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Blog "De la rabia al odio" creado por Vicente J. Martínez psicólogo especialista en Terapia Gestalt, integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en GranadaDe la rabia al odio

Un recorrido que va desde la rabia hasta la cólera, pasando por la ira y el odio.


Por Vicente J. Martínez 
Blog > De la rabia al odio
Blog "De la rabia al odio" creado por Vicente J. Martínez psicólogo especialista en Terapia Gestalt, integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

De la rabia al odio

Publicado el 01/10/2012 por Vicente J. Martínez

Antes de nada quiero hacer algunas aclaraciones sobre el término agresividad pues será el eje de todo el blog. Por agresividad se entiende una acción dañina, destructiva, hiriente y que es dirigida hacia el otro o al medio, esto es algo muy aceptado y de sentido común. De hecho en el Diccionario de la Real Academia Española se define como; “Tendencia a actuar o a responder violentamente”.  

 

Imagen que ilustra el blog "De la rabia al odio" creado por Vicente J. Martínez psicólogo especialista en Terapia Gestalt, integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

     

La agresividad: Un impulso de satisfacer necesidades

Pues bien, en esta entrada de blog vamos a considerar y definir la agresividad como aquel impulso que nos lleva a satisfacer nuestras necesidades, ya sean éstas biológicas, emocionales, evolutivas, intelectuales o espirituales. Vendría a ser como una acción que nos pone en movimiento en dirección a aquello que necesitamos, cargada de intención y de atención. La no satisfacción de dichas necesidades a través de la acción reprimida, o las dificultades y obstáculos constantes del exterior, es lo que hace que la agresividad derive en hostil, apareciendo así la rabia, la ira, el odio y la cólera. Como veremos más abajo, conforme la frustración, el obstáculo o la dificultad vaya siendo más persistente se irá agravando la hostilidad y el sentimiento de carencia.

Estas acciones hostiles pueden ir dirigidas tanto hacia el exterior, al medio y otras personas, como a uno mismo. Así que la agresividad, tal y como aquí la entendemos, está al servicio de la satisfacción de las necesidades, aunque claro que antes hay que saber lo que uno quiere o necesita… esto es otra historia igual de importante que el tema que nos ocupa. 
     

La agresividad: Componentes hostiles

A continuación, voy a hacer referencia a cada uno de los componentes hostiles de la agresividad, que vendrían a ser como una desviación del impulso agresivo natural tal como vengo comentando. Cabe decir que la otra cara de estas respuestas es el dolor y la carencia.

La rabia tiene como finalidad que la dificultad o el obstáculo que se interpone entre lo necesitado y la persona, causante de la frustración, deje de ser operativo. La intención no es la de eliminar o destruir, sino de que deje de actuar o de interponerse. Una vez que el asunto ha dejado de interponerse la rabia desaparece, es más bien una acción puntual.

En la ira sin embargo si hay intención de eliminar o destruir el “objeto” frustrante. La dificultad, el obstáculo está muy presente, aparece con frecuencia y es una fuente permanente de frustración. La ira desaparecerá cuando se elimine o se termine con el obstáculo. Hay por tanto un componente de venganza y de un modo más o menos neurótico, hay un placer en llevarla a cabo. En palabras de Juan José Albert; “La ira implica un cierto componente de satisfacción -racionalmente justificada- en la venganza”.

El odio… la otra cara del amor. En el odio hay un componente claro de destrucción del objeto de deseo, se destruye aquello que se necesita, vendría a ser lo que se dice en el dicho popular, “muerto el perro quitada la rabia”, son los amores que empiezan en los parques y terminan en la cárcel. La vivencia de la carencia y de la frustración es brutal, se entiende que eliminado el objeto de deseo, se termina con el anhelo y con la capacidad de frustración del mismo. Decir también que la venganza en el odio está bien servida.

La cólera, vendría a ser un impulso destructivo intenso e indiscriminado contra todo. La frustración es muy intensa y persistente, más que en la respuesta de odio. Se trata más bien de una frustración vital.  
     

Reseña

Albert J., (2009). Ternura y Agresividad. Carácter: Gestalt, Bioenergética y Eneagrama. Madrid: Mandala Ediciones. 

Fotografía de Vicente J. Martínez

Vicente J. Martínez

Psicólogo Especialista en Terapia Gestalt, miembro de la Asociación Española de Terapia Gestalt y miembro del Equipo Terapéutico de Qualia, Psicología y Salud Emocional. Finalizando la Formación en Psicoterapia Integrativa.

CategoríasTerapia Gestalt

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Comentarios

  • (25/10/2012 - 07:20h.) Mar Souto Ramírez

    Me ha encantado tu artículo, pero todos estos componentes de la agresividad ¿se dan juntos o en un impulso por satisfacer la necesidad puede darse uno o varios de los componentes?. Me surge la duda y me asusta la respuesta. Lo tendré en cuenta en uno de mis arrebatos.
    Gracias Vicente

  • (12/11/2012 - 14:17h.) Isabel Esteban

    Muchas gracias Vicente, siempre ha sido complicado para mí distinguir entre ira, cólera y rabia, reflejo de mi dificultad para manejarme con ellas.
    Tu artículo me resulta especialmente esclarecedor en un momento en el que estoy tratando de integrar la agresividad y darle espacio en mí.
    Gracias otra vez.

  • (28/11/2014 - 16:39h.) Petra

    Gracias. Actualmente tengo muy malos sentimientos hacia un ex novio con el que me sentí engañada pues no me dejaba expresar ni mi amor ni mi palabra y solo quería tenerme a su lado callada, al final le dejé pero me siento muy frustrada y aunque intento olvidar cualquier cosa que me trae su recuerdo salta en mi una chispa de odio horrible que no se controlar.

 

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