáculos que nos alejan del sentimiento de paz.

  • (13/02/2018 - 19:07h.) Samuel

    Muy importante estar atento a que hay tras lo que nuestro miedo esconde, en que nos beneficia atender a cada miedo.

    Me apunto la distincion entre miedo real y miedo mental.

  • (11/04/2018 - 19:52h.) Ana Moreno Tirado

    La mayoría de los miedos que hoy tenemos no son reales, puesto que no peligra nuestra vida, son miedos que nos protegen de sentir, de estar en contacto con nosotros mismos, con nuestras sensaciones, que nos hacen ir como zombis por la vida, y en vez de protegernos, nos distraen y nos impiden ser nosotros mismos, ser auténticos.

 

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