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Blog "Mamá ¿Puedo llorar?. Terapia Infantil" creado por Ana Jiménez psicologa infantil integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en GranadaMamá ¿Puedo llorar?. Terapia Infantil
En ocasiones los niños necesitan de la ayuda de un terapeuta para hacer frente a problemas o miedos que por sí mismo no sabe resolver 


Por Ana Jiménez
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Blog "Mamá ¿Puedo llorar?. Terapia Infantil" creado por Ana Jiménez psicologa infantil integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

Mamá ¿Puedo llorar?. Terapia Infantil

Publicado el 14/01/2013 por Ana Jiménez

Los niños son grandes esponjas que aprenden y descubren el mundo a través de sus experiencias. Esta capacidad de aprender en base a sus experiencias habla de su flexibilidad y capacidad de evolucionar. Lo que les permite ser grandes transformadores de su mundo.

A veces, en esta experiencia de vida, surgen problemas causantes de sufrimiento o de malestar que los niños no saben o no pueden resolver. En este proceso pueden quedarse bloqueados, con dificultades de asimilar lo que viven o de enfrentarse a los problemas. Es entonces cuando el niño empieza a sufrir porque le pueden faltar herramientas o habilidades para integrar y aceptar lo que sucede. Es el momento de recurrir a la ayuda de un profesional para que asesore a los padres y guíe y facilite el proceso de maduración de los mas pequeños.   

 

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Problemas habituales

El niño que viene a terapia puede saber lo que le pasa o no, depende de su edad y de si es o no consciente de lo que sucede a su alrededor. Un niño de ocho años sí sabe detectar con más claridad las emociones que siente, de donde viene el problema y podrá expresar de forma concreta qué le sucede. En cambio, uno de cuatro años no lo tendrá tan fácil.

Con la información que los padres nos han aportado en la entrevista y con la que nos da el niño a través de las diferentes sesiones, elaboramos un diagnóstico lo más preciso posible sobre qué le sucede al menor ya que los problemas que nos encontramos en terapia infantil son variados.

Los niños llegan a la consulta de un psicólogo porque los padres saben que algo no va bien o están preocupados por algo que ha sucedido. El detonante puede ser una situación familiar, como la separación de los padres, una pérdida, un duelo, un cambio de ciudad o casa, una nueva llegada de hermanos a la familia o celos... Es decir cualquier situación nueva en el ambiente familiar que provoque angustia o miedo.

Otras niños en cambio llegan por problemas en el colegio que suelen estar relacionados con el estrés y la angustia por el exceso de tareas escolares, problemas con los estudios o conflictos sin resolver con los compañeros de clase o por casos de acoso escolar o bullying. Suelen ser dificultades que por sí mismos aún no saben resolver, aunque con un poco de ayuda ellos mismos irán enfrentándose a las situaciones dolorosas o inconclusas. 

  

¿Cómo lo manifiesta un niño o la niña?

Según la edad y su experiencia de vida, cada niño es un mundo y cada niño expresa como puede lo que le sucede. Puede hacerlo con el cuerpo, con micciones nocturnas, terrores nocturnos, llorando sin motivo aparente, enfadándose o, en cambio, demandando más atención de los progenitores. Es importante observar si ese comportamiento adquiere más intensidad de lo que es habitual en el niño o si tiene una actitud diferente. Un crío no es como un adulto que puede expresar con más conciencia lo que le sucede, aunque sí es posible detectar en él síntomas físicos o emocionales que nos den la señal de alarma. 

   

Qué se hace en terapia infantil

En terapia infantil el encuentro y el vínculo que se crea entre los niños y su terapeuta es fundamental para ahondar en su mundo y en sus posibilidades de enfrentarse a los problemas. Una vez creado el vínculo y la confianza, los niños empiezan a mostrar las cosas que le dan miedo y los puntos en los que están estancados. Lo hacen a través del juego o de las palabras. Las señales de enfado o tristeza pueden ser expresadas de la forma más sutil en el juego, tirando un muñeco contra otro, lanzando cojines...

El uso de herramientas terapéuticas, entre las que se encuentran el juego, cuenta-cuentos (storytelling), dibujos, dinámicas con muñecos de Playmobil, hace que el terapeuta pueda acompañar al menor y ver lo que sucede. De hecho, el acompañamiento del terapeuta en el tránsito por aquello que puede ser doloroso para su paciente es fundamental en la terapia Gestalt; comprender, aceptar y respetar su proceso es clave para después enseñarle otras formas de afrontar el problema. El solo hecho de expresar ya es terapéutico pues es liberador y sirve para diluir algo que se ha quedado estancado. Un niño una vez me dijo: “Yo lloro pero mi seño me dice que con llorar no se resuelve nada, lo que pasa es que cuando yo lloro... Después todo es fácil y es más rápido”. El niño nos cuenta sobre su propia experiencia, que el cuerpo le pide llorar y sabe que después se siente mejor porque todo pasa y se diluye lo estancando, desaparece el malestar.

El niño aprende a integrar experiencias de su vida y a reconstruir aquellas que han sido dolorosas, también integra otras nuevas formas de actuar, aprende a ver las cosas desde otro ángulo. Enriquecer las formas de hacer y sentir las cosas que tiene el niño y no limitarlo es una forma de ser concreta en la terapia. En definitiva es reforzar y enriquecer cualidades que puede tener olvidadas e integrarlas. Como la niña que tenía miedo de enfrentarse a su compañera de clase que le robaba los colores porque ella se veía tímida y sin fuerzas y que descubrió que podía ser tímida y débil pero que también podía ser fuerte y gritona.   

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El papel de la familia

La familia es muy importante en el proceso de la terapia porque es la pieza fundamental donde el niño se apoya. Cuanto más pequeños son, más importancia tiene la presencia del padre o de la madre en la terapia. Ellos son los que traen a los niños a terapia y ellos son los que seguirán ayudando al niño a seguir su camino. 

    

Reseñas

Cornejo, L. (1996). Manual de Terapia Infantil Gestáltica. Bilbao: Editorial Desclée De Brouwer.
Oaklander, V. (2008). Ventanas a nuestros niños. Chile: Cuatro Vientos Editorial.
Gallego, V. (2011). Tesina “La evolutiva del bebé desde un enfoque gestáltico”.AETG. Asociación Española de Terapia Gestalt 

Fotografía de Ana Jiménez

Ana Jiménez

Psicóloga especialista en Terapia Gestalt e Integrativa, miembro del equipo terapéutico de Qualia, Psicología y Salud Emocional, como psicóloga infantil. Es Miembro titular de la Asociación Española de Terapia Gestalt.

CategoríasInfancia, Terapia Gestalt, Crianza

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Comentarios

  • (14/01/2013 - 13:49h.) Alejandro Rodríguez

    Me encanta esa sabiduría del niño que dice que cuando uno llora después ya está!!

  • (03/10/2013 - 00:38h.) Juan Moisés

    Muy buen artículo, quisiera aprovechar para compartir un nuevo portal sobre información de Psicología titulado "Novedades en Psicología" en cual abarca artículos de opinión, noticias y enlaces interesantes de las distintas temáticas de Psicología, escritas con un lenguaje claro y sencillo de forma que sea accesible a todo el público. Realizado y editado por el Dr. Juan Moisés de la Serna.
    En concreto, recientemente acabo de publicar un artículo titulado "Efectos Psicosomáticos del Bullying", que puede verlo en el siguiente enlace:
    http://juanmoisesdelaserna.es/psicologia/psicosomaticos-bullying-pequenos/

  • (21/11/2016 - 04:01h.) Ernesto Ruiz Estrada

    muy interesante informacion,vital para el desarrollo del niño.
    gracias

 

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