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Blog "Cómo lidiar con ciertas emociones (V): La adicción a la alegría" creado por Paulina Ramírez psicologa integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada"Cómo lidiar con ciertas emociones (V): La adicción a la alegría" 

Rabia, tristeza, miedo, dolor y alegría
 

Por Paulina Ramírez 
Blog > Cómo lidiar con ciertas emociones (V): La adicción a la alegría
Blog "Cómo lidiar con ciertas emociones (V): La adicción a la alegría" creado por Paulina Ramírez psicologa integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

Cómo lidiar con ciertas emociones (V): La adicción a la alegría

Publicado el 06/08/2012 por Paulina Ramírez

Cómo lidiar con ciertas emociones es un blog que expone cómo entendemos en Terapia Gestalt que sería sano gestionar nuestras emociones y así avanzar hacia una forma más íntegral y sana de vivir las relaciones con otras personas y con nosotros mismos.

Este blog está dividido en cinco partes que tienen como hilo conductor las emociones, pero que en cada entrada se habla de una diferente. El primer capítulo es: ¿Por qué la rabia es tan inadecuada?, el segundo: Las distintas caras de la tristeza, el tercero: La mala fama del miedo, el cuarto: La falsa insoportabilidad al dolor y el quinto: la adicción a la alegría.   

 

Blog "Cómo lidiar con ciertas emociones (V): La adicción a la alegría" creado por Paulina Ramírez psicologa integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

 

El Joker o Guasón, archienemigo de Batman, acostumbra dibujar a sus víctimas una grotesca sonrisa, tan grotesca como la suya propia. La moraleja es que el personaje de Joker pierde la razón, y se vuelve el criminal número uno de cuidad Gótica, tras su rotundo fracaso como comediante.  

  

Nuestro fracaso como comediantes

Estemos como estemos, la respuesta socialmente aceptada a la pregunta ¿cómo estás? es BIEN. Ni se sabe qué se pregunta, ni interesa decir la verdad de cómo estamos. Una enorme pereza nos inunda y dejamos de lado lo que realmente sentimos y nos plantamos la sonrisa en la cara. ¿Para qué hacemos esto? Nos decimos que es para no andar dando problemas a nadie, pero aquí no se trata de dar problemas, sino que de fingir un bienestar o agrado que no siempre sentimos. Muchas veces nos construimos un estado de felicidad artificial porque entendemos que eso tiene que ver con el éxito, con la satisfacción y con la autovalía. Es decir, nuestra máscara de “bienestar” nos aleja de la verdadera satisfacción, pues nos mantiene en un alivio desesperado, bien educado y social. 

  

Sentirnos artificialmente bien

En su objetivo principal y nuclear, todas las sustancias (drogas alucinógenas) que provocan estados alterados de consciencia, sirvieron al ser humano para encontrar respuestas a cuestiones existenciales. El Hombre contemporáneo ha transformado ese estado sagrado de nuestros antepasados en una búsqueda artificial de bienestar. Ya no buscamos respuestas, las acallamos. De esta forma fabricamos artificialmente alegría. Pero no es necesario recurrir a las drogas pues, desde la sonrisa más simple hasta la euforia más desenfrenada, si no están en contacto con lo que en realidad nos está sucediendo, es un recurso desesperado por parecer que estamos contentos y somos felices.

El sonreír y estar bien se ha vuelto una señal de estatus, una moneda de cambio con la cual nos procuramos una imagen de éxito. Pero no sólo eso, en los blog anteriores ( Cómo lidiar con ciertas emociones I, II, III y IV) hemos visto cómo evitamos ciertas emociones: las enmascaramos con esa misma sonrisa de falso bienestar.

Luego, nuestra "alegría" por un lado es social y por otro lado sigue un patrón de evitación a las demás emociones. Una mínima parte de esa alegría corresponde a una sensación de satisfacción y bienestar verdadero. Nuestro fracaso como comediantes es rotundo.

Imagen que ilustra el blog "Cómo lidiar con ciertas emociones (V): La adicción a la alegría" creado por Paulina Ramírez psicologa integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

Cuando la alegría es real

La sentimos en la tripa, nos sale la carcajada desde la barriga y, lo más importante, se nos ve en los ojos. No hay nada más contagioso que la risa de un niño o de un adulto cuando suena sincera. Nos dejamos llevar por el flujo estridente de la alegría y allí todo puede pasar. Cuando mi sobrino de tres años se ríe, se pone blando y siempre termina en el suelo muerto de la risa, rojo y con los ojos brillantes. Él me ha enseñado a fluir y rendirme a una buena carcajada porque hay muchas en la vida por las que reir sinceramente. En un nivel menos estridente, la alegría es una sensación pausada, un cosmo de tranquilidad y bienestar que todos hemos saboreado alguna vez. La alegría, como todas las emociones, es una consecuencia de estar en contacto con nosotros mismos, no una causa de un mal entendido bienestar.

"De lo bueno, poco" decía mi madre y creo que se refería a que todo tiene su momento. Si uno se engolisina sólo con una parte, se pierde el probar el poder transformador que tienen el resto de las emociones. Al parecer la clave está en tratar de percatarnos de todo lo que sentimos y, de esta forma, no enquistar emociones como el dolor, el miedo, la ira o la tristeza, ni falsificar la alegría. 

  

Dar las gracias a mis pacientes

En este último capítulo quisiera agradecer a mis pacientes porque, mostrándome cómo ellos transitan por sus emociones, me han enseñado a navegar por las mías de un modo más profundo y auténtico. 

   

Reseñas

Naranjo C., (2007). El eneagrama de la sociedad. Males del mundo, males del alma. Vitoria-Gasteiz: La llave.

Grof, S. (1994). Psicología Transpersonal. Nacimiento, muerte y trascendencia en psicoterapia. Barcelona : Kairós. 

Fotografía de Paulina Ramírez

Paulina Ramírez

Psicóloga Especialista en Terapia Gestalt, miembro de la Asociación Española de Terapia Gestalt y miembro del Equipo Terapéutico de Qualia, Psicología y Salud Emocional. Formada en Teatro Terapéutico. Finalizando la Formación en Psicoterapia Integrativa.

CategoríasTerapia Gestalt

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Comentarios

  • (07/08/2012 - 12:06h.) Teodoro Sanromán

    ¡Cuánta sonrisa falsa!

    He recordado leyendo tu blog, Paulina, un comentario de Paul Ekman, psicólogo norteamericano experto en reconocimiento facial de expresiones emocionales, que leí en uno de sus libros, del que ahora no recuerdo el título, donde indicaba que existían al menos quince tipos sonrisas falsas.

  • (08/08/2012 - 20:02h.) Paulina Ramírez

    Lo cierto es que nuestro fracaso es grande cuando se trata de gestionar la emociones. Tenemos un gran repertorio estratégico para evitarlas o disfrazarlas. La buena noticia es que en algún momento nos damos cuenta y tomamos consciencia del daño que nos estamos haciendo.

  • (12/08/2012 - 13:12h.) Diana López

    Te felicito por esta serie de artículos de gran calidad y acierto de reflexión en formato sucinto.
    Gracias por seguir apuntando con tu linterna hacia rincones insospechados para quienes el conocimiento sobre uno mismo sólo ha hecho más que empezar.

  • (12/08/2012 - 23:47h.) Paulina Ramírez

    Gracias Diana, has sido muy generosa con tus palabras. Yo sólo trato de hacer lo mejor posible lo que otros ya han hecho por mí.

  • (04/11/2013 - 21:01h.) efren

    soy adicto a la risa,como lo gestiono,muchas gracias

 

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