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LLegar a donde ya estamos

Publicado el 23/12/2011 por Carmen Téllez

"I can´t get no satisfaction" ("No puedo sentirme satisfecho")

Una de las canciones con las que he crecido (y toda mi generación y posteriores) y cuyo ritmo llevo en la sangre, es la de los Rolling Stones: “I can´t get no satisfaction”. Su letra abandera el espíritu de nuestro tiempo: “no puedo sentirme satisfecho, y ¡¡lo intento, lo intento, lo intento!! A día de hoy, sigo escuchando esa misma queja en muchas personas: no me siento satisfecha. “Tengo una buena vida, pero no me siento satisfecha”.


Contamos con la suerte de tener muchas de nuestras necesidades vitales cubiertas, y a la vez una gran incapacidad para disfrutar de lo que ofrece la propia vida.
De alguna manera es una incapacidad para poder sentir satisfacción o plenitud con lo que hay ¿qué está sucediendo en nuestras vidas que parece que no nos pertenecen del todo?

La atención consciente como camino hacia el "darse cuenta" gestáltico

Mi sospecha es que no estamos realmente habitando nuestra vida de una manera completa, que no estamos totalmente conscientes de ella, es decir, en un pleno contacto con lo que sucede. Y es verdad que en el mundo en el que vivimos parece difícil permanecer o estar simplemente en contacto con el momento presente. ¡¡Aparentemente puede parecer hasta aburrido!!


Recuerdo unas palabras de Woody Allen que tuvieron un gran impacto para mí, tal como si se trataran de un “koan”: “filosofamos con la mente, pero nos divertimos con el cuerpo”. ¡Claro! El cuerpo siempre está en el presente, en el aquí y ahora, pero es sólo una parte de nosotros la que está dentro de esa presencia, pues no habitamos por completo nuestro cuerpo; estamos o bien proyectados hacia un futuro hipotético, probable, o enganchados en algún eslabón de la cadena del pasado. El caso es que nuestra mente vaga y salta continuamente de un lugar del tiempo a otro, sin detenerse prácticamente en el lugar donde realmente “se” está. El aquí y ahora.


No se trata de cambiar necesariamente, sino de ser plenamente conscientes, de estar en contacto con lo que sucede en nuestra vida, y para ello, hemos de darnos cuenta de todo lo que impide estar en ese contacto con nuestro ser, lo que nos impide la presencia total, y a la vez, favorecer las condiciones que lo permiten o mejoran.

 

Conclusión

Sin duda, es un proceso, pero se trata de cómo vivir la vida, y la realidad es que podemos elegir cómo hacerlo, pues el mundo en el que cada uno cree vivir tiene mucho que ver con el modo de ser o estar interno. Existe realmente una estrecha relación de causa y efecto entre nuestra manera de ser y lo que experimentamos. Vivimos continuamente las consecuencias de lo que somos. Entonces, ¿cómo poner más conciencia, o “darme cuenta”?. A través de una atención consciente, que nos sitúa en el “aquí y ahora”. Parece sencillo, pero casi nunca estamos realmente en el momento presente. Volver a habitarlo implica conectar con la plenitud de la vida, claro está que eso implica también aceptar que existe la incomodidad y el dolor, y que está presente como algo inevitable de la propia vida.


Y todo esto puede resumir o sintetizar el objetivo del trabajo gestáltico, que se apoya de lleno en el desarrollo de la atención consciente y plena, como camino para salir de la insatisfacción, y llegar entonces a donde ya estamos, al momento presente, pues realmente “el trasfondo de la terapia gestalt es la práctica pura de la atención” tal como dice Claudio Naranjo.


Y así, poder vivir plenamente en nuestra vida, llegar a “descubrirla”, como apunta Marcel Proust para finalizar:

Imagen de la frase final de Marcel Prouset


Referencias

Naranjo C. , (1999). Entre Meditación y Psicoterapia. Vitoria: La Llave.

Eliot T.S. , (1990). Cuatro Cuartetos. Madrid: Cátedra.
 

Comentarios

  • (24/12/2011 - 06:55h.) Viridiana Sanchez

    Hoy puedo decir que después de un considerable periodo; comprendo en plenitud la escencia del ser consciente, del conectarme con mi presente, de vivir el momento y elegir vivir.

  • (25/12/2011 - 05:17h.) Rosa Alonso

    Al leer tu entrada me he acordado de otra canción de los Rolling:
    You can't always get what you want
    But if you try sometimes well you just might find
    You get what you need

    No siempre conseguimos lo que queremos, pero igual descubrimos que conseguimos lo que necesitamos.

    En fin.

  • (04/01/2012 - 06:40h.) Mar

    Hoy estoy sin agua, sin teléfono con bastante frío y al leer tu artículo me he parado, he mirado hacia el ventanal y me ha producido una gran satisfacción ser consciente del poder mágico de la naturaleza relajante y armonioso. El agua, la línea y el calor seguro que vuelven. Gracias Carmen

  • (13/01/2012 - 09:03h.) luis

    Vivimos tiempos de crisis. Veo a la gente por la calle triste y enfadada.

    A veces ponemos la ilusión y la esperanza de cambiar nuestra vida en la loteria, en un nuevo trabajo o en encontrar a esa persona que nos hará feliz. En realidad, creo que sólo nos puede hacer feliz vivir como tú dices en este artículo.

    Gracias.

  • (04/02/2012 - 07:07h.) Teodoro Sanromán Rodríguez

    Me gusta la frase de Claudio que nos recuerdas en tu blog: "el trasfondo de la Terapia Gestalt es la práctica pura de la atención".

    Yo añadiré que la función del terapeuta es acompañar en dicho proceso de atención, en la mayor dificultad que éste presenta. Es decir, acompañar en la dificultad de mantenernos presentes cuando la experiencia que emerge la vivimos como desagradable. En este sentido es más posible mantenernos en el aquí y ahora ante una puesta de Sol que ante la crítica de alguien que nos conoce profundamente.

    Así, después de todo, no estar en el presente tiene un sentido. Éste es eludir el malestar. Lástima que "el tiro nos sale por la culata" y la misma evitación se convierte en mayor fuente de malestar. Por ejemplo, al enfadarnos con quien nos hace la crítica, evitamos el dolor que ésta supone, creyendo que lo que hay que eliminar es la crítica, o al que crítica, en lugar de actuar sobre nuestra sensibilidad ante la crítica, pero entonces corremos el riesgo de dañarle desde nuestro enfado y deteriorar la relación.

    Por tanto, desde mi punto de vista, para acercarnos al momento presente debemos estar dispuestos a encontrarnos cara a cara con todo aquello que no soportamos.

    Paradójicamente el éxtasis se esconde detrás de la insoportabilidad. Apareciendo súbita e inesperadamente sólo cuando dicha insoportabilidad es finalmente soportada y, por tanto, no evitada.

    Gracias Carmen por tu reflexión, me ha permitido poner en palabras algunas ideas que llevaba algún tiempo queriendo expresar ordenadamente.

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