"I can´t get no satisfaction" ("No puedo sentirme satisfecho")
Una de las canciones con las que he crecido (y toda mi generación y posteriores) y cuyo ritmo llevo en la sangre, es la de los Rolling Stones: “I can´t get no satisfaction”. Su letra abandera el espíritu de nuestro tiempo: “no puedo sentirme satisfecho, y ¡¡lo intento, lo intento, lo intento!! A día de hoy, sigo escuchando esa misma queja en muchas personas: no me siento satisfecha. “Tengo una buena vida, pero no me siento satisfecha”.
Contamos con la suerte de tener muchas de nuestras necesidades vitales cubiertas, y a la vez una gran incapacidad para disfrutar de lo que ofrece la propia vida. De alguna manera es una incapacidad para poder sentir satisfacción o plenitud con lo que hay ¿qué está sucediendo en nuestras vidas que parece que no nos pertenecen del todo?
La atención consciente como camino hacia el "darse cuenta" gestáltico
Mi sospecha es que no estamos realmente habitando nuestra vida de una manera completa, que no estamos totalmente conscientes de ella, es decir, en un pleno contacto con lo que sucede. Y es verdad que en el mundo en el que vivimos parece difícil permanecer o estar simplemente en contacto con el momento presente. ¡¡Aparentemente puede parecer hasta aburrido!!
Recuerdo unas palabras de Woody Allen que tuvieron un gran impacto para mí, tal como si se trataran de un “koan”: “filosofamos con la mente, pero nos divertimos con el cuerpo”. ¡Claro! El cuerpo siempre está en el presente, en el aquí y ahora, pero es sólo una parte de nosotros la que está dentro de esa presencia, pues no habitamos por completo nuestro cuerpo; estamos o bien proyectados hacia un futuro hipotético, probable, o enganchados en algún eslabón de la cadena del pasado. El caso es que nuestra mente vaga y salta continuamente de un lugar del tiempo a otro, sin detenerse prácticamente en el lugar donde realmente “se” está. El aquí y ahora.
No se trata de cambiar necesariamente, sino de ser plenamente conscientes, de estar en contacto con lo que sucede en nuestra vida, y para ello, hemos de darnos cuenta de todo lo que impide estar en ese contacto con nuestro ser, lo que nos impide la presencia total, y a la vez, favorecer las condiciones que lo permiten o mejoran.
Conclusión
Sin duda, es un proceso, pero se trata de cómo vivir la vida, y la realidad es que podemos elegir cómo hacerlo, pues el mundo en el que cada uno cree vivir tiene mucho que ver con el modo de ser o estar interno. Existe realmente una estrecha relación de causa y efecto entre nuestra manera de ser y lo que experimentamos. Vivimos continuamente las consecuencias de lo que somos. Entonces, ¿cómo poner más conciencia, o “darme cuenta”?. A través de una atención consciente, que nos sitúa en el “aquí y ahora”. Parece sencillo, pero casi nunca estamos realmente en el momento presente. Volver a habitarlo implica conectar con la plenitud de la vida, claro está que eso implica también aceptar que existe la incomodidad y el dolor, y que está presente como algo inevitable de la propia vida.
Y todo esto puede resumir o sintetizar el objetivo del trabajo gestáltico, que se apoya de lleno en el desarrollo de la atención consciente y plena, como camino para salir de la insatisfacción, y llegar entonces a donde ya estamos, al momento presente, pues realmente “el trasfondo de la terapia gestalt es la práctica pura de la atención” tal como dice Claudio Naranjo.
Y así, poder vivir plenamente en nuestra vida, llegar a “descubrirla”, como apunta Marcel Proust para finalizar:

Referencias
Naranjo C. , (1999). Entre Meditación y Psicoterapia. Vitoria: La Llave.
Eliot T.S. , (1990). Cuatro Cuartetos. Madrid: Cátedra.