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Blog "El astigmatismo de la mente" creado por José Chamorro, colaborador y especialista en Terapia Gestalt e integrativa, dentro del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en GranadaLa proyección enturbia nuestra mirada y nos incapacita para reconocernos globalmente ya que la persona tiende a identificarse con la parte más hermosa, bonita y correcta de sí mismo.  

Por Jose Chamorro
Blog > El astigmatismo de la mente. A propósito del mecanismo de proyección
Blog "El astigmatismo de la mente" creado por José Chamorro, colaborador y especialista en Terapia Gestalt e integrativa, dentro del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

El astigmatismo de la mente. A propósito del mecanismo de proyección

Publicado el 11/11/2013 por Jose Chamorro

Entre “los males” que nos caracterizan se encuentra el mecanismo neurótico de proyección. Éste no es más que la imposibilidad para reconocer aquello que no me gusta de mí mismo y que, por tanto, es mejor poner fuera, en el otro. La proyección es, utilizando una imagen del mundo de la óptica, una especie de astigmatismo de la mente en la medida que perdemos la capacidad para ver aquello de nuestro carácter que es nuestro.

Si afinamos un poco la mirada podemos observar cómo, en repetidas ocasiones, nos podemos ver enojados por algo que hace una persona con la que nos relacionamos. En primera instancia, y casi sin darnos cuenta, emitimos un juicio valorativo, en la mayoría de los casos despectivo, sobre tal o cual intención, acción o sentimiento que pueda tener dicha persona. Lo que percibimos lo juzgamos en función de nosotros mismos, como si el criterio personal fuese siempre universal. Cuando esto tiene lugar se construye una barrera que evita por todos lo medios que uno mismo pueda plantearse que eso que juzga tenga que ver más consigo mismo de lo que imagina. De esta manera, uno se salva mientras que el otro es condenado.

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Para comprender bien la proyección se hace necesario hablar de su antagónico: la introyección. Ésta tiene que ver con todos aquellos mandatos o máximas que las personas nos hemos tragado a lo largo de nuestra vida desde que éramos niños y que, en consecuencia, nunca han sido digeridos. Ejemplos hay muchos: “hay que ser trabajador”, “la vida es un calvario”, “uno tiene que ser bueno”, etc. Estas u otras sentencias las incorporamos sin ningún tipo de filtro, sin que pudiéramos entonces decidir si realmente el asunto era como nos lo decían o había otro modo de entender. Fritz P., el fundador de la Gestalt, hablaba de la necesidad de masticación como contrapunto a los introyecctos engullidos.

Como decíamos, la introyección era necesaria para comprender la proyección pues ambas son las dos caras de una misma moneda. Si la introyección es tragárselo todo sin filtrar, la proyección es echarlo todo fuera sin que uno se apropie de nada. De esta manera, si en su día nos tragamos la máxima aquella de “uno tiene que ser bueno”, entonces sacaremos fuera de nosotros la posibilidad de ser incorrectos, inoportunos o de realizar supuestas “maldades” para evitar así un posible conflicto interno. De ese modo se critica y juzga a aquellos que puedan ser así para que uno pueda salvaguardar su propio autoconcepto (“yo soy bueno”). Con las polaridades sucede que solemos juzgar como incompatibles partes de nosotros que no lo son tanto y que por el contrario pueden coexistir.

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La proyección por tanto enturbia nuestra mirada en la medida en que nos incapacita para reconocernos globalmente ya que la persona tiende a identificarse con la parte más hermosa, bonita y correcta de sí mismo. Lo negativo, feo o incorrecto es arrojado fuera para preservar la imagen que uno ha construido de sí mismo.

Sólo en la medida en que nos abrimos a la vida dejando espacio para que nos cuestione e interrogue podremos procurarnos un camino que integre las distintas dimensiones que nos configura como personas.

De este modo es como podremos acercarnos a la realidad personal del otro sin juicios y sin miedo a encontrarnos con aquello que pueda ser tan nuestro como suyo. Sólo cuando acogemos nuestras sombras más oscuras nos permitimos reconocer la luz que hay detrás pues no hay sombra sin luz ni luz que no haga sombra.

Fotografía de Jose Chamorro

Jose Chamorro

Diplomado en Magisterio de Educación Especial, Licenciado en Pedagogía, Instructor de Yoga, Terapeuta Gestalt, ha realizado además la formación en Psicoterapia Integrativa. Autor de dos libros: "Las Estaciones del silencio. Inspiraciones reflexiones y ensayo desde la profundidad de lo cotidiano" y "Hojas de otoño". En la actualidad trabaja como maestro de apoyo y es colaborador del periódico regional Diario Jaén.

CategoríasTerapia Gestalt, Psicología, Mecanismo de proyección

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Comentarios

  • (23/11/2013 - 00:21h.) dec

    Gracias por este tipo de aportes, me ayudan a ver la otra cara de mi moneda...

  • (26/11/2013 - 10:19h.) Amanda Inés Martínez

    Muy esclarecedor este tema. Fundamental. Y hablando de polaridades, al leerlo siento tanto la alegría de desentrañar la madeja, de reencontrarme y reconciliarme conmigo y los demás, como el pesar de reconocer lo que me hago, lo que les hago a los de mi entorno, y sobre todo la idea de que romper un encanto creado durante tanto tiempo me cuesta. La cambio por la idea de que cuesta mucho menos de lo que adelanto, de que esa dificultad nace de la resistencia a cambiar. De que cueste lo que cueste es transitorio y lo merece. (He corregido la expresión "merece la pena", por parecerme en cierto modo un introyecto; quiero que lo merezca, pero sin pena). Me dejo llevar y me voy dando cuenta de que no era para tanto, que estoy abriendo las ventanas y ventilando y las consecuencias son soportables. mucho más que el embrollo de verlo todo borroso.
    Y a la vez sigo queriendo esconderme, de forma inconsciente, tras las cortinas de la neurosis, o al menos descansar de tanto análisis.

  • (06/12/2013 - 17:07h.) Nelia- Reyes García Fernández

    La proyección como mecanismo que opera representando fuera lo que hay dentro, impide que en el ciclo de necesidades, podamos llegar una gestalt completa.
    Curiosamente aunque la proyección pone frente a nuestros ojos el objeto, ella misma presenta una zona ciega, una incapacidad de ver. Por eso poner a distancia lo que nos pertenece y vivir con un diagnostico de miopes parece una contradicción insalvable. No lo es, más bien se trata de un ajuste que nos salvó de un dolor y que quedó impregnado en el carácter. Es tiempo de hacerse cargo. El enfoque gestáltico propone la responsabilidad como un viaje para encontrarnos con el ser, con lo que somos sin capas.
    Una vez he visto que soy ciega deseo agenciarme las lentes que permitan mirar esta ceguera.

  • (06/12/2013 - 19:54h.) Laura Egholm Floccari

    Que importante me parece lo que José explica. Como al proyectar creamos una barrera mediante la cual queda fuera lo del otro y lo nuestro queda a salvo, pues la barrera evita que nos podamos ni siquiera plantear eso que señalamos. Señalamos con un dedo mientras otros tres nos apuntan, sin embargo solo vemos el dedo que señala. Desde luego es una buena manera para desimplicarnos y no vivir así algo que no nos es agradable. Soy de la opinión de que no se proyecta sobre una pared en blanco, proyectamos en los demás lo que llevamos dentro sino no lo veríamos, ni nos importaría y a su vez algo tiene que ver también con la otra persona. Desde la Gestalt se trabaja el poder recuperar la mirada interna y cuestionarnos a nosotros mismos, flexibilizar de alguna manera nuestra barrera implicandonos en la relación.
    En la historia hay innumerables ejemplos sobre como el otro es lo que no nos gusta, el malo, y el bueno somos curiosamente siempre uno mismo. La guerra es una dramática expresión de proyección. A nivel emocional es el odio que tiende a separar y a señalar, por el contrario el amor une, hermana.
    Parece que cuando algo no tiene que ver con nosotros nos libramos de experiencias consideradas desagradables y veo cuanto miedo a vivir dichas emociones. Rápidamente lo echamos fuera, lo sacamos de dentro. "Tu y no yo".
    Como dice Nelia, se trata de un ajuste para salvarnos del dolor y quedó impregnado en el carácter.
    Cuanto miedo a asumirnos.
    De ahí lo que dice José, que solo si nos abrimos a la vida abrimos espacio para vernos, pues proyectar es como hablar en tercera persona de uno mismo.
    Tal y como se saludaban las personas de la civilización maya: tú eres otro yo. Lo que veo en ti lo llevo en mi.

  • (30/12/2013 - 20:58h.) Beatriz Regalado Leyva

    Asombrosamente fácil y difícil a la vez.
    Si somos ciegos, cómo podemos ver. Si estamos sordos, cómo podemos escuchar. Me parece que me queda un gran camino por andar. Me escucho hablar y pensar y me encuentro proyectando una y otra vez y me cuesta menos encontrar la introyección que eso mismo en mí. Aceptar que cuando hablamos de otro estamos hablando de nosotros mismos puede ser un primer paso, una forma de estar abiertos.
    Las frases entre comillas del texto no solo me dan más ganas de abrirme a la vida sino que me hacen la tarea hermosa, poética, casi mística. Acabo de empezar este camino y siento que será más fácil cuanto más avance y me mantiene en la tarea la idea de que como cada luz, cada sombra que descubra me suma.
    Saludos.

  • (30/12/2013 - 22:47h.) Dolores Cano

    Y pensando sobre esto, cuando sienta una tremenda gana de apelar a otros, cuando se enciendan las lucecitas de la rabia y envidia que proyecto en quien me despierta esa sensacion, tendria que dar un golpe de vision y pretender ver qué hay detrás, qué hay de mí en eso que me incomoda del otro, cual es la norma, introyectada, que la otra persona rompe sin miramientos, porque simplemente es mia y no tanto universal como he creido siempre, y así se me ha hecho creer, pues no he opuesto otra visión, o simplemente no me ha sido posible. Retomando la norma, el introyecto, podria situarlo ante mí a día de hoy y ver es o no fiable, digerirlo al fin y al cabo negarlo, o redefinirlo. Pienso que la educación, los estudios, el trabajo, la manera de enfocar la vida, aun hoy en mí tiene profundas raices en mis introyectos, proyectandose en otros, aunque devilmente, a través de sensaciones y pensamientos rápidos, casi imperceptibles. Desasosiego, tristeza, incredulidad, asombro, son cuestiones que se me despiertan ante mi idea de la vida de otros, no siempre todo el mundo, casi siempre personas clave, precisamente si prestase atención, me aportarian gran informacion de mí misma.

  • (04/01/2014 - 11:14h.) Tomás García Lloret

    Al respecto de la sensación de rechazo -debido a los introyectos- que se origina en mi por el hecho de ver en los demás unas cualidades que inconscientemente considero como defectos (y que serían cualidades o defectos míos también), puedo observar que este rechazo es mayor cuanto mayor es el lazo de unión que me une a esa persona. Siguiendo en esta línea, me atrevería a decir que cuando más se va estrechando este lazo de unión, más me voy acercando a mí mismo, por lo que el rechazo aumentaría hasta el nivel máximo cuando llegue a vislumbrar dicho "defecto" en mi persona.
    Esto que acabo de expresar no es sólo una observación, sino que puede llegar a ser una herramienta muy útil para llegar a discernir qué cualidades de nosotros mismos rechazamos y proyectamos sobre los temas, y de esta forma poder alcanzar una descripción o conocimiento más completo de nosotros.

  • (04/01/2014 - 11:18h.) Tomás García Lloret

    Otro punto que quería recalcar es la dificultad de realizar toda esta tarea cuando vivimos en sociedad. Lo que quiero decir es que considero, en términos generales, a la misma sociedad como un gran “introyecto”, me refiero a que es un constante o continúo origen de estos introyectos. La sociedad en sí, la gente que me rodea, no para de juzgar lo que hago, y en la mayoría de ocasiones amparados en ser la voz de dicha sociedad (la gente suele ser confluyente). Es decir, somos esclavos y, al mismo tiempo, verdugos de la sociedad (sea cual sea en la que nos haya tocado vivir).
    Ahondando más, la dificultad radica en que todo este conocimiento sobre mí mismo (el cual me sirve para caminar con mayor seguridad) -en el caso de pretender vivir medianamente en paz dentro de la sociedad- es ocultado en la medida que quiera adaptarme a los requisitos que la sociedad exige para vivir dentro de ella, y, de esta forma, evitar su rechazo. En resumen, después de este conocimiento, tendría dos opciones: Uno, buscar la forma de evitar contaminarme del tinte de una máscara que lleve durante el día (en sociedad). O, por el contrario, elegir el camino menos transitado (como el poema The road not taken de Robert Frost), y aceptar (que no es lo mismo que “sufrir”) las consecuencias de esta elección.

  • (21/01/2014 - 01:02h.) Miguel García Fernández

    Gracias a Jose lo veo un pelín más claro: proyecto aquello que no es compatible con mis introyectos. ¡Es dramático!... elimino los hermosos colores fríos al dibujar, y, para rematarlo, rechazo cualquier pintura ajena que los use. Los maravillosos colores fríos.

    Mis colores fríos: La mediocridad, la propaganda, la masa humana, la brutalidad, el parasitismo. Esto es lo que le echo al mundo. Mis introyectos, tan cálidos, tan deseables y elogiables: excelencia, discrección, delicadeza, independencia.

    Mi sombra tiene las formas del político corrupto, del banquero sin compasión, del presentador de la tele adicto a las pesas, pero también la del joven antisistema con pose de intelectual o de la chica del opus que se siente en posesión de la verdad con su guitarra.

    ¡Me generan tal repulsión que será difícil olvidarlos!. ¿Cómo decía...?:"lo que más ocupa al ser humano es aquello que rechaza. Y de este modo se acerca al principio rechazado hasta llegar a vivirlo".

  • (07/02/2014 - 21:00h.) Lorena Quesada

    En primer lugar, decir que me ha gustado ver el entrecomillado de la palabra males, ya que sería un error olvidar que dichos mecanismos no son mas que meros solados, equivocados o no, que están a nuestra disposición para protegernos. No quiero martirizarme cuando sea cosnciente de mi distorsión, esa es la verdad. Es verdad que nos maquillan la realidad, es verdad que a la larga nos pueden dañar, pero también es verdad que a corto plazo pueden servirnos de gran ayuda frente a situaciones que no podemos hacer frente en ese instante, y sobre todo cuando aún se es un niño. Y es que no me imagino de pequeña haciendo frente a reconocer lo que no me gusta de mi, sería horrible y me culpabilizaría de todas la ausencias de afecto que he tenido. Por otro lado, pienso ¡bendita adolescencia, que aunque dura me liberó en parte de muchos de mis introyectos! No se si solo habla mi desconocimiento, pero hasta que no lo obtenga voy a seguir dando las gracias a estos soldaditos. El problema, pienso, surge cuando se llega a la edad adulta, se toma consciencia de ellos y seguimos manteniendolos, como si en una puerta donde pone "empuja" seguimos tirando. Si seguimos y seguimos insistiendo podemos llegar a alejarnos enormemente del sentido de responsabilidad con nosotros mismos y es ahí donde se haya el peligro.Y si, reconozco que he jugado , y seguiré por mucho mas tiempo jugando, con fuego. De todas formas, tengo las esperanza que esta toma de consciencia y con trabajo doloroso y diario algún día conozca, como en algunas ocasiones en donde he tomado consciencia he vivido, la plenitud en mi vida.

    Para terminar, darle las gracias por la claridad de su artículo.

    Un fuerte abrazo, Lorena

  • (21/04/2014 - 14:27h.) M. Iluminada Madrid Gómez

    Introyección - Proyección. Dos caras de una misma moneda. Son nuestra cara oculta. la que nos rompe en pedazos la "imagen ideal" que queremos mostrar al mundo. El ocultar esa parte que no queremos mostrar porque no la consideramos válida y queremos desterrarla de nuestra persona. Cuanto más queremos esconderla más daño nos hace. En la proyección pervierto las relaciones que establezco con los demás y le adjudico al otro algo que es mío y solamente mío. Con eso no veo al otro, lo que veo es la "imagen que tengo del otro".El riesgo es, para mí, quedarse solo y también perderse muchas otras formas de ver las cosas.

  • (23/04/2014 - 08:20h.) Cristina Herreros

    Este tema me gusta mucho por que te das cuenta como contaminamos nuestra propia mirada continuamente con el día a día del otro y del nuestro.
    Esto nos sirve no solo para darnos cuenta que hay una luz y una sombra en nosotros, si no también para aprender aceptarnos que somos humanos, y dar ese permiso tan urgente que tenemos todos para vivir desde la aceptación y la tranquilidad al otro y a nosotros mismos.
    Creo que si aprendemos esto que están grande y a la vez tan simple viviremos y dejaremos vivir, en paz.

  • (26/04/2014 - 12:35h.) Vanesa Caballero Ruiz

    "De este modo es como podremos acercarnos a la realidad personal del otro sin juicios y sin miedo a encontrarnos con aquello que pueda ser tan nuestro como suyo".

    Qué difícil resulta acercarnos al otro y de mantener un encuentro auténtico, cuando no somos conscientes de nuestras introyecciones y proyecciones. De ahí que surja tanto enfado y resentimiento con el otro, juzgándolo y condenándolo, para así vernos a nosotros mismos como los buenos, salvadores y víctimas de la situaciones.

    Considero que mantener relaciones sanas es un arte y que sólo se puede llegar a conseguir a través del trabajo personal con uno mismo.

  • (27/04/2014 - 00:01h.) gracia

    con la proyección aparecen nuestros complejos , malditos complejos que sacan lo peor de mi , como dice Dani Martin en su canción, y es cierto lo proyectamos en los demás para no hacernos responsable de la parte que nos corresponde y de esa forma paraece que se le quita importancia y seguimos hacia adelante, pero somos parte buena y somos parte mala, somos blanco y somos negro, por que somos parte de un todo y ese todo está dentro de nosotros mismos, con nuestras necesidades y nuestras introyecciones , nuestros miedos y nuestras incertidumbres, pero si somos capaces de darnos cuenta que todo esto forma parte de nuestro ser y de nuestro crecimiento interno...

  • (28/04/2014 - 11:06h.) Ainara Febles Bolaños

    Proyecto lo que he introyectado. Censuro fuera lo que censuro dentro, por eso la proyección es un mecanismo tan valioso para vernos de forma más completa.

    El antídoto de la proyección sería la responsabilidad, hacerme cargo del malestar que siento al ver a esa persona que "no está haciendo nada con su vida". Si mi introyecto es "en la vida hay que hacer algo para ser alguien" ¿cómo voy a sostener a una persona que desde mi óptica no hace nada?

    Y así, nos autoengañamos, en este caso creyendo que "hace falta hacer" para vivir cuando la realidad que para vivir sólo hay que vivir, o lo que es lo mismo, no hacer nada.

  • (29/04/2014 - 09:52h.) Berta

    Me parece muy interesante como comienza Jose Chamorro este blog hablando de los juicios valorativos que emitimos hacia los demás y de cómo identificar las proyecciones. Y es que nos pasamos mucho tiempo valorando a los demás como si no existiera otra verdad, como si esto no tuviera nada que ver con nosotros y además nos permite aliviarnos o "salvarnos", "mientras que el otro es condenado".

  • (29/04/2014 - 10:38h.) Carmen Ferrer Cortés

    No había caído en relacionar introyección y proyección, y ahora, después de leer el artículo, veo clarísimo el enlace que hay entre ambos mecanismos.
    Ahora comprendo que a través de la proyección, tengo la opción de mirar mis introyectos, de saber que tengo, cómo soy, cómo funciono. Que tengo la oportunidad y el trabajo (elegido y gratificante) de ser consciente de mis proyecciones, utilizándolas para conocerme y depurarme de introyecciones asimiladas sin ningún tipo de filtro consciente. Dejar de juzgar al exterior; dejar de cuestionar en lo exterior lo opuesto a mis introyecciones; responsabilizarme de mis proyecciones-introyecciones para conocerme, depurarme en lo posible y crecer, y no irresponsabilizarme de ello echando el peso y juicios al exterior.
    Gracias al artículo, me doy cuenta de algo que observar y trabajar, lo cual me da esperanza y ganas en conseguir cierta libertad y consciencia.

  • (29/04/2014 - 22:22h.) Cristina torres

    Totalmente de acuerdo con el texto. Como punto final me quedo con acoger la sombra y aceptarla, pudiendo ver la luz que hay en ella.
    Creo que ser consciente de nuestras proyecciones, además de darnos cuenta de los introyectos que nos condicionan, son un paso básico y esencial en el proceso de crecimiento personal.

  • (02/05/2014 - 17:05h.) Pablo Sabucedo

    Me parece curioso ver que la introyección-proyección es, de alguna forma, haberse adaptado demasiado a tu cultura. Creo que lo explica Perls al principio de El enfoque gestáltico: nos hemos aculturado tanto, que nos negamos a nosotros mismos para cumplir un "ideal cultural" (al menos el que tragamos de nuestro entorno al ser pequeños), y proyectamos fuera nuestra sombra para no sufrir tanto por ello. Me pregunto si será lo mismo de la Sombra de la que habla Jung, lo oscuro o lo opuesto que nos persigue siempre en nuestros sueños, y que se une con nosotros al llegar a aceptarnos a nosotros mismos.

  • (04/05/2014 - 16:51h.) Haydée Mesa

    Proyectar es poner afuera lo que no quiero ver en mi, y, conllega el gran riesgo de no poder asumir la parte de mi que proyecto, con lo cual, me imposibilito el camino para integrar esa parte y situarme en un punto elegido en libertad y con conciencia, que me acerque a una satisfacción plena.
    Este mecanismo tiene su base en la introyección, pues es a través de esos mensajes recriminatorios del tipo: "eso no se hace, eso no se dice"..., que surge como solución de supervivencia. Cuando llega el punto en que me doy cuenta de que pone en riesgo mi propia satisfacción, e, incluso, a veces, supervivencia, lo observo con atención y comprendo la necesidad de integración de la Sombra como camino hacia la Luz.

  • (06/05/2014 - 20:41h.) Ataly

    Leyendo el texto me doy cuenta de la importancia que tiene conocer y trabajar con las introyecciones para poder entender las proyecciones que hacemos. Como dice el autor "son las dos caras de la misma moneda", una nos lleva a la otra y la otra nos lleva a la una.

    Me quedo con la importancia de "masticar" esos introyectos para lograr tanto la aceptación propia y como del otro.

  • (07/05/2014 - 19:48h.) Poly Valverde Linares

    Reconocer mis introyectos y mis proyecciones es una de las cosas que más trabajo me está dando dentro de este proceso gestáltico.

    Dirigir la mirada hacia dentro me ha permitido "darme cuenta" de algunos introyectos que viven en mí como Pedro por su casa y cuestionarme hasta dónde llega su influencia. Como he ido condicionando mi pensamiento, mi actuar, mi forma de ser..para adaptarme a ellos.

    Para mí la responsabilidad ha sido la clave para mirar a los ojos a las proyecciones. Es instantaneo, cuando suelto mis responsabilidad, le paso al otro lo que no acepto en mí.

  • (15/05/2014 - 09:17h.) Leticia Torres

    La verdad es que leer este texto me ha resultado muy agradable, introduce comentarios realmente hermosos ( "no hay luz que no haga sombra"). En mi caso lo que yo entendía como mis luces me ha hecho mucho daño. Sacar a borbotones esas luces y esconder mis sombras en lo más profundo de mí, reprimiéndolas y criticando duramente en los demás lo que no me permito sacar me producía mucho enfado. El tomar conciencia de mis sombras me despierta una gran compasión hacia el otro y eso me hace mucho bien en mis relaciones con los demás. Quizás un asunto pendiente muy difícil para mí sea tener esa misma compasión conmigo misma en muchas ocasiones y superar la fuerte autoexigencia que tan arraigada está en mi. Creo que sólo cuando me quiera realmente con todas mis luces y sombras, seré capaz de querer realmente al otro ( con todo lo que conlleva esa palabra).

  • (19/05/2014 - 19:48h.) Samuel

    Me parece interesante y útil la relación Proyección - polaridades. Darme cuenta de cuáles son mis proyecciones, me guía hacia mis polaridades que no me gustan, no acepto como mías o que incluso niego
    Me descubre una herramienta para conocerme y hacerme consciente de mí, para después poder llegar a aceptarme tal y como soy, llegar a relacionarme de manera autentica y “acercarnos a la realidad personal del otro sin juicios y sin miedo a encontrarnos con aquello que pueda ser tan nuestro como suyo”

  • (22/05/2014 - 18:12h.) Virtudes

    Leer este texto me ha facilitado una buena herramienta para pensar, que lo que no soporto en el otro en realidad tiene que ver conmigo mucho más de lo que creo.
    Reflexionar sobre esta parte mía que la mantengo en la sombra, aceptarla y asumirla me lleva al autoconocimiento.

  • (24/05/2014 - 12:23h.) María Gil

    Lo que más me ha gustado del texto es la aceptación de las "dos caras de la misma moneda". No somos una sin la otra. Y el hecho de "masticar" aquello que nos sucede y de no tragarlo sin más parece imprescindible para ser cada vez más auténticos y felices con nosotros mismo y con nuestro entorno. Estoy aprendiendo mucho de este tema que hasta el momento, prácticamente desconocía. Gracias.

  • (25/05/2014 - 16:12h.) isabel maria torrico torrico

    Me viene una palabra... acoger.
    Tan separados estemos de nosotros mismos lo estaremos de los demás, cada vez que rechazo algo del otro, rechazo algo de mí, me distancio, me separo y aparece la culpa, por no ser como "debería ser". Si por el contrario soy capaz de acoger mi sombra o lo que no me gusta de mí, todo cambia... me siento en paz, agradezco al otro por enseñarme lo que no quería ver, me acepto tal cual, como persona, mirando de frente y no de arriba abajo, acogiéndome, cuidando y amando lo que hay, y entonces; sin hacer nada, se transforma en amor hacia uno mismo y hacia los demás. Se abre mi corazón conectado con una nueva mirada como si fuera la primera vez que abro mis ojos, ahora llenos de luz gracias a mi propia sombra. Y puedes ver, ves el mundo que te rodea y empiezas a comprender, es un regalo de la vida maravilloso que si te atreves a cogerlo con las manos y seguir caminando no te arrepentirás de tu decisión.

  • (31/05/2014 - 21:49h.) Rocío González Lerma

    Una vez más, el texto me hace reflexionar que ver esa parte de nosotros con la que no nos gusta identificarnos, y que proyectamos en los demás, es aprender a aceptarnos y amarnos como un todo, y no sólo quedarnos con esas partes de nosotros que consideramos las mejores o más correctas. De ser así, seriamos unos desconocidos de nosotros mismos y estaríamos ciegos a lo que realmente somos.

  • (08/06/2014 - 04:59h.) Mar Ibañez

    "Sólo en la medida en que nos abrimos a la vida dejando espacio para que nos cuestione e interrogue, podremos procurarnos un camino que integre las distintas dimensiones que nos configuran como personas"

    Pienso que la posibilidad de detenernos en la polaridad introyección - proyección, nos abre las puertas y es una propuesta que nos puede ayudar a ampliar esta posibilidad de ver, de ver...nos a nosotros mismos...

    Es una propuesta de integración también, puesto que como dice también Jose Chamorro, con las polaridades sucede que solemos juzgar como incompatibles, parte de nosotros que no lo son tanto y que por tanto pueden coexistir. O soy de una forma, o soy de otra, pero dificil adimitir que soy las dos al mismo tiempo, es una visión bajo la cual muchas veces nos definimos.

    Asumir que dos partes opuestas pueden coexistir en nosotros, no ayuda a amliar la mirada, a desechar un concepto parcial y dogmático "polar" de nosotros mismos, y es una propuesta de integración frente a la fragmentación interna ( y por tanto externa ) en la que la mayoría de las veces nos manejamos.

    En la medida en la que vayamos aumentando nuestra capacidad para integrar lo que proyectamos en los demás como parte de nosotros mismos, aumentará nuestra capacidad para alcanzar la aceptación de lo que "yo soy". Y ese - opino - es el primer paso para poder aceptar a los demás sin juicios despectivos ni censuras.

  • (11/06/2014 - 23:01h.) Ingrid Amigo Domínguez

    Cuanto de proyecciones tengo en mí !!!!!
    Me cuesta reconocer mis sombras y continuamente proyecto en los demás y en especial en los seres queridos, es curioso que lo localizo muy relacionado con las introspecciones tal como comenta Jose Chamarro.
    Lo que sacó en claro de texto es el darme cuenta cuanto de valor tiene la responsabilidad y como el ser consciente de esto nos sana.
    En el momento que empecemos a tomar la responsabilidad de nuestras proyecciones es cuando empezamos a vernos tal como somos con nuestras sombras y nuestra luz.

  • (22/06/2014 - 22:50h.) Celia Facundo

    De pequeñas tragamos tanto lo que nuestros mayores introyectan en nosotros que terminamos "viviendo la vida que ellos esperan o desean que vivamos: aprendemos normas, roles, normas y más roles...que luego moldean nuestro pensamiento o visión de la vida...de tal forma que terminamos rechazando todo aquello que no se asemeja al modelo aprendido....y proyectamos en los demás aquello que no nos gusta de nosotros, que lo tenemos aunque no somos capaces de reconocer pues no nos gusta....terminamos polarizando: buenos - malos, blanco-negro, altos-bajos, frios-calientes...etc.

    Entender que ambos mecanismos forman parte de una misma moneda me permite entender mis mecanismos y polaridades y perdonarme (y no reprimir o juzgarme con dureza) frente a sentimientos o emociones como la ira, la cólera...

    Abrirme a mis emociones, aceptarlas me permite ser tolerante conmigo y con los demás....en ello estoy.

  • (12/11/2014 - 11:35h.) Gabriel Romero Marín

    Directo, claro y esclarecedor blog.
    Dentro del "mundo" de los mecanismos tanto la introyección como la proyección juegan un papel fundamental. Sólo un trabajo personal de toma de conciencia y de responsabilidad pueden ayudarnos a ir saliendo poquito a poco de tanto tragado, indigestado o asumido. En ocasiones, en muchas ocasiones incluso fue necesario pero lo que me hizo un bien en su momento ya cumplió su función y, como dicen los artistas, "the show must go on"

  • (12/11/2014 - 17:32h.) Amparo Martín Romera

    Interesante tanto el articulo como los comentarios, estoy de acuerdo con ellos. Por aportar algo, me quedo con las posibilidades que te dan los Mecanismos de nutrirte, empatizar, etc.cuando estos son conscientes y aún no son patológicos. Antes de ser mecánicos o automáticos son adaptativos.
    También pueden ser entendidos como mandatos o introyectos frases, incluso, como las de J. Chamorro: " sólo en la medida..." " solo cuando acogemos... " pues podriamos seguir: cuando podemos decidir si quedarnos con "eso" que se nos da como único ( "sólo...") estamos pudiendo adueñarnos de nuestros pensamientos, sentimientos o actos. Pero incluso eso puedo desecharlo en algun momento que me parezca más oportuno y pensar algo diferente: "sólo cuando sea un automatismo el hecho de decidir, nos habremos adueñado de nosotros", tendriamos otro automatismo pero sano.

  • (13/11/2014 - 15:30h.) Obdulia

    Hoy, en mi trabajo, me decía un compañero:"esta alumna es una maleducada y una sinvergüenza" " no se puede consentir esta falta de respeto". (La alumna en cuestión está en clase , charlando con su compañera, y a los gritos e imperativos del profesor, ella, mira pasmada, y sigue charlando...)"intolerable, me mira con cara de enterada y sigue charlando, una cara dura es esta niña"..... El profesor, en algún momento, tendrá que darse cuenta de su incapacidad de aceptar que una alumna, con doce años, tenga ganas de charlar en clase, y no por eso es una sinvergüenza ni una maleducada, y tampoco le está faltando el respeto. simplemente, charla. no hay más. En el juicio negativo del profesor, en su dificultad de sostener el parloteo de la niña, lo que hay es una proyección de un introyecto: si el alumno no guarda silencio, es que le falta el respeto al profesor. Responsabilizarnos de nuestras creencias, de lo que nos duele o molesta, apropiarnos de nuestro malestar y no ponerlo en los actos del otro, asumir mi enfado, mi dolor, mi ira, mi juicio, incluso mi cansancio o mi importancia como algo mío, y no del alumno. Si no, entramos en una guerra sin cuartel en donde perdemos todos...

  • (20/11/2014 - 00:57h.) Ana Moreno Tirado

    Del artículo lo que más me ha calado es cómo se forman los introyectos, son ideas clavadas a fuego en nuestra mente y sin masticar ni digerir, nos la creemos porque personas importantes para nosotros o no tan importantes, nos las dijeron, y las tomamos como una verdad absoluta sin permitirnos la duda o su cuestionamiento a través de nuestrsas vivencias.
    Reconozco en mí estos dos mecanismos, que son la base de mis limitaciones como persona y que me nublan la mente y los sentidos haciendo rígida y limitada mi visión y aceptación de todo lo que me rodea.
    No somos conscientes de que aquello q detestamos en el otro también está en nosotros, y lo criticamos porque no nos damos permiso para estar ahí. Que liberador es saber que eso que desteto del otro también es mío, sólo hay q dejarlo salir y empezar a cuestionar mis propios introyectos, comenzar a ver las cosas de la forma q yo elija y permitiendome contemplar otras formas de entender el mundo que antes ni siquiera me había planteado tener en cuenta porque no encajaban en la idea inicial que me trague sin masticar. Que ilusión por comenzar a tener otra actitud ante la vida!!!!!!!!

  • (21/11/2014 - 16:44h.) nuria

    Un artículo fascinante, muy claro y que me llega profundamente.

    Me siento plenamente identificada con el mecanismo de proyección, con la consideración de ser buena. Y con la parte de ser incorrecta y mala la expulso fuera. Una vez tomada la conciencia hay que ponerse en acción.

    Por otro lado después de tanto engullir un poco de masticar no viene mal, como dice Fritz. P y así establecer cierto equilibrio.
    Así que: a trabajar!

  • (09/01/2015 - 18:23h.) Andrés

    Me ha venido muy bien leer esto articulo hoy porque justo en estos días vengo dandome cuenta de una proyección con la q era incapaz de ver q se trataba de un rechazo a una parte de mí. Parece como si al proyectar nos vieramos ante un espejo y nos rechazaramos a nosotros mismos, no permitiendo a los demás aquello q tampoco nos permitimos a nosotros mismos.

  • (04/03/2015 - 19:48h.) Simeon Morato

    Este artículo me ha llevado a entender mejor la relación entre estos dos mecanismos proyeccion - introyeccion. Es difícil aceptar, en algunas ocasiones, que aquello que pongo fuera esta en mí y también darme cuenta, así, de mis polaridades.
    Además de ofrecer la posibilidad de acercarnos a la realidad del otro sin juicios y sin miedo. Al darme cuenta de mis mecanismos neuróticos, me hace entender que el otro también puede tener los suyos, haciendo que me relacione de una forma más comprensiva.

  • (10/06/2015 - 16:30h.) Desirée Xyke

    Relaciono este artículo con el sentimiento de culpa. Si nos hacemos responsables de nuestra experiencia y conducta, no tendremos la necesidad de evadir nuestra conciencia culpando al otro, al igual que si hago mi parte las irresponsabilidades de los demás no me afectarán tanto. Siendo honesto con uno mismo, es muy difícil que el otro te engañe, y al final la mayor traición es mantenerse autoengañado.

  • (17/06/2015 - 13:09h.) Ana Requena

    Hace tiempo que escucho y leo eso, tus sombras son parte de ti y sin ellas no se apreciaría la luz, voy consiguiendo acercarme a ellas pero lo de abrazarlas no he llegado a hacerlo, estoy empezando a abrir los brazos. Por lo demás es muy difícil entender que lanzas al otro lo que no quieres de ti pero si es cierto que voy enjuiciando menos. ¿Sabes qué? Es largo el camino...

  • (17/06/2015 - 17:57h.) Mª Carmen Román

    La proyección es un mecanismo increible para proyectar en el otro lo que es mio. Esta es una manera de no reconocerme y, por tanto, no aceptarme tal y como soy pero, es un mecanismo que en su día lo desarrolle con una finalidad muy útil y digna. La de protegerme.
    Pero, ya va siendo hora de que empiece a ver mis sombras para ver si asi veo algo de luz. Hasta ahora había estado en la oscuridad pero, ya empiezo a vislumbrar el inicio del camino. Lo cual es un buen principio. Pero, como ha dicho mi compañera Ana Requena, "el camino es largo". Espero no despistarme.

  • (24/06/2015 - 10:45h.) Ruth

    Amasijo de introyectos que llevo conmigo... tanto y tan dentro, que me cuesta reconocerme, aceptarme, siendo mas fácil, lanzar afuera lo que es mio, para librarme del verdadero juicio a mi misma... para no asumir las sombras... que mi adentro proyecta...
    Cada día...lo tengo más presente, y aprendo a aceptar y a vivir con mis sombras.

  • (27/06/2015 - 15:01h.) Dulce Tenorio Ruiz

    Tras la lectura de este blog, me queda un principio esencial: cómo convertir en universal un criterio personal. Estoy de acuerdo con esa forma de expresar la proyección, potente mecanismo neurótico que utilizo más de lo que creía. Cuestionarme, interrogarme más en cada momento supone una estrategia de trabajo que supongo se recoge en el darme cuenta, en la escucha, en el vivir el momento presente.
    Estar ahí y traspasar o atravesar todo lo que sucede dentro y fuera de mi persona, aconseja el autor. Luces y sombras: la oscuridad absoluta no me deja ver, pero tampoco la luz constante, porque me deslumbra y, al cabo, termino cerrando los ojos.

  • (28/06/2015 - 13:01h.) Ana García

    Leer sobre los mecanismos neuróticos me hace entender la importancia de tomar conciencia de ellos. En la medida que voy identificando en que mecanismos me apoyo y con qué frecuencia lo hago voy dando pequeños pasos hacia una mejor comprensión de mi misma y de los demás. En este caso, la proyección, aporta buena información sobre lo que no acepto o no me gusta de mí. Es un mecanismo que ofrece un conocimiento extraordinario sobre uno, reconocer y aceptar que eso que veo en el otro que no me gusta es mío, requiere, a mi entender, un profundo trabajo interior de autocompresion y aceptación.

  • (02/07/2015 - 18:15h.) Mamen Dueñas

    José Chamorro con sus ejemplos, deja muy claros ambos mecanismos, tanto la proyección como la introyección, pero mis compañeros también. Me ha encantado leer algunas de las publicaciones, muy interesantes y que aportan mucho.
    Personalmente opino, que es importante que vaya asimilando en qué consiste casa mecanismo y como funciona, para ser un poco más consciente, puesto que si el mecanismo de proyección por ejemplo no me permite ver lo que hay dentro de mi (ya que se lo coloco al otro) el hecho de estar atento a esto, quizás en un futuro pueda, en alguna ocasión concreta, darme cuenta, de que en realidad eso es mio. A esto, además, hay que sumar intención atención y responsabilidad.

  • (03/07/2015 - 19:53h.) Merce

    Un paso más, en el conocimiento de los mecanismos neuróticos de proyección y su opuesto, introyección.Ambos forman parte de todos nosotros y el problema es que nos hacen sufrir en nuestras relaciones, aunque nos hayan servido para llegar hasta donde ahora estamos, es por eso que se hace urgente ser conscientes de ellos para aprender a ver lo que realmente es nuestro fuerte y aceptar lo que no es tan bonito y verlo también en los demás. Esto da un poco de dolor y tristeza, pero el ego forma parte de esta naturaleza humana...Así que.." Manos a la obra" aunque sea tarea desgraciadamente de! unos pocos!

  • (04/07/2015 - 18:12h.) Marc Reinhardt

    Conociendo las dos caras de ésta moneda me doy cuenta, cuanta introyección y proyección ha habido en mi vida, por lo que ahora me es grato descubrir, despejar e integrar cada una de estas variantes de mi ecuación mental.
    Me es grato ver mis luces y mis sombras, proyectar la luz como yo quiero y hacer con ello las sombras que yo quiero.

  • (07/07/2015 - 16:44h.) Marina Gutiérrez Fernández

    Maravilloso articulo, dándome conciencia de los introyectos y las proyecciones que llevo conmigo, en todas y cada una de mis relaciones. Es más fácil echar balones fueras cuando no son los que te gustan de ti mismo, aceptarte es más complicado y no solamente eso, sino ser consciente de que es tuyo realmente y no de la otra persona. Conciencia y respeto.
    Gracias por este articulo.

  • (09/07/2015 - 20:05h.) Alex

    Deja aquí tu comentario...

  • (14/07/2015 - 19:49h.) Alex

    "Solo cuando acogemos nuestras sombras más oscuras nos permitimos reconocer la luz que hay detrás, porque no hay sombra sin luz ni luz que no haga sombra".

    Gracias por la claridad del mensaje. Y sobre todo por estas últimas palabras, significan mucho para mí. Me sirve especialmente para integrar todo lo que soy, para seguir descubriéndome en el proceso de Amar.

    Me trae paz, me inspira a vivir libre. Gracias de corazón por espacios como este.

    El otro día no publiqué el mensaje correctamente. Ni me acuerdo ya de lo que escribí. Hoy, al volver a leer la frase que he puesto al principio, he entendido que tenía que volver a este espacio... para prestarle atención.

  • (23/07/2015 - 01:39h.) GERMAN CAMACHO MARTINEZ

    A mi me parece como "estar lleno y vaciarme"; introyección y proyección; una polaridad que merece la pena atenderla ya que me han venido ideas de proyección a mi hijo.
    Y claro, la introyección cuando no la digerimos, como dice Jose Chamorro, o directamente la engullimos....pues resulta una digestión pesada en el mejor de los casos. Otras veces queda ahí y la forma de sacarla es arrojando contra los demás lo que no he podido digerir; la proyección.

    Hoy tras una terapia con Vicente, hemos llegado a la conclusión de ASUMIR mis limitaciones como primer paso( mi sombra, podría llamarla también), para poder vislumbrar lo que acontece después.Me parecía obvio y sin embargo,como decía Vicente, el hecho de asumir no es muy cómodo para nuestro ego.
    Ánimo a tod@s y gracias por este artículo inspirador.

  • (10/09/2015 - 11:15h.) I.H.L.

    Siendo un tema complejo, este texto me ha resultado esclarecedor y revelador. Observo dentro de mí como mis juicios hacia los demás me impiden verlos con ojos limpios, como si mi criterio fuera el único que tuviera validez, sin plantearme que pudiera no estar en lo cierto. Por otro lado, me impiden también reconocer mis propias sombras y asumirlas como parte de mí, porque como dice el refrán, es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

    En uno de los primeros talleres del curso se comentó que cuando criticamos al de al lado o nos molesta algo de lo que hace, en el fondo estamos hablando de uno mismo y ahora más que nunca esta afirmación cobra sentido.

    Por último, me gustaría destacar dos partes del texto que me han resonado especialmente. Una es que tendemos a identificarnos con la parte más hermosa de nosotros mismos, desechando la fea, para preservar la imagen que hemos construido de nosotros mismos, sin reconocer que las dos polaridades forman parte de nosotros. Y la otra es la necesidad de masticar y digerir los introyectos engullidos sin ningún tipo de filtro desde que éramos niños.

  • (01/10/2015 - 12:48h.) Elisa Sarompas Carmona

    Me ha gustado muchísimo de la forma tan sencilla y explícita con la que José Chamorro nos adentra en el mundo de la proyección y la introyección.

    Son miles de introyectos los que nos hemos tragado desde la infancia y por ende, miles de proyecciones que salen de nosotros utilizando el dedo señalador que juzga y condena aquello que no soportaríamos reconocer en nosotros mismos.

    El asimilar estos conceptos ayuda a entendernos, a aceptarnos cada día un poco más tal y como somos y como genial consecuencia a ver al otro desde una perspectiva nueva, eliminando poco a poco también las cargas que hemos puesto en las relaciones y el entorno.

    "Sólo cuando reconocemos nuestra sombras más oscuras podemos reconocer la luz que hay detrás, pues no hay sombra sin luz, ni luz que no haga sombra"

    Sin duda esta frase, como a Alex, también me llegó al alma.

  • (08/10/2015 - 17:49h.) amparo

    Pues también me quedo con la frase de las sombras y la luz. Es muy esclarecedor el texto , pues es cierto la cantidad de cosas que nos hemos tragado sin masticar desde pequeños y como eso nos hace comportarnos y ver en la otra persona esas cosas que juzgamos creyendo llevar la razón y es simplemente por ocultar algo nuestro que no nos ha sido permitido hacer o pensar.

  • (11/10/2015 - 21:09h.) Estrella Garcimartin

    Introyección - Proyección
    Tragar sin filtrar - Echar fuera

    Me veo, me identifico con lo que dice José Chamorro en el texto, cuando juzgo a los demás, es algo que me sale de una manera natural, opinar sobre el otro, colocar fuera lo que no me gusta, como dice José Chamorro, como si el criterio personal, fuese siempre universal, sin reconocer lo que me pertenece.

    El ser consciente de esta manera de actuar, el darme cuenta, me resulta liberador. Poder reconocer la parte oscura, lo negativo, incorrecto. Liberador porque cargar solo con la parte bonita, querer vivir y mostrar solo esa parte, es increíblemente agotador

  • (17/10/2015 - 01:45h.) Lorena

    Y me pregunta es: " quién va a querer atribuirse el error y el mal hacer, con la mala prensa que tiene? Por qué se nos manipula y engaña con todo lo que se nos cuenta, que no es ni la milésima parte de lo que deberíamos saber para poder crecer? La perfección , por defecto es posible, y el error es el que nos enseña, nos muestra lo que somos a través de lo que no somos.
    Aceptarnos es en definitiva querernos. Pero como no sabemos querer....
    Pues yo me quedo con ésta frase: " perdonar hasta setenta veces siete" mt. 18,22

  • (17/10/2015 - 01:48h.) Lorena

    Quise decir q la perfección es IMPOSIBLE......

  • (23/10/2015 - 10:27h.) Bea Carazo

    Cuando tomo conciencia de los mecanismos tan enrevesados que tenemos, por un lado me libera porque me hace darme cuenta de que nada de lo que me molesta esta fuera, sino dentro, lo cual me da la opcion de cambiar todo aquello que no me aporta satisfaccion, aunque por otro lado me hace ver la de introyectos que tengo y que me va a faltar otra vida entera par tan siquiera tomar conciencia de ello jijijji
    al fina le estoy tomando el gustillo al mundo de las sombras. Me hace mas humana y puedo estar mas relajada

  • (24/10/2015 - 12:11h.) Rocio Osuna Rico

    Qué fácil es ver esto (la proyección) en los demás y tan complicado en uno mismo...Madre mía, con la de juicios que he hecho...esto me va a venir muy bien...la de cosas que me he dicho sin saberlo. Pero, ¿todo lo que juzgo tiene que ser necesariamente una proyección? Creo que también hay comportamientos de los demás que desapruebo que no tienen que ver con cómo actúo.

    "No hay sombra sin luz, ni luz que no haga sombra", me encanta esta frase.

  • (01/11/2015 - 11:21h.) Carlos Sánchez

    Me acuerdo de un amigo que cuando fue a hacerse una revisión médica de la vista el médico le riñó por no haber ido antes ya que tenía una lesión interna en un ojo que afectaba a su campo de visión y al haber tardado tanto en acudir al médico ahora sería más difícil de curar, mi amigo le contestó que no había ido porque no se había dado cuenta de que tenía una mancha o punto ciego en la visión del ojo afectado, supongo que su cerebro estaba reconstruyendo lo que percibía para darle coherencia evitando así que se diera cuenta del fallo.
    Supongo que algo parecido pasa con el mecanismo de proyección cuando alguien hace algo que a mí me molesta es más fácil echar la culpa de lo que está ocurriendo a la otra persona haciendo una interpretación de las intenciones, pensamientos, sentimientos negativos que le llevar a actuar y no darnos cuenta que mi interpretación puede estar plagada de puntos ciegos, que mi mente es capaz de construir una realidad dándole coherencia de modo que yo me salve y el otro sea condenado sin darnos cuenta que aquello que nos molesta tiene más que ver con nosotros mismos.
    Si a esto le sumamos lo introyectos, es decir, todas aquellas ideas que hemos aprendido e interiorizado sobre que está mal y que está bien, correcto o incorrecto, criticando lo que es injusto, incorrecto e identificándonos y considerando parte de nosotros lo que es bueno, justo es posible que surjan resistencias, bloqueos a la hora de ver nuestras sombras e imperfecciones.
    Creo que en un contexto terapéutico uno puede cuestionarse, interrogarse y alcanzar un mayor autoconocimiento que le ayude a romper el círculo vicioso que supone el uso del mecanismo de proyección e introyección en las relaciones con los demás.

  • (02/11/2015 - 09:52h.) Inés García

    Este tema de los mecanismos me parece ciertamente interesante. Si bien estoy de acuerdo en que rechazamos en el otro aquello que no soportamos de nosotrxs mismxs, creo que también depositamos en la otra persona no únicamente las cosas que nos producen rechazo, sino aquellas que deseamos y admiramos. Me puedo sentir atraída hacia el carácter abierto o la capacidad de hacer nuevas amistades de mi compañerx porque las considere cualidades en lugar de defectos (y, al igual que en el rechazo, estaría actuando el mecanismo de introyección) porque vea en mí esas características y me las valide o porque las considere “positivas”, sienta que carezco de ellas y que me gustaría tenerlas.
    Este punto me parece importante y a su vez peligroso, el admirar o buscar en lxs demás características que consideremos “positivas” y de las cuales creamos que carecemos (sin ser conscientes de esto, claro) podría ser un mecanismo que participe en el establecimiento de las diferencias de poder en las relaciones y en lo que esto conlleva. Si doy por más válido aquello que veo en la otra persona que lo que veo en mí mismx, soy yo quien lo estoy colocando en un lugar superior. Al igual que para trabajarse el rechazo en lxs demás, el “darnos cuenta” jugaría aquí un papel clave para promover la toma de conciencia y el futuro cambio.

  • (07/11/2015 - 10:07h.) Carlos Sánchez

    Un ejemplo de cómo las luces pueden proyectar sombras me ocurrió en la dinámica de las luces y las sombras, en la luz me vi a mismo como un superhéroe lleno de virtudes y en la sombra era el mismo superhéroe cuyas virtudes se habían convertido en defectos, mi explicación fue que todas aquellas virtudes (luz) que considero que tengo pueden convertirse en defectos (sombras) si las llevo al extremo.
    En mi opinión casi todos mis comportamientos relacionados con los demás se basan en proyecciones (qué veo en los demás) o en introyectos (qué veo en mi), incluso acabo de darme cuenta que el comentario que escribí anteriormente a este está basado en la idea de que debe realizarse desde un pensamiento racional ya que el pensamiento racional es “lo mejor” (y por su puesto yo soy una persona racional y los demás quieren un ejercicio así. Espero que darme cuenta de esto me permita en el futuro dar respuestas más creativas basadas y desde mi experiencia).
    Supongo que no es malo que mi comportamiento esté basado en introyectos cuando estas ideas constituyen un bien ético superior como por ejemplo que “…mis necesidades e intereses deben buscar un equilibrio con los de los demás…” (dice Pedro de Casso), o como decía Fritz Perls “…yo soy yo, yo hago lo mío… si nos encontramos fantástico, sino cada uno que siga su camino…”.
    Me gustaría, como dice José Chamorro, a través de cuestionarme e interrogarme qué pongo en mis relaciones con los demás poder conocer mis introyectos y proyecciones para poder ver y dejar de actuar en el mundo de fantasía de luces y sombras que habito (mi realidad) y poder acercarme a la realidad del otro.

  • (10/11/2015 - 12:31h.) Yaiza Benítez López

    El tema de los mecanismos es un tema que encuentro muy útil porque al saber todo esto tenemos la oportunidad de reaccionar a tiempo, o por lo menos ser más conscientes y más responsables con nuestros actos. Sin embargo me resulta tan complicado parar y desactivarlos en el momento, son como un volcán que emerge... Espero que "la práctica haga al maestro" y que poco a poco cada vez más sea la dueña de mi.

  • (16/12/2015 - 19:46h.) Gema Estibaliz

    Es un gozo conocer los mecanismos que nos llevan a actuar y sentir de un modo u otro,porque nos hace cuestionarnos y de ahí,desde el conocimiento de una misma en distintas situaciones,es màs pleno el entendimiento de l@s dem@s de un@ mism@.Una continua invitación a conocernos por y para el entendimiento desde dentro y con lo que hacemos con otr@s.

  • (22/12/2015 - 12:43h.) Noelia Morillo

    esto si que es un mundo, creo que no basta esta vida para conocer nuestras introyecciones-proyecciones...de nuevo un trabajo de atencion plena para desenmascararnos, ardua tarea!!!

  • (27/12/2015 - 00:42h.) Yolanda Martínez

    Que alivio darse cuenta de estas cosas!!!! y que cruel he podido ser y soy con las personas que tengo cerca con mis mecanismos aprendidos. En eso estoy ahora en estos momentos, en hacerme cargo de cuales son mis introyectos para darme cuenta de las proyecciones que hago continuamente, echando fuera todo lo que no me gusta de mí, haciendolo de la otra persona. Que bueno es darse cuenta que hasta que no pasemos por esa oscuridad o nos dejemos en ella, es muy difícil que llegue la luz. No hay otra forma de caminar, y que difícil se hace ver esto en muchas ocasiones. Una vez más, es hacernos cargo de lo nuestro sin buscar causas externas. Muchas gracias de nuevo.

  • (28/12/2015 - 19:29h.) Gloria Bárzana

    Una explicación muy "limpia", si me quedaba alguna duda de haber comprendido el significado de la introyección y la proyección, ya no la tengo, y doy las gracias por ello! En mi caso alumbra una auto-idea que tengo que derribar, no hay sombra sin luz! Gracias Jose.

  • (09/01/2016 - 03:53h.) Irene Estepa

    Me encanta, cada vez más, eso de que dentro de mí, como humana que soy, puedan caber tantas formas de ser. Quizás los mecanismos para mí serían como moscas cansinas que me distraen en integrar un yo más real, un yo que me deje más en paz conmigo misma.

  • (17/01/2016 - 19:44h.) Maria Isabel Robles Remedios

    "No hay sombra sin luz, ni luz que no haga sombra"
    Qué frase más bonita... me ha encantado.
    Creo que no se pude decir más en una frase.
    Que fácil es aveces juzgar a los demás y que difícil vernos a nosotros mismos.... cada vez que algo me rechina de ellos es lo que no veo de mi... es mucho más fácil no hacerme cargo de lo que no me gusta de mi y dárselo a otra persona....
    Menudo aprendizaje, creo que éste artículo ha sido muy claro y no me ha dejado ninguna duda.

  • (18/01/2016 - 11:25h.) Maika Milla Castro

    Leerlo y escucharlo resulta muy fácil de comprender, pero no tanto llevarlo a la práctica, el pasado vive en mi, soy el resultado mecánico de todas mis experiencias, y no es fácil desprenderse de los automatismos, la tarea es ardua , de plena voluntad y observación de estar presente, darme cuenta de mis introyectos y cuando proyecto , ser muy consciente aunque sea desagradable de que yo tengo esa parte que juzgo en otra persona y la responsabilidad de asumirla.

  • (25/01/2016 - 11:31h.) Cristina

    Según lees la teoría de los distintos tipos de mecanismos de defensa, es fácil de entender, pero en el momento que intento diferenciar mis propios mecanismos, es como adentrarme un una habitación sin luz, que sé que está llena de objetos pero que no puedo diferenciar, sé que tengo millones de mecanismos pero me cuesta reconocerlos y distinguir mis proyecciones de lo que pueda ser o no realidad.
    Los demás como espejos de mi misma...

  • (05/02/2016 - 21:05h.) Carolina Bueno

    Los conceptos los tengo muy claros. Funcionamos así. ¿Cómo prevenir ese astigmatismo? Denme esa cirugía en vez de tanta teoría, que las gafas, a veces, se me empañan.

  • (08/07/2016 - 10:27h.) Leticia Comino

    Son ejemplos la proyección e introyección de las barreras y límites que nos ponemos a nosotros mismos para Ser y vivir atrapados en un auto-concepto de lo que queremos Ser no siendo.
    Importancia del proceso de desarrollo personal que nos permita abrirnos a la vida y desarrollarnos con autenticidad, superando y atravesando nuestros límites y miedos.

  • (31/07/2016 - 09:20h.) Maximino Manzanera

    Lo que más me ha gustado de este artículo es descubrir lo integrados que está los distintos mecanismos, que hasta ahora veía como independientes. El descubrir que introyección y proyección son dos caras de la misma moneda, me permite trabajar más fácilmente en ambos mecanismos.
    Creo que ahora lo más difícil es contando con tantas herramientas, el estar alerta constantemente para poder utilizarlas en el momento correcto.

  • (03/08/2016 - 18:04h.) Patricia

    La introyección y la proyección como caras de una misma moneda. Crítico fuera (proyección) todo aquello que no se corresponde a lo creo que soy (introyección). Si atendemos a esto es un buen ejercicio para reconocer aquellos aspectos que forman parte de nosotros y no son precisamente los mas agradables o bonitos. Lo que enjuicio de otra persona tiene que ver mucho con uno mismo, no recurramos al astigmatismo de la mente.

  • (22/08/2016 - 20:47h.) Loly Rodríguez

    Como bien comunica este artículo, no hay luz sin sombra, ni proyección sin introyección. Lo que proyecto en los demás forma parte de mí y mis introyectos los hago reales como un "yo soy" La lectura de este artículo me ayuda a un darme cuenta de lo que proyecto e introyecto. Gracias.

  • (29/08/2016 - 18:35h.) Irene Cruz

    Tras los talleres, me he dado cuenta de la importancia de este conocimiento. ya que me ayuda a entender mejor cómo funciono, tanto en mi relación conmigo misma como con los demás. Reconocer estos mecanismos, hace que me responsabilice y pueda abordar las situaciones que surgen de forma diferente. Gracias

  • (31/08/2016 - 21:46h.) mammen rosi

    "Como si el criterio personal fuese siempre universal" emitimos nuestros juicios despreciando al otro, condenándolo por sus conductas o aseveraciones, esquilmando el derecho que cada uno tiene a ser como es, y en éste juego perverso perdemos una parte que, en mi opinión,es crucial para nuestro desarrollo, una parte primordial para alcanzar la integridad del "yo soy", devaluando al otro, atribuyéndole lo que no aceptamos en nosotros, lo que hacemos realmente, sin tener conciencia de ello, es perder nuestra propia libertad. Gracias por la restauración.

  • (13/10/2016 - 13:47h.) Ana Martinez

    COMENTARIO 10º TALLER

    Yo siento, que el mecanismo de proyección cuando es identificado nos da la oportunidad de ir avanzando en nuestro conocimiento interior, pudiendo mediante este llegar al centro de la neurosis: "la introyección". Solamente poniendo consciencia en nuestras relaciones con los demás, podemos darnos cuenta de las proyecciones que realizamos y al observarlas podremos llegar a nuestras introyecciones. Podemos así ir viéndonos y conociéndonos con nuestras luces y nuestras sombras.
    "MI NEUROSIS ME DA LA OPORTUNIDAD DE CONOCER MI AUTENTICIDAD CUANDO LE PONGO CONSCIENCIA"

  • (17/11/2016 - 21:43h.) LUISA

    Qué revelador este concepto introyección-proyección y qué cotidiano me resulta...
    Si bien dudo de algo, ¿de verdad que si acepto que yo tengo algo de lo que le critico al otro dejaré de juzgarlo? En cierta medida puede ser, pero puede haber comportamientos que nunca hayamos realizado en la insondable variabilidad de la conducta humana (yendo a casos extremos podemos hablar de asesinatos, violaciones, etc), y en esos casos entonces ¿sí podríamos criticarlos porque "yo no he hecho nunca eso"?
    Entiendo por tanto que más bien es un hábito general el que hay que desarrollar sin excusas respecto a la conducta de los otros: el de "si esto me molesta es mi responsabilidad, yo soy el que se molesta", y asimismo generar la empatía más pura a la vez: "entiendo que puedas hacer eso porque yo a veces hago cosas molestas para otros e incluso para mí".
    Creo que esto es un arduo camino a emprender desde que nacemos, primero de responsabilización personal de todas mis emociones y reacciones, y segundo de creación y mantenimiento de hábitos de "no juzgar al otro".
    Y mi pregunta ante las circunstancias actuales es ¿qué debo hacer cuando sé que la reacción ante una agresión verbal clara de otra persona es mi responsabilidad? ¿Tratar de mantener el tipo y actuar como si nada hubiera pasado? ¿irme de la situación que me altera? Llegar a este nivel de concreción en diferentes situaciones es lo que más me interesa para poder afianzar toda esta filosofía a nivel práctico. Si no...seguiré haciendo cursos y cursos...

  • (18/11/2016 - 00:36h.) Rosario Ocón Molina

    Solo en la medida en que soy capaz de ver la parte negativa del mecanismo neurótico de la proyección, me acercare al aspecto positivo de este mecanismo y por tanto habré llegado a tener una identidad integra.
    Sé que dentro de mí tengo a un introyecto que me tragué de pequeña y ahora de mayor lo proyecto en los demás. El aspecto sano del asunto está en responsabilizarme de la acción de criticar a los demás aspectos que están dentro de mí y que no me gustan, para de esa forma poder fluir con naturalidad y llegar al SER INTEGRO... arduo trabajo, y yo me pregunto lo conseguiré con este curso o me faltara vida para ello?.

  • (20/11/2016 - 13:22h.) Patricia Megías García

    Introyección-Proyección, dos caras de la misma moneda. Pongo en el otro lo que no me permito a mí mismo, intentando salvaguardar la imagen que sí se corresponde con lo que debo ser. Me libro del conflicto, y me pierdo al mismo tiempo dar un paso más hacia la madurez y la integración.
    Cuando necesito apropiarme de algo que estoy poniendo fuera me lo indica la rabia y la tensión en mi cuerpo. Si lo consigo, estoy más cerca de mí.

  • (21/11/2016 - 10:59h.) Rosa Jódar

    Me planteo el reconocer la proyección como el camino para a tolerancia. Tolerancia hacia los demás. Pero no creo que pueda existir una tolerancia real hacia los demás sin haber desarrollado antes una tolerancia real hacia uno mismo, con la complejidad que conlleva.
    Introyección y proyección como resultados de negar de distinta forma una de las caras de la moneda.

  • (21/11/2016 - 19:02h.) Mª Cruz Molero

    Creo que tiene que ser algo muy especial que mires a la otra persona de una forma más sana y sin esa cara de la moneda que hace que miremos con lo que no nos gusta de nosotros. Creo que es el comienzo de un camino para sanar las relaciones, y para ser consciente de que cuando algo no me gusta de mi alrededor, fijarme bien y ver que es algo mío, mi responsabilidad. Me tranquiliza esto, porque si lo pongo a prueba , puede ser el comienzo de algo muy gratificante y de lo que tengo que trabajar mucho.

  • (22/11/2016 - 17:51h.) Inma López

    Darme cuenta de mis introyectos y proyecciones me hace ser consciente y responsable en mi forma de actuar y relacionarme.

  • (22/11/2016 - 22:12h.) Pepi Rodríguez Rodríguez

    Gracias por el articulo .
    "Solo cuando acogemos nuestras sombras más oscuras nos permitimos reconocer la luz que hay detrás, porque no hay sombra sin luz ni luz que no haga sombra". Frase muy reveladora y con un gran contenido en introyectos y proyecciones , para darme cuenta y responsabilizarme de la forma que me relaciono. Ahora hacer la digestión y actitud, todo un trabajo .

    Gracias , un abrazo.

  • (23/11/2016 - 19:23h.) Mª José López

    Saber que lo que no me gusta de mí lo proyecto en los demás, me permite poder conocerme mejor ya que me hace cuestionarme a mí misma a través de lo que pongo fuera.

  • (29/11/2016 - 16:54h.) Francisco Javier Moya Pérez

    No dejo de ver el mecanismo de proyección con cierta ironía. Es decir, pongo fuera lo que no soporto en mi, "sin darme cuenta" de que el hecho de ponerlo fuera hace que pueda observarlo, como si el mecanismo tirase piedras sobre su propio tejado, y estirando un poco más esta idea, me atrevería a decir que hasta lo hace a propósito ¿Y no funcionarán introyección-proyección como un tandém que se anula mutuamente?¿No podría considerarse la proyección como el paso inicial para sanar la introyección? Ni que decir de la importancia de relacionarnos con el entorno para poder trabajar estos mecanismos, ese "nos abrimos a la vida". Desde luego, ahora comprendo mejor la frase "corrijo en mi lo que me molesta en ti" o el concepto "la vida como espejo".

  • (03/12/2016 - 08:31h.) Luis

    Llevo un tiempo dándome cuenta de que juzgo a los demás siguiendo mis criterios de lo que es correcto y de lo que no.
    Y también he sido capaz de ver que mis criterios no tienen por qué ser los únicos o los mejores. Todo esto desde que estoy en el mundo Gestalt y he empezado a razonar de otra manera.
    En resumen, soy más flexible con los demás porque lo que no me gusta de ellos es lo que en realidad no me gusta de mí, y soy más flexible conmigo porque viendo cómo actúan los demás asumo que yo puedo ser de otra manera.
    Estoy aprendiendo a relativizar mis introyectos y mis proyecciones. Estoy en el comienzo y ya noto en mí un mayor grado de tolerancia hacia los demás y que me voy aflojando el corsé que tanto me oprime.
    Y ya que estamos con símiles ópticos, puede valer este poema de Campoamor:
    En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según / el color del cristal con que se mira.

  • (12/12/2016 - 20:58h.) Oscar Cervilla

    Este artículo pone un poco más de claridad en la comprensión de las luces y sombras que me acompañan y cómo me empeño en no verlas. Proteger mi autoconcepto, lo que creo que soy, lo que me han dicho que soy y lo que tan fielmente he criticado en los demás, por ir en contra de lo que soy, no hace más que perderme a mí mismo, limitarme, desprotegerme aun más y fundamentarme en una realidad falsa, falseándome. Cualquiera querría ponerse unas gafas para compensar su astigmatismo, excepto cuando lo que cree que va a ver es peor de lo que ve ya. Es complicado construirme, aprovechar ese vacío fértil cuando ya, de entrada, cuento con solo media parcela del jardín, está bien saber que existe otra que no quiero ver y sería estupendo entender hasta sus últimas consecuencias que verla al completo es suficientemente liberador como para que merezca la pena.

  • (31/01/2017 - 20:33h.) Kika

    Creo que realmente, como dice el artículo, el mecanismo de proyección es uno de los grandes males del ser humano, y por supuesto uno de los grandes problemas que hacen que no viva mi vida con autenticidad. Estar atentos a aquello que más nos molesta de los demás, aquello que no soportamos, es ir recopilando las pistas necesarias para poder llegar al final a encontrar el gran tesoro, el de la aceptación de nosotros mismos y de nuestras sombras, el reconocer por fin que todas las polaridades habitan en nosotros y que sólo cuando las negamos es cuando vamos en contra de nosotros mismos, de nuestra verdadera esencia.

  • (06/02/2017 - 17:11h.) Johanna Fröhlich Z.

    Donde hay mucho introyección, habrá mucho rechazo de la polaridad negada y por tanto mucha proyección. Donde hay mucha luz, hay mucha sombra.
    Cuanto más consciencia de conceptos no masticados, más libertad y posibilidad de encuentro real con el entorno sin tanta necesidad de proyectar.
    Me parece un artículo muy claro e interesante. Muchas gracias.

  • (12/03/2017 - 17:58h.) Hebe González

    Es paradójico que el intentar echar lo malo fuera, sea precisamente lo que más nos lo acerque. Siento que aunque es verdad que es muy duro tener que enfrentarme a estos mecanismos que me dominan a diario inconscientemente, ha sido la única manera para darme cuenta de lo que hay detrás. El malestar que crean son las señales que me indican que es hora de cambiar, y que me permiten darme cuenta de la barrera que he creado y que me impide vivir de verdad. Por ello, me siento muy agradecida.

  • (17/05/2017 - 16:03h.) RUBEN FERNANDEZ MORANTE

    Que nos dijimos a nosotros mismos de niños para poder "sobrevivir"? pues cada uno lo suyo, cada uno lo que supo en ese momento por las circunstancias vividas. Ahora son nuestros introyectos que nos hacen permanecer recluidos en formas, maneras de estar y de ser estáticas, sin permitirnos acercarnos a esa parte de nosotros "peligrosa" o al menos intransitada, apareciendo por consiguiente disfrazada de múltiples formas, como en modo de pensamiento involuntario negativo, somatismos, etc... lo englobaría todo en MIEDO, el cual nos proyecta hacia fuera para sentirnos libres de el y en el fondo nos gobierna.

  • (17/06/2017 - 18:15h.) Virginia

    Me parece muy interesante la relación entre introyección y proyección y a la vez la relación de estos mecanismos con mis polaridades. Lo uno sin lo otro me parece que no podrían existir, ya que introyecto creencias de lo que supuestamente es lo correcto para luego a traves de la proyección negar lo que si soy y que contradice al introyecto y ahí es donde veo que surge el conflicto con el otro porque la proyección no me permite ver al otro, sino un reflejo de mi sin ser consciente de ello.

  • (18/06/2017 - 18:12h.) Elena Cano

    Que gran revelación el poder entender las polaridades Proyección-Introyección como mecanismo de mi día a día. Me permito poder ir luchando poco a poco con mi conflicto interno entre lo que soy y lo que debería ser, o mejor dicho lo que me han inculcado que debería ser.
    Me voy aceptando cada vez más con mis polaridades y esto hace que se me vaya evaporando el miedo por vivir y seguir hacia adelante.
    Soy consciente de todo lo que se remueve dentro de mí.

  • (18/06/2017 - 18:13h.) Elena Cano

    Que importante el poder entender las polaridades Proyección-Introyección como mecanismo de mi día a día. Me permito poder ir luchando poco a poco con mi conflicto interno entre lo que soy y lo que debería ser, o mejor dicho lo que me han inculcado que debería ser.
    Me voy aceptando cada vez más con mis polaridades y esto hace que se me vaya evaporando el miedo por vivir y seguir hacia adelante.
    Soy consciente de todo lo que se remueve dentro de mí.

  • (22/06/2017 - 13:51h.) Carlos Vílchez

    Ahora soy más consciente de las proyecciones que hago sobre los demás , los juicios que emito y el por qué. Trato de asimilar todas esas introyecciones o al menos reconocerlas para el afinar en mi propio conocimiento. Que importante conocer lo que reflejamos inconscientemente para llegar a encontrarnos.

  • (22/06/2017 - 16:52h.) Alicia Jiménez Romero

    Al leer este texto me viene a la mente una idea, lo difícil que me resulta ser consciente de cómo se dan estos mecanísmos de proyección-introyección en mí. En mis momentos de soledad y reflexión, que tanto disfruto, puedo darme cuenta de muchas cosas y me conecto conmigo misma y con mi verdad. Pero es en la relación que tengo con los demás donde me es mucho más complicado reconocer estos mecanismos, ya que suele tender a la confluencia y seguir las opiniones de los demás sobre juicios de valor que hago míos.
    Se me presenta un conflicto entre expresar mis ideas, mis "darme cuenta", o quedármelos para mí misma, viviendo entonces dos realidades, la que exteriorizo con la mayoría de la gente y conmigo misma.

  • (25/06/2017 - 19:42h.) Almudena Amorós

    Cada vez soy mas consciente o me doy mas cuenta de lo que proyecto hacia fuera y que se encuentra en mi yo mas profundo. Me surge la clara necesidad de indagar en aquellos mecanismos de introyección que mantengo adquiridos para así poder trabajar sobre el antagonismo, las polaridades a mi me han echo mantener un punto y aparte de lo que creía que era y lo que creo que soy.

  • (30/06/2017 - 10:37h.) Eva Montes

    Leído él texto me doy cuenta de los mecanismos de proyección que deambulan por mi vida,y de como los proyecto en él otro sin que tenga nada que ver conmigo.Introyección y proyección "dos caras de una misma moneda",sin duda alguna es necesario indagar en mis introyecctos para poner mas conciencia en mis proyecciones.

  • (10/07/2017 - 12:56h.) José Antonio

    Esclarecedor y curioso como actúa nuestra mente, la manera de protegernos y de "engañarnos"; proyecto todo aquello que me disgusta e incomoda, y no quiero ver en mi... y que "gran juez" soy cuando se trata de los "otros". No hay más ciego que el que no quiere ver; soy el reflejo delas personas con las que me realciono, soy todo aquello que veo en los demás que me disgusta, y que "listo" es mi cerebro que para protegerme lo "PROYECTA" . Soy mi propio verdugo cuando no me custiono nada de lo que aprendí de pequeó, lo que me "introyecto" mi padre, mi madre... Para luego proyectarlo en los demás...QUE CURIOSA LA MENTE!!!

  • (29/08/2017 - 16:43h.) Mª Eugenia Navarro

    Que interesante es poder adentrarme en esas partes de mi que niego y que, en cambio, puedo ver con facilidad en los otros. Lo que yo siempre he creído que era tener buen ojo para detectar lo que no me gustaba o no era de fiar en los otros no es mas que mi mecanismo de proyección con el que critico esas partes de mi que no me gustan. Definitivamente, y como bien dice el autor, "Sólo en la medida en que nos abrimos a la vida dejando espacio para que nos cuestione e interrogue podremos procurarnos un camino que integre las distintas dimensiones que nos configura como personas." , y eso me está pasando a mí, la vida me ha puesto en este curso y me ha puesto otros obstáculos que superar y poder así trabajar esta parte de mí que tanto daño me ha hecho, a mí y a mis relaciones.

  • (21/10/2017 - 01:10h.) Ana Cabello Urbano

    El tema de los mecanismos es muy interesante.
    Es verdad que rechazamos en el otro aquello que no soportamos de nosotros mismos.
    También ha que reconocer que muchos mecanismos que tenemos vienen desde la infancia. Hay mucho que trabajar.

  • (15/10/2018 - 14:15h.) Jessica Smith

    Después de estar en relación con Wilson durante siete años, él rompió conmigo, hice todo lo posible para traerlo de vuelta, pero todo fue en vano, lo quería tanto por el amor que tengo por él, le rogué con todo. , Hice promesas pero él se negó. Le expliqué mi problema a alguien en línea y ella me sugirió que me contactara con un lanzador de hechizos que pudiera ayudarme a lanzar un hechizo para recuperarlo, pero soy del tipo que no creía en el hechizo, no tenía más remedio que intentarlo. Me refería a un lanzador de hechizos llamado Dr. Zuma zuk y le envié un correo electrónico, y él me dijo que no había problema de que todo estará bien antes de tres días, que mi ex volverá a recibirme antes de tres días, lanzó el hechizo y sorprendentemente en el El segundo día, fue alrededor de las 4pm. Mi ex me llamó, estaba tan sorprendido, respondí a la llamada y todo lo que dijo fue que sentía mucho lo que había sucedido, que quería que volviera a él, que me quiere tanto. Estaba tan feliz y fui a verlo, así fue como empezamos a vivir felices juntos de nuevo. Desde entonces, he prometido a cualquier persona que conozco que tiene un problema de relación. Sería de gran ayuda para esa persona refiriéndole al único lanzador de hechizos real y poderoso que me ayudó con mi propio problema y que es diferente de Todos los falsos por ahí. Cualquiera podría necesitar la ayuda del lanzador de hechizos, su correo electrónico: spiritualherbalisthealing@gmail.com o llámelo al +2348164728160. Puede enviarlo por correo electrónico si necesita ayuda en su relación o cualquier otra cosa. PÓNGASE EN CONTACTO CON EL AHORA PARA SOLUCIONAR TODOS SUS PROBLEMAS

  • (12/12/2018 - 08:17h.) Rose Alessandro

    Il mio nome è Alessandro Rose, di Roma, ho avuto problemi coniugali dall'ultima volta che ho dato alla luce il mio secondo figlio Felix, mio ??marito è stato così amorevole e premuroso fin dall'inizio, ma improvvisamente ha cambiato il suo atteggiamento nei miei confronti e i nostri bambini dorme fuori e qualche volta torna a casa a tarda notte e il suo vestito odora il profumo della signora. discuteremo tutta la notte eppure continua a darmi per scontato. e di recente smette di tornare a casa e dorme fuori con un'altra donna, mi lamento su un blog come questo su Internet e un amico mi ha presentato un erborista afrikan chiamato Dr.Herbalist con la sua email dr.oduduwaspellcaster@gmail.com non credo mai funzionerà perché rimarrà così lontano da dove vivo qui negli Stati Uniti, ma tutte le speranze sono andate perse, così l'ho contattato e lui mi ha detto che tornerà da me che un'altra donna ha già fatto un incantesimo su di lui per portarlo via da me. ero così sorpresa e gli ho detto che farò qualsiasi cosa solo per riavere il mio uomo e mi ha dato una lista di oggetti spirituali per fare il rosso per le preghiere di ortografia. Ho comprato gli oggetti e spedito all'indirizzo del Dr.Oduduwa Temple nella nazione africana, Dr.Oduduwa ha lanciato l'attivazione dei poteri di ortografia dell'amore a mio nome, non devo fare nulla, ha fatto tutto il lavoro al suo Tempio e ho aspettato pazientemente che il mio risultato entro 7 giorni il mio ex-marito marito tornare a casa, prima mi ha chiamato al telefono per scusarsi, mi è stato come bene vediamo cosa domani tiene. esattamente come ha detto il dottor Oduduwa,
    La mattina presto mio marito bussa alla porta ed ero così ansioso di vedere che era Antonio, mio ??marito, ero così felice di riaverlo per amarmi e nostro figlio felice. Questo è come se il mio sogno diventasse realtà. ero confuso ho detto che andava bene e si scusa con me e fino ad ora è ancora qui con me amorevole e premuroso più che mai. voglio solo condividere questa piccola esperienza nel caso in cui qualcuno stia passando attraverso questo tipo di casino nella sua / sua relazione, non c'è tempo da perdere online più semplicemente messaggio per aiutarvi nel suo indirizzo di contatto personale. Ti auguro buona fortuna cari amici. Sono così felice oggi il mio matrimonio è stato restaurato e ho indietro il mio amore. se hai problemi coniugali simili, contatta Dr.Oduduwa (dr.oduduwaspellcaster@gmail.com) per una soluzione immediata e eterna ai problemi matrimoniali.

  • (07/01/2019 - 13:09h.) Antonio Puertas Manzano

    No es fácil "verse" a si mismo en el mecanismo de la proyección, sin embargo analizar ese enfado con el otro podría canalizar un punto de partida para verse en esa proyección. ¿Fácil? Para nada, sin embargo es muy necesario, ya que comenzaremos a sanar en una parte muy importante de las relaciones, y en una parte más importante aún para con nosotros mismos... El autoconocimiento y la responsabilidad!!!!!

 

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