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Blog "Psicología de la susceptibilidad" creado por Teodoro Sanromán psicólogo y director de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en GranadaPsicología de la susceptibilidad ¿Sientes que vives siempre, en lo que respecta a tus sentimientos, con la guardia en alto y comienza a ser algo agotador?

Por Teodoro Sanromán 
Blog > Psicología de la susceptibilidad
Blog "Psicología de la susceptibilidad" creado por Teodoro Sanromán psicólogo y director de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

Psicología de la susceptibilidad

Publicado el 10/12/2012 por Teodoro Sanromán

 

   

Estoy seguro que en alguna ocasión has reaccionado con un malestar desproporcionado en relación a los hechos que han disparado tu respuesta. Quizás te has enfadado, o deprimido, más de lo que aquellos que te rodean pueden comprender. Y, en consecuencia, habrás escuchado frases del tipo: mira que eres delicado, contigo es que no se puede hablar, qué barbaridad no es para tanto, si me imagino cómo ibas a ponerte ni lo insinúo.

¿Qué has hecho entonces? ¿Has justificado tu reacción? Apuesto que sí lo has hecho. Es más, creo que lo has hecho incluso a pesar de que en alguna ocasión, al mismo tiempo que te defendías, pensabas que te habías excedido.

Si te ha ocurrido esto tienes un problema de susceptibilidad, derivado de una insoportabilidad de la cual puedes no ser consciente -véase Psicología de la insoportabilidad- y además, en consecuencia, es posible que estés manipulando a aquellos con quienes te ocurre -véase Psicología de la manipulación-, también sin darte cuenta. Así que más vale que comprendas todo esto pues estás creando las condiciones para que tu vida no sea precisamente feliz, más bien todo lo contrario, caminas en la dirección de experimentar aún más malestar en el futuro. Sin darte cuenta de este modo estás dañando tus relaciones. No esperes a darte cuenta cuando las hayas perdido.

 

Blog "Psicología de la susceptibilidad" creado por Teodoro Sanromán psicólogo y director de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

El caso de Eli

Conocí a Eli cuando acudió a mi consulta. Tenía algo más de 60 años. Se sentía muy deprimida. Según me contó había perdido la atención de una persona que durante varios años había sido su confidente y guía. Ahora esta persona no la tenía en cuenta como antes y, en cambio, se volcaba en atenciones hacia una amiga común. Cuando se reunían los tres, algo que ocurría con cierta frecuencia, Eli lo pasaba fatal al sentirse excluida de las conversaciones y miradas. 

  

La susceptibilidad de Eli

En uno de nuestros encuentros semanales pregunté a Eli qué le impedía retirarse de esas situaciones que tan incómodas eran para ella. Inmediatamente adoptó una expresión de contrariedad en su rostro e imaginé que nunca contempló tal posibilidad. Me sentí triste. Unos larguísimos segundos después Eli, indirectamente, me dio la razón cuando únicamente pudo responderme: "constantemente me esfuerzo en hacer lo posible para que todos se sientan cómodos con mi presencia". Inmediatamente Eli, inmóvil aparentemente, se replegó internamente, su mirada perdió toda presencia y dos lágrimas recorrieron rápidamente sus mejillas. Comprendí, de este modo, que Eli era muy susceptible a no ser tenida en cuenta, no podía aceptar tal posibilidad. Cuando en alguna situación no se sentía tenida en cuenta se quedaba atrapada intentando desesperadamente ser aceptada. 

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La insoportabilidad de Eli

Eli no tardó en darse cuenta de que sentirse no tenida en cuenta le resultaba sencillamente insoportable. De hecho, descubrió que cuando se veía ante tal situación experimentaba una desagradable sensación que únicamente era capaz de describir con la analogía de sentirse en caída libre en la oscuridad. Así, toda su conducta giraba, sin darse cuenta, en torno al miedo ante tal posibilidad, esforzándose por evitarla.

   

La evitación de Eli

La experiencia de sentirse en caída libre era tan insoportable para Eli que no podía dejársela experimentar. Por esto Eli no podía aceptar ser rechazada. En su experiencia solo tenía cabida ser aceptada y en ello ponía todo su empeño. El verdadero problema de Eli era la limitación que ella misma imponía a su experiencia.

  

La manipulación de Eli

En algún momento de su vida Eli creyó que sólo mostrándose servicial y disponible podía mantener alejada de su experiencia la sensación de ser rechazada. Sin darse cuenta de ello comenzó a adoptar una actitud de agradar, desconectada de su verdadero sentir, que poco a poco instauró como forma de vida. Sin embargo, la creencia de Eli era errónea. De hecho su necesidad de agradar provocaba en algunas personas un fuerte rechazo. Cuando su estrategia fallaba entraba en crisis pues sólo podía ya eludir su sensación de estar en caída libre enfadándose con quien creía que la rechazaba sin poder dejar de agradarle o deprimiéndose decepcionada con el mundo y con la vida. 

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Verdaderos positivos

Cuando Eli acudió a mi consulta se sentía ignorada por quien había sido su confidente y se sentía muy deprimida. Aunque posiblemente la percepción de Eli de ser ignorada era real su reacción depresiva tenía que ver con su insoportabilidad y no con el comportamiento de la persona de la que anhelaba atención. Eli era incapaz de aceptar que ahora no era ella el centro de atención de esta persona. 

   

Falsos positivos

Además comprendió que su susceptibilidad le había jugado malas pasadas cuando recordó que en el pasado reaccionó de forma parecida con otras personas de las que también percibió falta de interés hacia ella sin que verdaderamente fuera así.

  

La solución de Eli

Poco a poco Eli y yo fuimos profundizando en su dificultad de sentirse rechazada al tiempo que nuestra relación se hacía más íntima. En uno de nuestros encuentros Eli me contó otro momento importante de su vida en que se sintió rechazada y deprimida como en el momento presente. Mientras lo hacía se sintió temblar y con frío. La rodeé con una manta y tomé su mano. Estaba fría. La mía cálida. Tomé su otra mano y dejé las suyas entre las mías para darles calor. Me miró y con miedo dijo: "me siento caer en un oscuro vacío". A lo que respondí: "estoy contigo, déjate caer donde quieras". Entonces rompió en un llanto profundo. Era la primera vez que se permitía esta experiencia. Entre idas y venidas de llanto permaneció en este estado unos veinte minutos. Después se recuperó progresivamente y se sintió finalmente renovada. Fue el principio del fin. Había roto el tabú. Se había podido entregar a la experiencia que le producía sentirse rechazada en lugar de evitarla. Una nueva perspectiva de libertad se le hacía accesible. Al fin y al cabo sentirse rechazada era algo que podía atravesar. 

   

Fotografía de Teodoro Sanromán

Teodoro Sanromán

Psicólogo Especialista en Terapia Gestalt e Integrativa, postgraduado en Psicología de la Salud, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Director de Qualia, Psicología y Salud Emocional, y editor de la Revista Internacional de Intervenciones en Salud Emocional.

Premio Nacional de los Estudios de Psicología y Premio Extraordinario de Licenciatura de la Universidad de Granada.

CategoríasPsicología

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Comentarios

  • (31/03/2015 - 22:50h.) Isabel Jiménez

    QUE BUENO DARSE CUENTA DE ESTO. DE COMO VAMOS POR LA VIDA NUESTRA SUSCEPTIBILIDAD NOS HACE HIPERSENSIBLES LO QUE A SU VEZ NOS LIMITA Y NOS HACE PRESOS DE NOSOTROS MISMOS.
    EL SER HIPERSENSIBLES NOS LIMITA. TENEMOS QUE TRABAJAR EN ELLO PARA CADA DÍA SER MENOS Y PODER DISFRUTAR DE NOSOTROS MISMOS Y DE LOS DEMÁS PORQUE NOS VAMOS A PODER ENTREGAR A NUESTRO ENTORNO CON UNA MAYOR LIBERTAD Y ACTITUD ABIERTA PARA PODER DISFRUTAR DE TODAS LAS EXPERIENCIAS QUE SE NOS PRESENTE. ME HA ENCANTADO VER EL VÍDEO. ME HE VISTO REFLEJADA EN UN MONTÓN DE SITUACIONES DE MI VIDA. ESTO QUIERO QUE DESAPAREZCA DE MI VIDA. YA QUE ME CUARTA COMO PERSONA A MI Y A LOS QUE ME RODEAN. NECESITO APRENDER A DESPRENDERME DE MI SUSCEPTIBILIDAD. QUIERO CERRAR MIS HERIDAS NO OBVIARLAS O JUSTIFICARME CON QUE LA CULPA O RESPONSABILIDAD ES DEL OTRO NUNCA MÍA. MONTANDO PELÍCULAS.
    QUIERO SER SUSCEPTIBLE E HIPERSENSIBLE PARA PODER DETECTAR CUANDO NO ME HAGO CARGO DE LO QUE ME TOCA. ESA MI TAREA PARA DISFRUTAR DE MI Y DE MI ENTORNO. QUIERO Y NECESITO SER LIBRE Y NO DEFENDERME BRAVAMENTE DE LO QUE NO ME QUIERO HACER CARGO.
    NECESITO SER LIBRE PARA DISFRUTAR Y PODER ENTREGARME A LA VIDA Y A SUS EXPERIENCIAS CON LAS RELACIONES INTERPERSONALES Y EL MEDIO.

  • (09/04/2015 - 21:17h.) Jesús

    Uau! yo también soy hipersensible al rechazo y la desatención y le doy un ¡Bravo! para Eli ya que es muy dificil y doloroso entrar en lo que uno evita. Pero estoy de acuerdo que si no somos esclavos de nuestras intolerancias y las ponemos en juego en todo lo que hacemos.

    Para mi se me contruye una curiosa relación: confianza para no aferrarme, no aferrarme para estar más libre y libertad para llenarme y no tener miedo a estar solo.

    También otra: miedo a la soledad, busqueda ansiosa "del otro" hasta que me rechace... busqueda ansiosa de la compañia de quien sea para no sentir la soledad y el rechazo

    Confianza, Valentia y Libertad, que palabras mas bonitas

  • (09/04/2015 - 21:31h.) Nelia- Reyes García Fernández

    Dejarse un ratito, hacer músculo, ir cabando poco a poco la vereda, al fin y al cabo, como dicen algunos neurólogos, la terapia gestalt no es más que una microcirugía neuronal y cada cual su propio cirujano. El el procedimiento es aumentar la tolerancia de la zona incómoda, tomar lo que nos pertenece y dar al sistema nervioso una nueva configuración. Cuanto más me duela más habré de visitar la mesa de operaciones.

  • (14/04/2015 - 09:16h.) Raquel Solís

    Qué manera tan clara de exponer algo que he visto en mi hace muchos años.

    Sabía que era exagerado como he vivido algunos comentarios o reacciones de otros (sintiéndome gravemente atacada o faltada al respeto).... pero me daba cuenta solo unos minutos después, pues la reacción es bastante rápida y automática. Otras veces por el hecho de darme cuenta de que algunos sucesos no sucedían nunca o muy muy poco.

    He visto que se parecían o relacionaban con situaciones de mi infancia y adolescencia, de malestar intenso (para aquella edad) y repetitivo, que me llevaron poco a poco a crear un estilo de vida donde simplemente me las apaño muy bien para que no puedan ocurrir de nuevo (o las rechazo con gran furia evitando que se repitan haciendo sentir mal al otro).

    He descubierto cuánto pierdo con estas evitaciones, y muy decidida y envalentonada me propongo exponerme o provocar que sucedan o dejar que sucedan…y zas! Una y otra vez me doy cuenta de que sigo haciéndolo de una u otra forma y a pesar de mis autoinstrucciones internas de “venga tranquila no pasa nada”….

    ...me hago cargo de que necesito algo más que razonarlo, TIENE QUE PASARME EN EL CUERPO Y EL CORAZON y tengo que seguir insistiendo hasta que ocurra…

    Pensando en el poder sentirlo y atravesarlo me siento aun más atraída y me renueva mis ánimos a seguir atenta e insistir a vivir lo que taaaaanto temo pero que ya sé que puedo soportarlo (aunque ahora solo racionalmente) y es más, que puedo acceder con ello a todo un mundo de experiencias que he tenido vetadas por mi temor y mis defensas…

  • (15/04/2015 - 22:01h.) LEONOR

    Que difícil atravesar el rechazo, estar en la experiencia, sumergirse en ella, dejarse llevar, me doy cuenta de que he estado evitando situaciones durante mucho tiempo, con el miedo dándome consignas.
    Ahora se que es un entrenamiento en atreverme, permanecer, no escapar, estar... y que desprenderme de la dependencia emocional, del pensamiento de culpabilizar al otro, poniendo la atención en mi, ser mi observadora, revisar mis reacciones, … me ayuda a sentir la libertad, soltar lastre, ser mas completa, una sensación de liviandad.

  • (18/04/2015 - 20:28h.) LP

    Qué difícil darnos cuenta de la motivación de nuestros actos y de cómo evitamos entrar por todos los medios en aquella experiencia que creemos no podremos soportar. Y, sin embargo, que liberación para uno mismo y para el otro cuando somos capaces de dejarnos estar y nos damos cuenta de que podemos atravesar esa sensación.
    Gracias Teo, todo ésto me quedó muy claro ene el taller de dinámica grupal y estoy aplicándolo a mi vida, aunque aún me queda mucho camino por recorrer.

  • (27/04/2015 - 12:45h.) Amanda Inés Martínez

    Me produce una gran tristeza recordar tantos momentos de malestar obtenidos de forzar las relaciones olvidando mi propio sentir y el de los otros, a los que tampoco veía, buscando ese beneplácito. Recuerdo tensiones, desamparo, esfuerzo, rabia y resentimiento. Ha sido difícil mantener tal montaje, como lo está siendo evitar recomponerlo a la mínima señal de rechazo. Y a la vez, cuando consigo estar atenta para evitarlo, llega ese descanso tan deseado. Llegan relaciones verdaderas que me hacen confiar en el contacto.

  • (15/06/2015 - 23:29h.) Alicia Martínez

    Gracias Teo por la exposición con tanta claridad, somos esclavos de lo que no soportamos vivir, el camino es abrirse a la experiencia y poco a poco ir sosteniendo lo que creemos insoportable, ver todos los inconvenientes que nos trae evitar sentir y empezar a vivir los dolores con los que nos cuesta estar.

  • (17/06/2015 - 12:55h.) Gabriel Romero Marín

    Abrirse, abrirse y abrirse a la experiencia; atravesar y afrontar, y transitar lo que ha parecido en ocasiones intransitable. Muy buen blog, claro y explícito. Siento mucha calidez al leer la parte de acoger a la persona, ofrecer de una manera auténtica el acompañamiento.
    Gracias por compartirlo

  • (19/06/2015 - 18:31h.) Juan Miguel Agüero Escobar

    Leyendo este articulo, me viene a la cabeza un suceso que me ocurrió recientemente. Fui a coger mi vehiculo y al echar marcha atrás para salir del aparcamiento, tiré al suelo una motocicleta que la habían estacionado justo detrás de mi coche. Apareció el propietario, me pidió el seguro y yo en tono chulesco le dije que no se lo daba, que iba a valorar si lo pagaba en efectivo sin dar parte a mi seguro. Sentía mucha rabia y contención por no insultarle, le hubiera llamado subnormal por aparcar la moto tan pegada a mi coche.
    Al final, acabe dando parte a mi seguro, pero se realentizo todo el tramite por mi actitud y también se tensionó mas mi relación con esta persona.
    Nos acabábamos llamado delicadamente “gilipollas” uno a otro, (a él por dejar la moto tan pegada y a mi por no haberla visto ).
    Una sensación que intenté seguir su rastro a ver donde me llevaba. A parte de ser yo una persona muy susceptible en según que temas; en este caso un “fallo” que me ha producido una supuesta perdida material (subida del seguro), me di cuenta que no aceptaba haber tenido un despiste, aceptar que soy humano y que tenia que rendir cuentas por serlo.
    Acabé dias despues, mandándole un wasat a esta persona, disculpándome si le podía haber ofendido mi actitud. La respuesta fue: “Vale, acepto tus disculpas, pero las cosas se tenían que haber hecho bien desde un momento”. Una gran lección “vial”.

  • (22/06/2015 - 11:17h.) Jessica Sánchez

    Es muy curioso como el miedo a las situaciones desconocidas o a las emociones que nos negamos nos llevan a la susceptibilidad, a enfadarnos con el otro porque no nos da lo que queremos y así escaparnos de esa situación disfrazando, nuestra torpeza en poder sentir, poder vivir en todas las tonalidades que nos regala la vida. En particular quisiera pedirle a mi miedo que me muestre en que me estoy resistiendo vivir, y que gracias a esa energía del miedo, sea consciente de mi susceptibilidad para poder adentrarme en aquello que estoy evitando.

  • (26/06/2015 - 13:59h.) ANGELES RODRIGUEZ MARTIN

    La no aceptación de dejarnos sentir, experimentar y atravesar experiencias que no somos capaces de sostener es lo que nos lleva a la búsqueda continua de evitación de la experiencia y desde el ahí el camino para nuestra propia hipersensibilidad y susceptibilidad con el otro está asegurado.
    Permitirse estar en la experiencia, con todas las emociones que conlleve, es el único camino sanador y liberador que nos permite relaciones de verdadera presencia con nosotros mismos y con el otro.

    Cada vez siento de forma más clara que la evitación de la experiencia es la interrumpición de la vida...

    Gracias Teo por tu pedagógica claridad !!!

  • (30/06/2015 - 21:25h.) ÁFRICA

    Este artículo de Teo que me parece muy clarificador, lo veo muy relacionado con el concepto que yo tengo de mi misma y con las expectativas que tengo de las personas.
    La diferencia de como vivo estas situaciones ahora respecto a otros momentos de mi vida, ha sido en primer lugar reconocer que para mí es importante sentirme acogida, aceptada, reconocida por las personas que son importantes para mí, y que en un momento determinado puede causarme dolor o malestar que no sea así.
    Antes mi ego no me permitía vivir eso y lo hacía desde el convencimiento de que no me importaba, desde mi soberbia y mi orgullo y no era así, mi cuerpo me decía que ese malestar seguía ahí, aunque mi inconsciencia y mi ignorancia no me permitieran verlo.
    Me siento afortunada de ser cada vez más capaz de estar en lo que me duele, en mi malestar, porque es la antesala para reconocerme con honestidad e irme acercando a lo que realmente soy y conseguir un grado de aceptación de mi misma que me permita ser y estar en paz.

  • (02/07/2015 - 17:58h.) luisa@castellote.net

    Para mi la situación difícil de atravesar es seguir mis sentimientos y sensaciones y decidir como en el caso de Eli que si no me siento querida además de entender a los demás puedo retirarme y no tener siempre la actitud de : a ver que me faltaría a mi por hacer , un poco mas , hasta el limite , pero voy a probarlo de verdad a ver que pasa , a ver si puedo

  • (03/07/2015 - 19:22h.) Gloria Cobo

    La última vez que me sentí violentamente susceptible fue cuando unos compañeros de trabajo con los que compartía el turno de mañana quisieron comenzar el trabajo de una manera diferente a como acostumbramos a hacer. Trabajo en un quirófano, al inicio de turno se hacen los chequeos generales del mismo previos a comenzar la cirugía. Normalmente al comenzar el turno el personal departe y comparte un café, yo suelo aprovechar este rato para desayunar ya que en ocasiones el ritmo de la mañana no permite encontrar un hueco entretanto.

    Mis compañeros querían saltarse ese rato, ya que consideraron que era una mala costumbre empezar a trabajar, sentándose a desayunar. Yo sentí que aquello era una afrenta a mi persona, ya que yo soy quien está siempre en el turno diurno, y los que me acompañan están en turno rotatorio, y si ellos decidían empezar de una forma diferente, era "porque la manera en que yo tiendo a empezar es susceptible de mejora".

    Fueron unos momentos de gran malestar, que ocurrió sólo en mi interior, causado por mis pensamientos: "que si éstos siempre vienen inventando, ya me gustaría a mí verles mantener su nueva teoría", "que yo ahora tengo que subirme a su carro para no sentirme mal", "que proponen esto sin haber hablado conmigo antes", "que no confían en mí para contarme las cosas", etc.

    Fue como un baile humillante por un rato, en el que me sentía muy mal, y me consta que lo hice notar. Al sumarme a su iniciativa de mala gana, viví una lucha conmigo misma un poco estéril; hubo un momento en que pensé: ¿por qué no les dejas hacer a su manera? ¿tan malo es pasar por el trance de sentirte peor profesional que ellos? Al cabo del rato, ya no quedaba nada de ese gran malestar, y pude incluso hacer broma de ello. Es más, pude ver cómo, mientras me sentía así, desempeñaba mi trabajo descentrada, con peor calidad. ¿Qué necesidad hay de esto?... me preguntaba.

    En otro momento de mi vida, este hecho podría haber tenido consecuencias más prolongadas, podría haber motivado un enfado con estas personas que hubiera afectado a mi relación con ellas. El transitar por mi malestar me hizo aflojar los pensamientos que lo motivaron, que no estaban basados en nada objetivo, ya que no los contrasté con mis compañeros.

    La seguridad con la que baño mis criterios de vida, labrada a golpes de ensayo-error, me va alejando de la susceptibilidad. Y saber estar en lo disonante, en lo negativo, en lo desagradable, sin miedo, conduce a deshacer el nudo, los nudos de nuestra personalidad que nos hacen infelices.

  • (15/09/2015 - 20:19h.) Cris

    Gracias Teo por explicar, con tanta claridad, cómo nos hacemos daño a nosotros mismos y a nuestras relaciones al evitar transitar las experiencias que creemos absolutamente insoportables, y cómo sólo existe un camino para sanar: haciéndoles frente y atravesándolas.
    Me llega mucho amor y calidez en el modo en el que acompañaste a esta persona a dejarse caer en el vacío.

  • (01/10/2015 - 00:34h.) Esther Cuenca

    Ummmm, Interesante...
    Una buena cultura emocional, reconociendo las emociones y atravesándolas de forma segura, pienso que es importante para conocerte y ser feliz. Y poder llegar a conocerte, tener unos valores definidos de quien deseas ser, defenderlos y acto seguido cuestionarlos, también es importante. Todo cambia, y las personas que nos rodean nos indican el camino.
    Gracias Maestros

  • (04/01/2016 - 12:04h.) María Dolores Salazar Vargas

    Este blog me ha emocionado mucho y me ha hecho recordar muchos momentos de mi proceso, realmente me siento identificada con muchas de las cuestiones aquí expuestas. Cuando llegue a terapia poco a poco pude ir abriendo mis susceptibilidades y el miedo aterrador que sentía a no poder atravesar, la insoportable sensación de no ser querida. En todo el proceso el descubrimiento fue principalmente, pasar de esperar que la aceptación me viniera del exterior, a la propia aceptación de mi misma y a ir sintiendo cada vez mas una fuerza inmensa dentro de mi, para hacerme mas soportable para mi misma. Gracias Teo por este blog me ha hecho sentir vulnerable y fuerte a la vez.

  • (13/03/2016 - 20:02h.) Trini Olmos

    Teo muchas gracias por compartir este trocito de experiencia, me ha emocionado tu acompañamiento tan amoroso y me he sentido reflejada en Eli.

    Nos pasamos la vida evitando, huyendo y manipulando con tal de no contactar con nuestras heridas, con nuestros "pequeños monstruos", con nuestro dolor y por mucho que huyamos el dolor esta ahí. Y la única manera de sanar la herida es sangrandonos, doliéndonos, abriéndonos a esa experiencia que tanto evitamos,pudiendo sostenerla e ir atravesándola poco a poco.

    Y como bien me dijo un día Teo, el dolor es como el fuego purifica el corazón.

  • (18/03/2016 - 18:08h.) Irene Cruz

    Atravesar el dolor sana, de primeras parece incoherente, y por ello nos da miedo y podemos usar mecanismos para evitar el dolor, no enfrentándonos a él, haciendo responsables a otros del sufrimiento.
    Así contemplando lo incontemplable, viviendo esa experiencia, se identifica y profundiza en qué tanto nos duele y así es posible trabajarlo y sanarlo.
    Quién no se ha sentido alguna vez rechazado, pero sí existen diferencias en cómo cada uno lo ha vivido.
    Conocerse, conocer cada uno sus vulnerabilidades da una información muy valiosa de cómo se viven las cosas, siendo la mejor forma para darse cuenta y desde ahí poder trabajar en ello.

  • (22/03/2016 - 09:31h.) Maxi

    Para mi existe una gran dificultad en mirar hacia mi interior para encontrar al responsable de las discordias. Aunque últimamente soy más consciente de que está dentro de mi (algo que hasta hace bastante poco tiempo, nunca había descubierto), la principal dificultad radica en identificarlo en el momento del desencuentro y lograr resolver la situación. Supongo que el haberlo descubierto es un gran primer paso, y que como cualquier otra actividad, con la práctica se irá haciendo cada vez más fácil.

  • (29/03/2016 - 12:47h.) Patricia

    Hace algún tiempo ya leí un texto que me hizo ver la realidad que puedo llegar a crear para satisfacer mis carencias, a expensas de dañar al otro y a mi misma. Dice Jorge Bucay en su libro El camino de la autodependencia:
    A todos nos gustaría evitar la odiosa frustración de no ser queridos. A veces, para lograrlo, nos volvemos neuróticamente manipuladores: Manejo la situación para poder engañarme y creer que me seguís queriendo, que seguís siendo mi punto de apoyo, mi bastón.
    Y empiezo a descender. El primer peldaño es intentar transformarme en una necesidad para ti. Trato de generar una relación adictiva, reemplazo mi deseo de ser querido por el de ser necesitado. Pero a veces, a pesar de todo lo que hago para que me necesites, tu no pareces necesitarme. ¿Qué hago? Bajo un escalón más.
    Intento que me tengas lástima. Así que me hago la víctima. ¿Y si no consigo que te apiades de mí? ¿Qué hago? ¿Soporto tu indiferencia? ¡Jamás! La bajada continúa.
    Si llegué hasta aquí, por lo menos voy a tratar de que me odies. Y no lo consigo. Entonces, estoy casi en el fondo del pozo. ¿Qué hago? Bajo el último peldaño para poder tenerte pendiente: Trato de que me tengas miedo. Miedo de lo que puedo llegar a hacer o hacerme.

    Tomando como única condición el deseo sincero de atravesar la experiencia que me atormenta, se cura

  • (31/03/2016 - 20:14h.) mammen rosi

    Dirijo las manipulaciones hacia mí misma. Las disfrazo con tal eficacia que no las advierto ni yo.
    Es curioso cómo, hasta ahora, los manipuladores eran los demas. Yo, en cambio, he vivido convencida de no manipular a nadie. Me doy cuenta de que si, para mí. han pasado inadvertidas, las propias, cuánto no habré manipulado a los demás?

    Busco culpables fuera y así no miro donde debo mirar. Los busco, los encuentro y los responsabilizo de mi enfado, los condeno.

    Debo mirar de frente aquello que me duele, es la mejor forma de incorporarlo, atravesándolo me sano,
    Me reconozco aunque no me guste lo que veo, tomo consciencia de lo que soy y asumo que la forma en que yo afronte las situaciones es, sola y únicamente, responsabilidad mía.

    A partir de ahora contemplaré lo incontemplable.
    Creceré nuevamente a partir de ésta herramienta.

  • (01/04/2016 - 19:31h.) Laura Mas

    Es muy tentador y automático intentar evitar aquello a lo que somos susceptibles por la certeza, que tomamos como absoluta, de que no podremos soportarlo. Y que certeza más incierta y escurridiza. Y cómo nos autoconvencemos y manipulamos y nos podemos la careta. Todo para evitar a toda costa aquello que tanto tememos, aquello que, nos parece a nosotros, no se puede comparar con nada del mundo. Pero cuando nos permitimos entregarnos a la experiencia en lugar de evitarla o pasar de puntillas, nos damos cuenta que no naufragamos en ella, que podemos atravesarla. Y por más que duele, más sana.

  • (01/04/2016 - 21:29h.) Ana Martinez

    Es interesante como hacemos una interpretación de un acontecimiento de nuestra vida, en el cual si somos susceptibles nos creamos un dolor, creyéndonos que es la otra persona la que tiene la culpa, no pensando e ignorando que es nuestra susceptibilidad acompañada de nuestra insoportabilidad, evitación y manipulación lo que nos hace creer que no podemos vivir y superar esa situación. Cuando logramos poner luz en nuestros sentimientos y emociones, comprendemos que aunque estos sean ciertos (verdaderos positivos), solo está en nosotros gestionar y aceptar esa situación.

  • (10/04/2016 - 20:54h.) Dolores Encarnación Rodríguez Rodriguez

    En mis experiencias, según las interpreto, valoro y manipulo, me provocan un estado de alerta o de calma, esto me influye si mi mirada va enfocada a lo externo o a mi interior. En el camino, para sentirme más feliz, está en tomar conciencia de la situación y valorar cual es mi responsabilidad para hacer frente a ello.

  • (12/04/2016 - 17:23h.) Ana Cendrero

    La susceptibilidad es algo que me pilla muy de cerca. Me he visto en muchas ocasiones en el papel de la especulación y después en la manipulación. Los verdaderos positivos sólo conseguían reforzar estas conductas... cuánto esfuerzo y desgaste.
    Es doloroso y gratificante darme cuenta de estas situaciones, y ser capaz de buscar alternativas, que no vayan por el camino de la manipulación.
    Una historia preciosa, Teo.

  • (16/04/2016 - 17:09h.) Basma Belcaid

    me estoy dando cuenta de mis situaciones de susceptibilidad y manipulación, y me siento encaminada o mejor dicho en medio camino para cambiar esto, cada vez que recuerdo una ocasión donde he sido manipuladora o susceptible pienso que pocos recursos usaba, aunque esto me aseguraba hasta un punto los resultados, una comodidad, hasta que me he dado cuenta, ahora soy más asertiva.

  • (09/05/2016 - 19:37h.) Cristina Martín de Somodevilla

    Siempre me he considerado una persona bastante sensible, pero es durante estos dos últimos años que me he dado cuenta de que mi sensibilidad era desmesurada y exagerada para la situación en la que se daba. Actualmente soy mucho más consciente de ello e intento controlarla o más bien profundizar en ella, intentar ver de donde viene, es decir, cual es mi insoportabilidad, cual es mi evitación, cual es mi necesidad real en ese mismo momento y sobre todo, lo que mejor me ha venido es des dramatizar los hechos y con ellos los sentimientos asociados.

  • (20/09/2016 - 16:05h.) Patricia Megías García

    ¡Qué liberación!- Es lo que pienso después de leer el caso de Eli. Creo que lo estoy comprendiendo bien, para dejar de buscar fuera y tener un centro, primero hace falta ver qué está uno rechazando de sí mismo y cómo está haciendo para mantener esa ceguera. Darse cuenta, atravesarlo y ver que tras esa caída al vacío se abre un puente que sostiene.

  • (21/09/2016 - 08:09h.) Pepi Rodriguez Rodriguez

    Teo Muchísimas gracias por compartir la experiencia de Eli , me siento identificada por momentos y al mismo tiempo entregada a experimentar y dejarme sentir el dolor que conlleva el arte de soportar lo insoportable identificando que motiva mi comportamiento y así sanar, crecer y disfrutar .
    Un abrazo de corazón.

  • (21/09/2016 - 19:56h.) Olga Román

    Después de leer el artículo, así como aquellos a los que remite, me confieso incapaz de hacer una lectura sosegada del mismo en un momento vital bastante convulso personalmente. Aunque creo que, ciertamente, el ser consciente no es tarea fácil, si bien, a lo largo de la vida, a través de la profundización en la experiencia propia, del constante aprendizaje al que ésta que nos enfrenta tenemos la posibilidad de aprender el arte de vivir simplemente. En Paz.
    El sufrimiento puede ser un buen maestro como puede ser la sima que no sepamos franquear y en la que nos quedemos estancados en una forma de transitar la existencia lejos y fuera: en Oscuridad.
    En una travesía esperanzada de este desierto creo que una de las claves es el sentimiento, de alguna forma, de que no estamos solos. Quizá por ello, sea tan difícil caminar trabándonos en el aislamiento o la falta del sentimiento de aceptación en alguna medida, por pequeña que fuere, sea el alimento que nos falte. Como el que nos nutra suficientemente aunque el camino a través de las pequeñas o grandes oscuridades de la existencia hayamos de recorrerlo cada uno.

  • (22/09/2016 - 09:02h.) Rosario Ocón Molina

    No puedo obviar mis sentimientos y siempre responder con una conducta, que no es la mía, solo por no sentirme rechazado por los otros. Las situaciones de la vida no puedo controlarlas yo, pero si puedo hacer que mi aptitud ante ellas sea distinta, aceptando que no siempre todo ocurre como yo quiero, aprendiendo a ser flexible en mis percepciones que serán las que me lleven a crear mis pensamientos; los cuales me ayudan a mi libertad y felicidad.
    A lo largo de nuestra vida voy construyendo mi "castillo" y de mi dependerá que sea de "arena" o de "roca". Si pretendo sentirme aceptada por todos y tenidos en cuenta de la manera en que yo quiera, entonces estaré añadiendo un montoncito de arena más a mi construcción, pero en cambio si acepto que pueda haber un rechazo, lo que añado será roca. Nosotros somos los artífices de nuestra construcción y cuando con nuestra manipulación intentamos dañar a los demás nos dañamos a nosotros.

  • (25/09/2016 - 09:01h.) Luis

    "Susceptibilidad" e "Insoportabilidad", dos buenos términos para definir y explicar conductas y sentimientos que tenía y aún mantengo y que no era capaz de comprender.
    En mi caso cambiemos la insoportabilidad del rechazo por la insoportabilidad de ser criticado o, dicho de otra forma, de que alguien piense mal de mí, que no cumplo sus expectativas. Y ahí va toda mi energía para que no se llegue a esa situación absolutamente incómoda bajo ningún concepto.
    Y es que sin duda soy muy susceptible. La buena noticia es que ahora lo sé y podré hacer algo al respecto.

  • (26/09/2016 - 13:21h.) Hebe González

    Hacía bastante tiempo que empezaba a ver cómo funcionaba mi relación con el mundo y cómo yo soy la pieza clave de mi experiencia. Sin embargo, hacer lo que hizo Eli, atravesar su dolor completamente y dejarse sentir lo que hubiese que sentir es algo que va mucho más allá. Conseguir permanecer a través del miedo, el dolor, la pena o la incertidumbre cuando parece que es imposible, nos abre ojos y nos despierta del sueño en el que estamos sumidos, creyendo que vivimos cuando en realidad la vida nos espera detrás de esa muralla que nos hemos creado alrededor.

  • (26/09/2016 - 19:12h.) Mª José López

    El ejemplo de Eli me hace pensar lo importante que es saber cuáles son mis miedos, qué es lo que intento evitar y así poder reconocerlos, sostenerlos, enfrentarlos...

  • (28/09/2016 - 01:27h.) Inma López

    Siendo cada vez más consciente de como me relaciono con los demás y de que yo soy la pieza clave de mi experiencia ante mi susceptibilidad, en el camino de abrirme a la experiencia y poco a poco ir sosteniendo lo que creía insoportable, observo que al cambiar mi manera de relacionarme algunas respuestas que recibo me hacen sufrir, aunque yo me siento mejor y en otros casos estoy obteniendo resultados positivos...esto me hace ver los inconvenientes que me ha traido evitar sentir y empezar a vivir los dolores con los que me cuesta estar.

  • (28/09/2016 - 08:39h.) Mª Cruz Molero

    Me siento identificada con algunas cosas de Eli, a veces "me" olvido de mí para sentir que los de alrededor estén cómodos conmigo y se sientan bien. Pero me quedo con el enfrentamiento a la realidad, a no evitar las situaciones que no nos gustan, sino dejarnos fluir por ellas, y dejarnos sentir el dolor o las emociones que nos gustan menos, así desde mi punto de vista, creo que es la mejor forma para afrontar mejor la vida y la realidad que nos rodea.

  • (28/09/2016 - 23:16h.) Oscar Cervilla

    Desde pequeños nos enseñan a a distraernos cuando nos duele algo... Cada uno aprende a evitar o a temer a lo largo de su crecimiento. Esto al final nos lleva a autoprotegernos, a intentar librarnos ilusoriamente de unas circunstancias que, lejos de desaparecer, se van a manifestar, si no en esa, en otras situaciones similares haciéndose cada vez más automáticas y más indescifrables, las asumimos como estrategias. Nos acomodamos en nuestra tranquilidad del momento cuando sin quererlo nos tendemos una trampa a nosotros mismos, nos engañamos y asumimos que nunca deberemos afrontar aquello que tememos, que gran mentira... No existe una varita mágica, hay que sentir verdaderamente que el camino para la sanación debe pasar por atravesar ese dolor en su máxima expresión, a pesar de todo, de lo aprendido, de lo imaginado, de lo odiado, de lo temido. es en ese momento cuando se decide aceptar las consecuencias últimas de ese dolor, hundirnos en nuestra susceptibilidad (a veces en situaciones en las que no queda otra opción) y echar abajo ese castillo fantasma alimentado por nuestras peores pesadillas. Qué útil es aprender a buscar entre los propios miedos! reconociendo aquellas consecuencias tan terribles que, a veces, sin saberlo, tememos arropar. Esto nos coloca en un punto de máxima responsabilidad, de un protagonismo esencial en cómo vivimos lo que vivimos, está en nuestra mano escoger el camino más sanador, aquel que ya no nos deje a merced de la situación...

  • (30/09/2016 - 12:51h.) LUISA

    Qué identificada me siento con lo expuesto... En sociedad el querer agradar es algo que se ve como bello en principio, preferimos alguien que quiera agradarnos que alguien que quiera imponernos sus ideas... por lo tanto a nivel social se refuerza en la mayoría de los casos este patrón, minimizándose así para la persona las consecuencias negativas que pueda traerle, sobre todo relativas a una cada vez mayor incapacidad de decir no, o de expresar sus opiniones y deseos reales, y por tanto se va perdiendo el ser alguien íntegro y coherente. ¿Y dónde está el límite? ¿Hasta dónde agradar por hacerse un@ mism@ la vida más plácida sin faltar a la propia idiosincrasia? He ahí la dificultad, porque primero hay que desterrar miedos que nos raptan la capacidad de decidir realmenre, y después hay que trazar la línea clara sobre lo que no estoy dispuest@ a traspasar de mi mism@... Un gran trabajo en el que la sociedad no ayuda precisamente...

  • (02/10/2016 - 18:46h.) María Domene

    Interesante caso, yo me he dado cuenta que a lo largo de mi vida, ya que empiezo a ser consciente de lo que va ocurriendo con mis sentimientos, que tiendo a huir cuando presiento que puede haber un rechazo, por miedo al abandono. Por tanto, empezar a afrontar ese rechazo que puede venir de otras personas, me está haciendo vivir con más calma. Ya que derrocho bastante energía cada vez que quiero adornar una situación para no ser rechazada.
    Y mostrarme tal como soy es una actividad que cada vez voy practicando con más frecuencia para aceptarme porque cuando surge un rechazo poder tener unos buenos cimientos para no machacarme y enviarme al subsuelo. A mi el miedo al rechazo o al abandono, hace que pierda valor como persona.
    Yo me identifico un poco con Eli dejando en manos de los demás mi valor como persona intentando agradar, ahora con un trabajo más interior voy caminando en dejarme sentir y poder hacer mas cosas que me agraden a mi.

  • (09/10/2016 - 12:07h.) Kika

    Dejarnos caer en el vacío de lo que nos resulta insoportable, esa es la manera de sanar aquellas situaciones que nos resultan tan desagradables como a Eli y que son precisamente las que más información nos dan sobre nuestra vida, sobre lo que nos esclaviza y no nos deja hacernos responsables de lo que sentimos sin echarle la culpa a los demás. a lo largo de nuestra vida manipulamos y evitamos para no sentir aquello que es lo que más daño nos hace y romper con estas actitudes es la única manera de poder sanar, atravesar el dolor de lo que nos resulta insoportable para poder soportarlo.
    Un artículo precioso, gracias Teo.

  • (09/10/2016 - 23:44h.) Rosa Jódar

    Dejare caer en lo insoportable....
    Resulta sorprendente como el camino de la superación se encuentra en la dirección contraria a la que institivamente creo. Y lo fácil que se va volviendo todo. Lo satisfactorio que es pasar el dolor cuando sabes que después viene un estado de mayor felicidad.

    Cuando creo haberlo visto todo siempre me sorprendo nuevamente. Gracias Teo.

  • (31/01/2017 - 18:32h.) Lorena Quesada

    Entregarse a la experiencia, ¡cuánto nos cuesta y que miedo produce la primera vez! Tras una alta sensibilidad hay un gran dolor infantil no resuelto que nos acompaña desde años. Es necesario superar ese miedo exponiéndose a ese dolor y descubrir, de este modo, que no es tan fiero el "lobo" como parece. Nos pasamos la vida huyendo de ese "lobo", gastando mas energía intentando no encontrarlo que en superarlo, lo que nos va desgastando y nos permanece en un estado de infelicidad continuo. Aún así empatizo con Eli, y puedo reconocer en mi ese dolor profundo de caer por primera vez en la oscuridad y no saber que hay tras esta.

  • (09/05/2017 - 23:05h.) Alicia Jiménez Romero

    Entiendo que debe ser muy sanador dejarse atravesar por la autentica verdad que hay tras lo que tratamos de evitar. Si pienso en situaciones que me perturban en mi vida, del estilo de la comentada en este texto, puedo llegar a intuir de qué trato de huir, o qué trato de evitar en ellas; pero es muy difícil pararse para dejarse sentir la verdadera emoción "oculta". Me encanta poder tener este espacio, en la Formación, de poderlo llevar a cabo. Estoy en el camino.

  • (19/05/2017 - 09:00h.) Virginia Olid

    Veo muy importante, por todo el trabajo en los talleres y por la lectura de este artículo, el dejarse caer y experimentar lo insoportable. Romperse en el miedo y atravesarlo para luego liberarse y darse cuenta que después de ese proceso hay tranquilidad, hay una fuerza tranquila que te puede sostener que eres tu mismo sin necesitar mucho de fuera. Despues de leer esto se afianza más en mi la idea de dejarme atravesar las situaciones que antes he podido evitar porque lo que luego trae después esa vivencia es salud, es paz.

  • (19/05/2017 - 16:56h.) Joaquin Cervilla Martin

    Bonito recorrido terapéutico. Tocando el alma

  • (21/05/2017 - 12:23h.) Almudena Amorós

    La lectura de este articulo no deja indiferente, hay emociones encubiertas de las que no somos conscientes dado que supongo que nuestra manera de sentir y posteriormente actuar es algo aprendido que no nos deja observar mas allá. Atravesar el duelo de perdida o aquella linea del rechazo no es tarea fácil y ser consciente sin culpar al otro me alimenta a ser menos fácil todavía.
    Gracias por hacerme reflexionar con este articulo, algo dice de mi y voy a atenderlo!

  • (23/05/2017 - 17:27h.) Eva Montes

    Leo este texto y me transporta a una situación vivida hace ya algunas semanas,me dejé caer al vacío y conviví plenamente con él rechazo y él dolor que aquella situación había producido en mí. Días después pude darme cuenta que aceptar esas emociones en aquel justo momento me llevaron al fin de la caída de un muro construido durante varios años.
    Buen y ejemplar artículo.

  • (24/05/2017 - 15:44h.) Carlos Vilchez

    Una gran enseñanza para caminar de la mano de aquello que evito, rechazo y no enfrento, cuando el verdadero sentir está viviéndolo de manera directa y auténtica, tratando así de eliminar la hipersensibilidad que no me beneficia .

  • (27/05/2017 - 13:48h.) Ana Cabello Urbano

    Yo me siento identificada pues me doy cuenta de que he estado evitando situacions durante mucho tiempo por el miedo.
    Ahora empiezo a reaccionar y a enfretar las situaciones en vez de escapar. Tambien intento desprenderme de la dependencia emocional poniento la atencion en mi y observandome.
    Es un trabajo dificil pero no imposible.
    Gracias,

  • (04/06/2017 - 20:23h.) Elena Cano

    Cuanto me aporta este artículo. Me enseña lo importante que es dejarse sentir en esas emociones que nos crean dolor, sufrimiento y miedo, de cuanto he proyectado al exterior sin ser consciente que tengo que buscar dentro de mi.
    Cada vez mas, soy capaz de entender la situación, de aceptarla, de pararme y sentir que percibo a través de ella, me dejo caer y la recuperación es mas sanadora, libre y rehabilitadora.
    Es un trabajo doloroso pero merece la pena.
    GRACIAS

  • (29/08/2017 - 16:07h.) Mª Eugenia Navarro

    Esta lectura me ha confundido bastante, no porque esté mal escrita ni nada por el estilo, sino más bien porque he estado pensando y por mucho que he buscado no he encontrado mucha situaciones en las que me haya comportado así. De hecho, mientras escribo estas líneas creo haber reconocido una bastante reciente.
    Supongo que es un tema que me cuesta bastante reconocer y creo que eso es un problema en sí, porque no soy ni siquiera capaz de expresar ese miedo al rechazo. Es un mecanismo tan fuerte en mí que puedo camuflar el malestar que me hace sentir de muchas maneras pero siempre, obviándolo. Definitivamente es un tema que me tengo que trabajar bastante así que volveré a releer esta lectura en el futuro, din duda.

  • (04/10/2017 - 14:15h.) Lina Martín Martín

    Creo cada uno de nosotros tenemos un agujero de susceptibilidad, es el núcleo de la neurosis propia. Conocer cuál y permitirnos la experiencia de atravesar la incomodidad, el dolor de lo que nos defendemos y huimos sin culpar a nadie es sanador. Me parece muy clarificador el proceso de toma de conciencia de la susceptibilidad de esta paciente que va adentrándose en reconocerse en como ese tema se repite a lo largo de su vida conforme avanza la terapia. Este caso ejemplifica que el trabajo terapéutico en Gestalt no es dar soluciones para que la persona se sienta mejor sino facilitar la vivencia plena, la expresión emocional de entrar en contacto con las escenas temidas.
    Me recuerda de este artículo lo importante que es la relación de confianza en el vínculo terapéutico. También veo que es primordial que el terapeuta haya realizado su proceso terapéutico de conocer, explorar y dejarse sentir en su propia vulnerabilidad para acompañar de este modo a los pacientes. Me pongo el propósito de dejar de huir de mis escenas temidas, dejarme sentir sin justificaciones.

  • (07/01/2018 - 12:22h.) José Antonio

    Me ha emocionado la lectura de este artículo. Me veo vulnerable y me doy cuenta de como mi mente justifica mis enfados y lo mucho que me cuesta atravesar la indiferencia y la no consideración de las personas de mi familia y de amigos a los que les tengo mucha estima. El estar en esta incomodidad me hace más consciente de mi vulnerabilidad y de mi poder de "poner el FIN al principio de esta CARENCIA en MÍ"

  • (18/06/2018 - 20:34h.) Alien Janice

    Hola amigos, soy Ulrika Anders. Después de estar en relación con Anderson, mi esposo, durante años, rompió conmigo, hice todo lo posible por recuperarlo, pero todo fue en vano, lo quería de regreso porque lo más importante en mi vida es la familia y el amor, amo tanto a mi esposo y a mis hijos. mi esposo me miró a los ojos y dijo que había terminado entre nosotros, le pregunté todo, hice promesas, pero él se negó. Le expliqué mi problema a mi amiga y ella sugirió que preferiría contactar a un lanzador de hechizos de amor que podría ayudarme a almorzar hechizo de amor para recuperarlo, pero he contactado a algún otro lanzador de hechizos en línea en el pasado, pero ninguno de ellos pudo hacerlo. para recuperar al marido, todos demandan dinero y no hacen nada por ayudar, pierdo la esperanza en lanzadores de conjuros porque pensé que no hay poder en los hechizos. Hasta que mi amigo me presentó a Oduduwa, el verdadero y poderoso hechicero. Soy del tipo que nunca pensó que había escrito de nuevo, no tuve más remedio que intentarlo, le envié a Oduduwa el canal de ortografía y él me dijo que no había ningún problema de que todo estaría bien antes de Seis días hábiles que mi ex marido vuelve a llamarme por teléfono antes de que tres días lanzara el hechizo y, sorprendentemente, el otro día eran alrededor de las 4 p.m. Mi ex me llamó, estaba tan sorprendido, respondí la conversación y todo lo que dijo fue que lo sentía tanto por todo lo que quería que le devolviera, que me ama tanto. Estaba tan feliz y fui a él, que fue la forma en que comenzamos a vivir juntos felices otra vez. Desde entonces, le prometí a alguien que conozco que tiene un problema con la relación, que sería útil para esa persona al recomendarlo como el único hechicero de hechizos de Amor real y poderoso llamado Oduduwa que me ayudó con mi propio problema.
    Correo electrónico: dr.oduduwaspellcaster@gmail.com Puede enviarle un correo electrónico si necesita ayuda en su relación o en cualquier otro problema como, por ejemplo, ...
    1) encanta el juego hechizos
    2) Devuelve hechizos de amor perdidos
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    6) Hechizos de ruptura
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    Póngase en contacto con este gran hombre si tiene algún problema con una solución existente
    contactar a Oduduwa a través de: Whatssap: Tel: +2348109844548
    dr.oduduwaspellcaster@gmail.com

  • (15/10/2018 - 14:26h.) Olivia McFly

    Después de estar en relación con Wilson durante siete años, él rompió conmigo, hice todo lo posible para traerlo de vuelta, pero todo fue en vano, lo quería tanto por el amor que tengo por él, le rogué con todo. , Hice promesas pero él se negó. Le expliqué mi problema a alguien en línea y ella me sugirió que me contactara con un lanzador de hechizos que pudiera ayudarme a lanzar un hechizo para recuperarlo, pero soy del tipo que no creía en el hechizo, no tenía más remedio que intentarlo. Me refería a un lanzador de hechizos llamado Dr. Zuma zuk y le envié un correo electrónico, y él me dijo que no había problema de que todo estará bien antes de tres días, que mi ex volverá a recibirme antes de tres días, lanzó el hechizo y sorprendentemente en el El segundo día, fue alrededor de las 4pm. Mi ex me llamó, estaba tan sorprendido, respondí a la llamada y todo lo que dijo fue que sentía mucho lo que había sucedido, que quería que volviera a él, que me quiere tanto. Estaba tan feliz y fui a verlo, así fue como empezamos a vivir felices juntos de nuevo. Desde entonces, he prometido a cualquier persona que conozco que tiene un problema de relación. Sería de gran ayuda para esa persona refiriéndole al único lanzador de hechizos real y poderoso que me ayudó con mi propio problema y que es diferente de Todos los falsos por ahí. Cualquiera podría necesitar la ayuda del lanzador de hechizos, su correo electrónico: spiritualherbalisthealing@gmail.com o llámelo al +2348164728160. Puede enviarlo por correo electrónico si necesita ayuda en su relación o cualquier otra cosa. PÓNGASE EN CONTACTO CON EL AHORA PARA SOLUCIONAR TODOS SUS PROBLEMAS

  • (12/12/2018 - 07:07h.) Alessandro Rose

    Il mio nome è Alessandro Rose, di Roma, ho avuto problemi coniugali dall'ultima volta che ho dato alla luce il mio secondo figlio Felix, mio ??marito è stato così amorevole e premuroso fin dall'inizio, ma improvvisamente ha cambiato il suo atteggiamento nei miei confronti e i nostri bambini dorme fuori e qualche volta torna a casa a tarda notte e il suo vestito odora il profumo della signora. discuteremo tutta la notte eppure continua a darmi per scontato. e di recente smette di tornare a casa e dorme fuori con un'altra donna, mi lamento su un blog come questo su Internet e un amico mi ha presentato un erborista afrikan chiamato Dr.Herbalist con la sua email dr.oduduwaspellcaster@gmail.com non credo mai funzionerà perché rimarrà così lontano da dove vivo qui negli Stati Uniti, ma tutte le speranze sono andate perse, così l'ho contattato e lui mi ha detto che tornerà da me che un'altra donna ha già fatto un incantesimo su di lui per portarlo via da me. ero così sorpresa e gli ho detto che farò qualsiasi cosa solo per riavere il mio uomo e mi ha dato una lista di oggetti spirituali per fare il rosso per le preghiere di ortografia. Ho comprato gli oggetti e spedito all'indirizzo del Dr.Oduduwa Temple nella nazione africana, Dr.Oduduwa ha lanciato l'attivazione dei poteri di ortografia dell'amore a mio nome, non devo fare nulla, ha fatto tutto il lavoro al suo Tempio e ho aspettato pazientemente che il mio risultato entro 7 giorni il mio ex-marito marito tornare a casa, prima mi ha chiamato al telefono per scusarsi, mi è stato come bene vediamo cosa domani tiene. esattamente come ha detto il dottor Oduduwa,
    La mattina presto mio marito bussa alla porta ed ero così ansioso di vedere che era Antonio, mio ??marito, ero così felice di riaverlo per amarmi e nostro figlio felice. Questo è come se il mio sogno diventasse realtà. ero confuso ho detto che andava bene e si scusa con me e fino ad ora è ancora qui con me amorevole e premuroso più che mai. voglio solo condividere questa piccola esperienza nel caso in cui qualcuno stia passando attraverso questo tipo di casino nella sua / sua relazione, non c'è tempo da perdere online più semplicemente messaggio per aiutarvi nel suo indirizzo di contatto personale. Ti auguro buona fortuna cari amici. Sono così felice oggi il mio matrimonio è stato restaurato e ho indietro il mio amore. se hai problemi coniugali simili, contatta Dr.Oduduwa (dr.oduduwaspellcaster@gmail.com) per una soluzione immediata e eterna ai problemi matrimoniali.

 

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