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Blog "Saberse Escuchado" creado por Vicente J. Martínez psicólogo especialista en Terapia Gestalt, integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en GranadaSaberse Escuchado
La Escucha es una actitud que debe ir más allá del contexto terapéutico 


Por Vicente J. Martínez 
Blog > Saberse Escuchado
Blog "Saberse Escuchado" creado por Vicente J. Martínez psicólogo especialista en Terapia Gestalt, integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada

Saberse Escuchado

Publicado el 19/11/2012 por Vicente J. Martínez

Tenía pensado titular este blog “Escucha y Autorregulación”, y pensando sobre esto llegaba a la conclusión de que es la conciencia de saberse escuchado la que facilita la autorregulación organísmica, junto con el ejercicio por parte del que habla de estructurar, dar forma y coherencia a lo que se quiere transmitir, así que prefiero este título. 
 

Blog "Saberse Escuchado" creado por Vicente J. Martínez psicólogo especialista en Terapia Gestalt, integrante del equipo de Qualia, Psicología y Salud Emocional, con sede en Granada
 

Quiero compartir un encuentro que tuve con un hombre, del cual no supe su nombre, allá por el mes de Junio del año pasado. Fui con un íntimo amigo por el que siento un amor profundo al P.N. de Cabo de Gata-Nijar, como de costumbre... Una de las tardes fuimos al cortijo de la Luna, un lugar donde en ocasiones hacen conciertos en Petit Comité, con un personal de lo más variopinto. Estando sentados en una especie de sofá cama, al solecito, se acercó un hombre de unos 50 años de edad y puso algunas de sus cosas sobre la mesa. Al poco comenzó a hablarnos y creo que empezó a coger confianza. Me parecía un hombre muy inteligente y hablaba de todo, estaba recorriendo el mundo y llevaba por allí unos meses, el caso es que hablaba y hablaba y pasaba de un asunto a otro como los anuncios de T.V. era infinito. No me sentía con necesidad de escucharle y al mismo tiempo le escuchaba, por lo que apenas hacía algún que otro comentario. Mi amigo estaba de los nervios, no entendía cómo podía estar ahí, así que se iba y venía. Comencé a sentirme entusiasmado por cómo cambiaba de tema, cual sería el siguiente, cómo se entretenía con el vuelo bajo de las gaviotas que esa tarde pasaban, le encantaban!! Comencé a sentir una especie de sonrisa interior por todo esto, al mismo tiempo que se despertaba en mí una sensación de soledad y tristeza para la que no encontraba explicación. Me dejé llevar y me entregué en silencio al atardecer y a su discurso. Poco a poco aquel hombre comenzó a decirme… no sé qué me pasa, paso de un tema a otro… y seguía con sus cosas. Y otra vez repetía… paso de un tema a otro… mientras observaba que se movía con inquietud cuando decía esto. Algo le estaba ocurriendo. El atardecer dio paso a las primeras horas de la noche y decidimos irnos, así que me despedí de él y fue aquí mi sorpresa. Aquel hombre comenzó a emocionarse y a darme las gracias, gracias gracias repetía con la mano en el pecho, un agradecimiento que me costaba digerir. De vuelta a Las Negras y hablando con mi amigo, interpretaba que aquel hombre debió sentirse escuchado, y que quizás pudo darse cuenta de un modo más íntimo de su dispersión, y quizás también acercarse un poco a lo que había debajo de esa dispersión, no lo sé… son interpretaciones insisto, es mi hipótesis, o quizás sintió un encuentro íntimo conmigo, a saber. El caso es que su agradecimiento me acarició el corazón, algo debió ocurrirle, y a mí.

La escucha tiene doble dirección, hacia lo del otro y hacia lo de uno. La soledad y la tristeza que mencionaba más arriba la sentía yo, por lo tanto tiene que ver conmigo, y dependiendo de cómo me maneje yo con esto podré estar más o menos presente en el encuentro. No sé qué de su discurso fue el estímulo de mi sentir, y me pregunto cómo andaría él de soledad y tristeza cuando tan emocionado estaba al despedirnos. Hoy me emociona su recuerdo y aún revivo aquellas sensaciones. 

Fotografía de Vicente J. Martínez

Vicente J. Martínez

Psicólogo Especialista en Terapia Gestalt, miembro de la Asociación Española de Terapia Gestalt y miembro del Equipo Terapéutico de Qualia, Psicología y Salud Emocional. Finalizando la Formación en Psicoterapia Integrativa.

CategoríasTerapia Gestalt, La escucha

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Comentarios

  • (19/11/2012 - 10:49h.) Isabel Esteban

    Escuchar y escucharse. Nada más que hacer.
    Y el encuentro, simplemente, se da.

    Gracias a tí, Vicente, de nuevo un artículo tuyo llega a mi en el momento justo.
    Y gracias al Universo por la sincronicidad.

  • (19/11/2012 - 21:41h.) Luisa Maria de la Casa Romera

    La lectura de tu blog me ha recordado una película: Mumford. La he revisado Sin que sirva de precedente, no puedo resistir la tentación de contarla.
    Unos meses después de su llegada a Mumford, Mickey Mumford es el psicólogo más popular de la ciudad por sus métodos poco convencionales. Ha trabado amistad con su vecina Lilly, en cuyo bar desayuna cada día.
    Entre sus clientes se encuentra Henry Follett, el farmacéutico que tiene tórridas fantasías sexuales. Althea, compradora compulsiva, que guarda las cajas de sus compras. Nessa, una estudiante obsesionada con las revistas de moda.
    Un día lo aborda en el bar, Skip, un joven multimillonario que inventó un módem y que no tiene amigos, pues cree que quien se acerca tiene algún interés. Le pide que sea su amigo, y le expondrá sus problemas mientras juegan lanzándose pelotas.
    Acude también Sofie, una recién separada aquejada de fatiga crónica, y que trata saliendo a pasear juntos.
    Un día Skip le confiesa su gran secreto. Está tratando de crear un humanoide como pareja sexual, una mujer casi perfecta, lo que cree una grave perversión.
    Mumford le tranquiliza. Le cuenta que él tiene un secreto aún peor: no es psicólogo.
    Sus padres estaban siempre peleados. En la universidad tuvo tendencias autodestructivas, abusando del sexo y de las drogas. Acabó la carrera. Hizo oposiciones a Hacienda, hasta llegar a ser inspector. Extorsionaba a los clientes, hasta que uno de ellos se suicidó y les abrieron un expediente a él y a su compañero, con el que compartía hasta a la mujer. Fue entonces cuando decidió seguir un tratamiento con unos monjes en el desierto.
    Tras curarse y darse cuenta de que la gente siempre le contaba sus problemas y, de que a la gente le gusta que la escuchen, decidió trabajar como psicólogo. Adoptó el nombre de Michael Mumford, un compañero de guardería que murió con 6 años y del que no existía apenas información.
    Entre tanto, los otros "loqueros" del pueblo, el Dr. Delbanco, psiquiatra, y la Dra. Sheeler, psicóloga, investigan a Mumford y dudan de su título, pues todos sus profesores murieron.
    Justo cuando comienzan a investigarlo todos sus pacientes parecen mejorar.
    Skip abandona sus investigaciones sobre su juguete sexual cuando gracias a Mumford, conoce a Lily e íntima, viviendo feliz su romance. Nessa comienza el suyo con Martin, hijo de Althea que se preocupa por ella y la ayuda a mejorar, haciéndolo él mismo, dejando de vagar con su escopeta por el bosque.
    Althea, llega a la conclusión de que su marido disfruta comprándolo todo, incluyéndola a ella, viniendo de ahí su adicción a las compras, además de la insatisfacción sexual que le produce, viendo en Follett a alguien capaz de sacarla de su rutina.
    Incluso el Dr. Delbanco se convertirá en paciente de Mumford, confesándole que era amante de la psicóloga, convenciéndose a sí mismo de lo bueno que fue abandonar la relación.
    Por otro lado Mumford enamorado de Sofie, sabe que debe dejar la terapia y ella ya está mucho mejor, le dice que también se ha enamorado, quizá confundida por su ayuda.
    Entonces en un programa televisivo hablan de un antiguo inspector de Hacienda que desapareció sin dejar rastro, un programa visto por todos y que provoca que sea detenido, juzgado y condenado a 3 meses de cárcel y 3 de arresto domiciliario mas una multa. Sabe que a su salida le espera Sofie.
    .Y el policía que le conduce a la penitenciaria insiste en contarle sus problemas.
    .Y a mí se me escapa una sonrisa.

  • (19/11/2012 - 22:19h.) Elen Rodríguez García

    Me ha gustado mucho, Vicen. Lo de "saberse escuchado" me ha recordado una novela que leí hace un par de semanas. Es de Haruki Murakami y se titula "Al sur de la frontera, al oeste del sol".
    Y como siempre, he vuelto a aprender algo gracias a ti: la escucha tiene doble dirección, hacia lo del otro y hacia lo de uno. Gracias.

  • (20/11/2012 - 11:44h.) GRACIA GARCIA

    Hola Vicente,tu comentario me ha llegado muy profundamente, primero por que conosco el sitio y la gente que habita en él, creo que la próxima vez que vayas por allí llegate a Carboneras al bar el Konejo , por que tambien hay mucha gente con una necesidad profunda de ser escuchada,yo pienso que muchas veces las personas que caminamos en soledad constante no necesitamos que nos den explicaciones o consejos de lo que querems transmitir sino simplemente ser escuchados sin mas, que nuestras palabras fluyan por nuestros labios aunque no tengan mucho en común , pero el hecho mde que una persona se siente junto a ti y te diga hablame , estoy solo para ti, te encuentras como acogida , como acurrucada en un momento de tu vida necesario, es cierto que primero tenemos que aprender a escucharnos a nosotros mismos, pero tambien es cierto que mucha gente necesita que nos paremos y que le dediquemos un tiempo a ellos simplente escucharlos por no piden mas...

  • (20/11/2012 - 18:05h.) M. Iluminada Madrid Gómez

    El mes pasado estuve en Jornadas de Eneagrama y Educación. En uno de los ejercicios se nos pidió que contásemos un ejemplo que tuviese que ver con nuestro carácter y cómo éste se traduce en la práctica escolar.
    Una compañera contó de una alumna que ,en tono enfadado, le dijo: "Es que tú hablas y hablas, te encanta escucharte"
    Me llamaron la atención dos cosas de este ejemplo:
    La primera, que la alumna lo dijese enfadada. Me hace pensar que si es ese el tono es porque alguna proyección hay por su parte. Si no te toca algo de otra persona no puedes tener sentimientos de enfado, tristeza, rabia, alegría, confianza...
    La segunda, que la profesora en cuestión necesita de su discurso para ordenar sus ideas y exponerlas. Creo que la escucha en la práctica educativa es fundamental. La escucha interna y también la externa. Como docente es necesario acostumbrarse a escuchar al otro y, lo más importante, a escucharse uno mismo y que estén cada vez más relacionados el lenguaje verbal y el corporal. Una mirada puede decir todo lo contrario que las palabras. Para mí, que estén coordinados ambos regula el ambiente escolar.
    Gracias Vicente por hacerme recordar este comentario.

  • (20/11/2012 - 21:46h.) Vanesa Caballero Ruiz

    Ése es el misterio de saber escuchar. Cuando te sientes realmente escuchado por alguien, no sólo te desahogas con el otro, sino que también descubres algo nuevo en ti, te conoces un poquito más e incluso puede que hasta cambie la percepción y la actitud con la empezaste el discurso. Y por otro lado, la persona que realmente sabe escuchar a los demás, durante ese discurso, también conectará con su propio mundo interior, produciéndose así algún nuevo descubrimiento. De esta manera, los dos protagonistas dejan aflorar su autenticidad y el encuentro está asegurado.
    Desgraciadamente esto no es muy común, ya que es muy difícil saber escuchar a los demás, sin que nuestro propio filtro personal llegue a interferir lo menos posible en la comunicación.
    No obstante, con entrenamiento, aprendiendo a escucharse primero a uno mismo, trabajándonos nuestros miedos, nuestras creencias, nuestros problemas no resueltos. finalmente llegaremos a aprender a escucharnos a nosotros mismos, a escuchar a los demás y a escuchar las lecciones que nos ofrece la vida.

  • (20/11/2012 - 22:41h.) Ana Gálvez Rubio

    Vicente estoy totalmente de acuerdo contigo, tiene un doble sentido "la escucha", uno para el que habla y otro para el que escucha. Pues cuando tu eres el que escucha algo se despierta en ti en algún momento, y tenemos que pararnos a buscar en nosotros, en escuchar nuestro interior y encontrar que hace que exista esa proyección que reflejamos.

    Cuando uno habla y se siente escuchado eso hace que tenga un doble sentido, te desahogas y tu problema empieza a tener menos carga en ti. Es muy importante el saber que alguién te escucha, que te tiene encuenta, que eres importante para el/ella, aunque sea por un ratito.

    Muchas veces no somos capaces de percibir la necesidad que tiene una persona de ser escuchado, y quizás lo tenemos muy cerca nuestra; por que lo que intentamos es ser escuchados nosotros y se nos escapa el poder ayudar a alguien, tan sencillo como dedicarle un ratito de escucha.

    Hay que aprender a escuchar no solo por el oido, sino más profundamente por el resto de los sentidos que son los que nos van a dar las claves para poder interpretar lo que estamos escuchando realmente.

  • (21/11/2012 - 07:01h.) jose Salama

    la verdad que el propio titulo me da que pensar: "saberse escuchado". ya no es solo el hecho de que nosotros seamos capaces de escuchar; que ya es... sino tambien la importancia que tiene muchas veces para nuestra salud mental saberse escuchado. Deberia enseñarse en los colegios eso de escuchar en "sistema abierto extraauditivo". Ya no solo por el yhecho de sentirse entendido sinoi tambien por la reafirmacion que supone "sentirse importante" por el otro que le proporcioona un espacio no solo para ser escuchado . Pienso que muchos de los problemas de reafirmacion tanto de niños como de niñas tienen su origen en no haber sentido "ser escuchados" realmente. me ha gustado mucho el blog. un saludo

  • (21/11/2012 - 08:14h.) Cristina Herreros

    Escuchar, pero escuchar de verdad, sin que los filtros y los miedos de tu propia escucha pendiente aparezcan, es complicado.
    Continuamente huimos de eso q nos asusta, pq t obliga a pararte. Siempre hay un millón de escusas para ese "frenazo", que duele o por lo menos a mi me duele y mucho. Así q cuando empiezas a escuchar a alguien q t cuenta algo q t pone en contacto con ese dolor, a veces es tan insoportable q cierras esos canales, y se pierden tesoros de ti mismo, que te hacen ser quien eres.
    Por eso creo q es muy importante, conocerte, a través de la magia de la escucha, pq es hay donde se te brinda la oportunidad de sanar lo tuyo, para ayudar al otro.

  • (22/11/2012 - 21:47h.) César del Castillo

    Cuando la escucha es sincera y abierta, ambos interlocutores pueden llegar a resonar de alguna forma y eso les permite contactar de un modo más profundo. Por la descripción del hombre, parece ser que es un trotamundos y habrá experimentado muchas cosas a lo largo del camino y habrá conocido a todo tipo de personas pero viaja solo, por el motivo que fuere, y puede que llevara arrastrando una sensación de soledad y tristeza desde hace mucho tiempo. Entonces, al entablar una conversación con el autor del blog y empezar a contarle sus aventuras, y quizá desventuras, el hombre se sintió finalmente escuchado y eso le permitió llegar contactar, creo yo, con su soledad y tristeza y por eso cambiaba de tema a cada momento, quizá para ver si cambiándolo se sentía mejor o porque realmente no sabía lo que estaba sintiendo. De ahí que cuando ya era la hora de partir, se emocionó y agradeció de corazón haberse sentido escuchado y, del mismo modo, el autor se sintió escuchado y tocado tanto por ese gesto de agradecimiento como con su propia sensación de soledad y tristeza, algo que su amigo no toleraba o no se molestó en averiguarlo.

    Creo que en este sentido, uno tiene que estar dispuesto a escuchar al otro y permitirse abrir a lo que se diga y sienta ya que de esa forma se puede llegar a niveles más profundos de comunicación y conexión tanto propios como mutuos.

  • (25/11/2012 - 08:51h.) Poly Valverde Linares

    Hace unos años, conocí a un chico que viajaba sólo por varios países. Me contaba que él prefería viajar así porque le daba más libertad para decidir y que de paso conocía a mucha gente. También me dijo que había momentos en los que sentía una gran felicidad al contemplar algún paisaje nuevo, una puesta de sol., entonces miraba a su lado y se daba cuenta que no había nadie con quién compartir ese momento. Viajar así está bien - me dijo- pero a veces me siento sólo.

    Escuchar a alguien a quien quieres, un amigo, un familiar; escuchar a alguien que te hace reír; escuchar a alguien hablar de un tema que despierta tu interés y si además es un buen comunicador pues, más agradable y fácil se hace la escucha.
    Detenerte a escuchar alguien que está de paso en tu vida, dedicar tiempo y atención a la conversación llena de idas y venidas de un desconocido, sin salir huyendo a la primera oportunidad, eso para mí tiene mérito.

    Pienso que la verdadera escucha es en sí un acto generoso, y la generosidad también tiene doble dirección.

  • (26/11/2012 - 13:48h.) PsicoBook

    Completamente de acuerdo con lo que comenta Poly. Escuchar lo que otro tiene para decir, incluso si es un completo desconocido, es un acto de generosidad.
    A veces yo misma me siento como una gran oreja, hay varias personas del entorno familiar y laboral que se acercan a mí para contarme cosas, a veces logro hacer algún aporte útil a la conversación y a veces me limito simplemente a escuchar.
    Y eso satisface a la otra persona y a mi también, me hace sentir bien.

    Saludos para todos!

  • (27/11/2012 - 01:44h.) Ana Fernández

    Gracias Vicente por compartir esta experiencia. Leerte me ha hecho una vez más sentirme afortunada por tener cerca gente como tú. Me ha gustado especialmente cómo rescatas las proyecciones y cómo es siempre nuestra emoción y nuestros sentimientos los que están en juego al compartir lo que sea...incluso un rato de escucha. Me ha gustado mucho. Gracias.

  • (27/11/2012 - 10:01h.) Mercedes García Pérez

    Me cuesta mantenerme en silencio y escuchar al otro sin que mi mente analize, mire y controle lo que pasa.
    A veces- como en esta experiencia- el SILENCIO es la mejor escucha y la mejor ayuda para el otro y para uno mismo.
    Gracias Vicente por compartirla.

  • (27/11/2012 - 16:43h.) Vicente Morató Sanfélix

    La escucha es una habilidad compleja. Es curioso como inconscientemente elegimos a la persona adecuada para contar temas personales, íntimos, temas que nos preocupan,. Creo que elegimos a la persona que realmente nos escucha, por la que nos sabemos escuchado.

    Que habrá realmente detrás de esta habilidad, podríamos decir que todo un mundo complejo y de difícil descripción. La impresión es que hay personas con estas habilidades particulares y que forman parte de la sanación inconsciente.

    Creo que esta sociedad carece de un mal endémico, la individualidad que nos pretende nos obliga a encerrarnos en nosotros mismos y no expresar los conflictos que día a día se nos presentan. La dificultad reside que no encontramos tal vez a la persona idónea para poder contar nuestras historias,. Cada vez quedan menos personas que de una forma natural sean buenos "escuchadores", esto provoca que renunciamos a esta capacidad sanadora que tiene compartir un problema. Sin este uso, estamos originando una sociedad con una gran carga emocional negativa, sin capacidad de expresarla y que termina originando un alto nivel de estrés y como consecuencia enfermedades.

    La escucha es una gran cualidad dentro de la vida misma, e imprescindible en una relación terapéutica. Y empieza como casi todo lo bueno, con "silencios".

  • (28/11/2012 - 08:41h.) Cristina Torres

    Vicente me ha gustado tu comentario, me ha hecho reflexionar sobre cuantas conversaciones no se dan, como por ejemplo entre tu amigo y este señor.
    Creemos saber escuchar, pero la mayoría de las veces lo hacemos bajo prejuicios, comentarios, posicionándonos y sobre todo, marcando con quien sí o con quien no hacerlo.
    Todo esto hace que nos perdamos la riqueza de pequeños momentos como el que tú viviste.
    Muchas veces no somos capaces de oir al otro o no queremos, porque quizás no nos oigamos a nosotros mismos o no queramos oir el resonar de nuestro cuerpo.
    Pero ser conscientes de ellos es el primer paso para poder cambiarlo y brindarnos la oportunidad de escuchar de una forma libre y plena.

  • (02/12/2012 - 11:51h.) Emilio Vela

    Interesante blog, "saberse escuchado", gracias Vicente.
    Estoy totalmente deacuerdo con esa doble dirección que se genera en la escucha: hacia lo del otro y hacia lo de uno. De como llevamos a nuestra experiencia las experiencias del otro, de como hacemos nuestro "el sentir del otro", de lo que nos resuena. Y también, de como generamos esa confianza en el otro al sentirse escuchado.
    En alguna ocasión me he visto en la situación que narras, en el papel del que escucha. Y unas veces por interés y otras por simple cordialidad he escuchado, o intentado escuchar.
    Pero me doy cuenta que también me posiciono como narrador. Me llama la atención, me siento bien haciéndolo. Sienta bien, pero porque a la vez que soy escuchado me escucho a mí mismo. Es posible que en este sentido también exista esa doble dirección de la escucha, hacia el otro y hacia uno:"el ser escuchado y el escucharse a sí mismo". Al fin y al cabo: "saberse escuchado". Acaso, ¿no lo necisitamos todas/os?

  • (05/12/2012 - 13:15h.) Rocío González

    Leyendo este blog me ha hecho reflexionar de lo importante que es escucharnos, y también de darnos cuenta de no querer escucharnos. Cuando estamos escuchando a otra persona, no sólo con el oído, sino con todos los sentidos es cuando empezamos a dar importancia no sólo a lo que el otro nos cuenta, sino que tambén nos damos permiso para escucharnos, dando paso a la posibilidad de conocer y aprender algo que nos agrada, o por el contrario, que nos molesta de nosotros mismos.

  • (07/12/2012 - 05:02h.) Desirée Xyke

    Siento al leerte, Vicente, que le hiciste un gran regalo a ese desconocido (y a ti mismo), no tanto por aquel momento de escucha sino por todo lo que seguramente se desencadenase después... ¡y mira ya por dónde va! jeje

    Me pregunto, recuperando el tema de los niños que comentaba José, por qué no se nos enseñará desde pequeños a escucharnos... a entrar en contacto con esa parte de nosotros mismos que conecta con nuestro interior, con nuestro yo más puro, verdadero, y que la educación y la sociedad, finalmente, parecen rechazar y renegar... siendo esta comprensión de nosotros mismos, desde mi punto de vista, mucho más importante para la vida que cualquier otro aprendizaje o modelo de conducta a seguir.
    Creo que muchas de las enfermedades que padecemos nos las creamos en parte nosotros mismos, pues aquello que callamos lo acaba manifestando el cuerpo, en su particular lenguaje, para avisarnos de que no es ése el camino...
    Diría que nos hablamos mucho y apenas nos escuchamos.

    Algo tan sencillo como disfrutar del silencio puede parecer de locos en un mundo acostumbrado al estímulo constante, auditivo o no. A mi parecer, la mayoría de las palabras, si lo pensamos realmente, son como ruido de fondo.

    Comparto con vosotros, por último, estas ideas ajenas:

    "Hablando es posible agradar a veces, pero escuchando se agrada siempre." Otto Von Bismarck

    "Todo lo que necesita ser dicho, ya se ha dicho. Ocurre que nadie estaba escuchando, y todo debe decirse de nuevo." Andre Gide

  • (07/12/2012 - 16:57h.) ascension

    Qué importante es saberse escuchado y sentirse por esto valorado y tenido en cuenta.Si no escucháramos el resto del mundo sería invisible.Escuchar para conectar con los demás y comprender también nuestros mecanismos mentales y emocionales.
    Estoy totalmente de acuerdo con que deberían ya desde pequeños en la escuela facilitarnos el aprendizaje de las emociones para que pudiéramos comprendernos,expresarnos y comprender a los demás.¡Cuántos problemas nos ahorraríamos¡

  • (09/12/2012 - 23:54h.) Matilde Álvarez

    Gracias Vicente, en tu narración he encontrado respuesta a una duda que me asaltaba frecuentemente durante las últimas semanas, desde que hice el taller de "la escucha" , se han multiplicado , supongo no por casualidad, situaciones en las que sobre todo por mi trabajo debo escuchar a personas contandome algún problema, alguna situación dificil..etc.. me sentía de alguna manera angustiada por no saber dar una respuesta o algún consejo acertado a dicha persona, mi forma de ayudar a una persona en mi trabajo es con las manos, no con las palabras, ahora sé que simplemente con esa escucha ya se está ayudando, quizás lo único que deba hacer en estas situaciones es eso, escuchar.

  • (11/12/2012 - 10:41h.) Asun Torres

    Me ha gustado mucho tu articulo , Vicente. Primero por el tema que has abordado y segundo porque yo conozco la zona desde que era pequeñita y en unos minutos me has trasladado a ese escenario, con la gente que lo habita y hasta el olor a mar ha conseguido en un momento hacerme participe de esta historia tan bonita.
    lo que más me ha impresionado ha sido tu actitud ante una persona que contacta contigo y que tu optas por escuchar pues tu intuición te dictaba que habia algo más que "un tio pesao que te iba a dar la tarde".
    Si de alguna forma tod@s en algunos momentos optaramos por escuchar al otro, aunque no sea nuestro amigo o conocido, seriamos en definitiva un poquito más felices.! Enhorabuena!
    nota: sinceramente te digo que he resonado mucho contigo, te doy las gracias.

  • (13/12/2012 - 12:39h.) Victoria Tena

    Qué bonita experiencia y qué gráfica.
    No hace mucho experimenté algo parecido, descubrí cómo el silencio del otro puede darme orden, claridad de pensamiento, cómo mediante el silencio, tan sólo la compañía auténtica y el sentirme escuchada.pueden cambiar la perspectiva, el sentido, la dirección y hasta el significado de un pensamiento, un conflicto, una emoción.Hace relativamente poco me encontraba en un punto muy parecido, y sí, el silencio en el acogimiento fue el responsable de lo que sentí como el reajuste que necesitaba, me mostró el fondo que no veía desde la superficie de mi arremolinada cabeza, me bajó al cuerpo que tuvo que pararse en seco, me devolvió una sonrisa al descubrirme y me alivió de una carga que no podía manejar.
    Darle la vuelta a ésta experiencia me ha llevado a una escucha distinta del otro. El otro también necesita un espacio y un ritmo, el suyo propio, y aquí es donde debemos saber recibir y acoger al otro de una manera auténtica, intentando contaminar lo menos posible el encuentro con esos filtros personales que ponemos de por medio.

  • (14/12/2012 - 12:22h.) Cristina Dumitrache

    Este post me trae a la memoria lo que descubrí un día cuando por primera vez podía expresar mis emociones y vivencia delante de una persona que simplemente me escuchó, no me dio consejos, ni me dijo lo "era mejor para mí", ni tuvo miedo a que mi dolor le pusiera en contacto con vivencias desagradables que quería evitar.

    Me sentí en paz cuando entendí que las personas que no escuchan a los demás, no lo hacen, a lo mejor, por no querer estar en contacto con sus propias vivencias desagradables, con su dolor y por ello necesitan cambiar de tema, o se sienten abrumadas por una persona que cuenta "sus penas".

    La situación que describe Vicente también me hace reflexionar sobre la necesidad tan grande que tenemos las personas de expresar nuestras emociones, de poner fuera nuestro mundo interior para poder entenderlo. No es la necesidad de recibir consejos y soluciones, es la necesidad de expresar lo que nos motiva hablar de nosotros mismos con los demás.

  • (14/12/2012 - 12:52h.) ANGELA BENITO MENENDEZ

    Hasta hace poco, me hubiera resultado difícil entender hasta que punto escuchar a otra persona provoca la aparición de tantas emociones y recuerdos en nosotros y distorsiones en lo que escuchamos.
    Conocer este hecho, nos hace posible poder ocuparnos de estas "cosas" que aparecen cuando alguien nos habla, puesto que si aparecen en nosotros, nuestras son.
    ¿Qué consecuencias tiene escuchar a alguien? Para cada persona y para cada momento, el saberse y sentirse escuchado tiene unas repercusiones, cuáles serían las de este hombre.

  • (26/12/2012 - 19:21h.) LEONOR

    Realmente la escucha tiene una doble dirección, cada vez soy más consciente de ello, y de como estoy yo cuando escucho, con mi atención en que que siento yo, (escucha interna), que emociones, sensaciones, surgen cuando estoy con el otro. Igualmente creo que las personas tenemos la necesidad de sentirnos escuchadas, del poder de sanación que ello tiene, como ocurre en las consultas de algunos médicos que en vez de solo recetar, sí se detienen a conversar con el paciente, que permiten que les cuenten sus problemas, transmitiéndoles que si les importa la persona que tienen delante, generando una relación de confianza que tiene un gran poder curativo. Para mi es estoy aquí conmigo y contigo en este momento presente.

  • (26/12/2012 - 22:11h.) María Alonso

    Acabo de descubrir la doble dirección de la escucha, por ello estoy poniéndolo en práctica. Escuchar al otro me resulta relativamente fácil, ya no tanto poner parte de esa atención en qué estoy sintiendo yo. (Hasta ahora me perdía esa información tan valiosa y a veces entraba en conflicto)
    Saberse escuchado es curativo, al menos eso quiero creer. Me ha ocurrido con varias personas, escucharlas años y años las mismas historias, una y otra vez. Quizás les sirva como válvula de escape, quizás les sirva para reorganizar sus pensamientos....., al menos ahora soy más consciente.
    Cuando me siento escuchada me sirve, es como si tomara perspectiva de mi misma.

  • (27/12/2012 - 18:26h.) Carlos Hernández

    Esta situación me ha evocado a mi muchas veces. Cuando yo trabajaba en la Cruz Roja, con personas sin hogar, estas situaciones eran el pan de cada noche. Cada persona venia a buscar refugio, comida, calor y en algunas ocasiones un oído que escuchara. Muchas noches, el salón, cuando la mayoría se iban a dormir, se llenaba de historias de todos los colores, dramas, alegrias, fustraciones, tristezas, melancolías, noches de alcohol, drogas y lujurias y sobre todo, soledad y nostalgia, o como bien dice Vicente, a mi me llegaba mucha soledad y mucha nostalgia. Me hubiera venido muy bien haber sido consciente de esta autoescucha y aunque no fui consciente, creo que muchas de estas personas se llevaron un aliento para continuar la dura lucha que les esperaba. Yo me lleve cantidad de aprendizajes, historias y compañeros. Ahora me toca escucharme a mi, en común- unión con mi locutor. Nuevos caminos se abren en el horizonte y estoy ilusionado por esta nueva herramienta. Llegamos a atender a 1000 personas de todas las partes del mundo, en menos de 4 meses.

  • (29/12/2012 - 23:42h.) Esther García

    En el encuentro estando en tu escucha y la del otro ,ocurre eso tan maravilloso que describe Vicente ,una comunicación mas profunda que permite que cada uno individualmente se de cuenta de si mismo con lo que le este aconteciendo en ese momento .
    Que bendición se da tan pocas veces ,para mi es una rendición a todo lo que este sucediendo ,una oportunidad de observarte .
    Cuando te escuchas permites al otro que se escuche .

  • (30/12/2012 - 20:12h.) Mercedes Martínez

    Leyendo el relato del blog, recuerdo una ocasión en la que viajaba en autobús. Coincidí en el asiento de al lado con una señora, estaba muy animada y sin saber cómo comenzó a contarme que venía de una sesión de terapia, de una Asociación contra el Cáncer. La señora estaba eufórica, me habló de su tratamiento, de cómo lo llevaba ella, del apoyo que tenía, de los Oncólogos que la trataban y de un sinfín de cosas más, apenas intervine en la conversación, ella hablaba y hablaba, gesticulaba y abría mucho los ojos, como buscando atención. Yo me percibí contenta, me contagio su buen humor. Me di cuenta de cómo estaba cambiando mi estado de ánimo al escuchar a la mujer. Al término del viaje, la señora se despidió deseándome un buen día. Me sentí agradecida, además de contenta, no sé por qué y me pregunté porque me había contado a mi todo eso, que no me conocía de nada. Lo cierto es que me hizo conectar con un sentimiento de inclusión y de esperanza, algo había movido en mi aquella escucha. Pienso que no importa, a veces, quién te escuche si te escucha de verdad o te sientes escuchado de verdad.

  • (03/01/2013 - 23:40h.) Sofía Rodríguez Hernández

    Me ha parecido muy bonita la historia. Me imagino que poca gente escucha a este hombre tanto como él habla. Esta situación precisamente no sé cómo llevarla sin salir mal parada. La verdad es que aprecio el silencio. Pero es verdad, que a veces que alguien nos escuche es el mejor regalo que nos pueden hacer. Y al mismo tiempo, escuchar a alguien el mejor regalo que le podemos hacer.

  • (06/01/2013 - 13:27h.) Ada Román Lorenzo

    Ha sido un gran descubrimiento para mí comprender que no sabía escuchar... pensaba que escuchaba realmente a la persona que me hablaba pero me doy cuenta que en realidad no era así, lo que hacía era proyectar mi propia situación de vida, prejuiciaba o neurotizaba "lo mío". Y, además, sin saber para nada escucharme a mí misma.
    Gestalt se me presenta como una gran y poderosa herramienta para corregir esto, por eso escribo en pasado, pues allí es donde quiero que permanezca este "vicio".... Estando en el Aquí y Ahora es como se escucha verdaderamente en las dos direcciones y recurriendo a las palabras de nuestra querida Josefina Hernández: habitando en nuestra casa es como podemos recibir a quien viene a visitarnos.

  • (07/01/2013 - 19:22h.) Raquel Solís

    No deja de resultarme curioso y emocionante (a veces irritante) cómo al escuchar la vivencia de otra persona hago 2 cosas:

    1. Busco siempre los puntos en que me identifico. Así, hago una comparación, "eso me pasa", eso "no me pasa", y siento su emoción y también la mía, que resulta de qué mueve en mi interior lo que escucho. Unas veces me alivia y otras me pone en tensión.

    2. En otras ocasiones, tomo el papel de "jueza", que juzga si "eso está bien o no", con la emoción de rechazo - atracción correspondiente y su comentario de "halago, corrección o castigo".

    De un tiempo acá especialmente, presto atención a las sensaciones y me doy cuenta de todo esto, y me sirve para entender y entenderme, y apreciar lo importantísimo que resulta para organizar lo que siento y pienso gracias al hablarlo, pero también al escucharlo.
    Poco a poco consigo frenar esta tendencia, y me voy dando cuenta en las demás personas, me sorprende lo común, frecuente e intenso que es este fenómeno!!

    Creo que el mayor reto que tenemos la mayoría de las personas, es mantenernos en nuestro lugar de escuchador/a, sin saltar rápidamente al de hablador/a (con consejos y referencias personales), para así sentirnos útiles o recibir lo que necesitamos para aliviar lo que nos genera lo escuchado.

    Yo he pedido al nuevo año y a los reyes, fuerza para mantenerme atenta y en mi sitio de escuchadora, interior y exterior.

    Gracias Vicente por recordarme el poder sanador de la quietud y el respeto ante el otro.

  • (08/01/2013 - 10:48h.) Marga Díaz

    Sólo estando presente en mí podré escuchar verdaderamente a los demás. Sintiéndome a mí podré sentir al otro, y de este modo el otro sentirá que estoy presente; se sentirá escuchado.

    Durante años actué así, y no dejaba de llegar gente a mi vida contándome sus problemas, inquietudes y/o dudas. Algo no estaría haciendo bien cuando mi propio cuerpo, sin ser yo consciente, cambió bastante esta forma de proceder, y aunque me de pena decirlo..., practicamente dejé de escuchar.

    Después de 2 o 3 años así ahora he tomado consciencia de esto. Igual que noto como mi ser necesita de nuevo escuchar... y escucharse.

    Vicente no te conozco, y agradezco enormemente que compartas esto con nosotros.

  • (10/01/2013 - 10:56h.) Inés Cañamero

    Cada día me doy más cuenta que nunca ha sabido escuchar, pues cuando alguien me contaba algo y yo empezaba a sentir emociones , intentaba por todos los medios que esa persona saliese de ese estado si era negativo, me sentia con la obligación de sacarle de ahí, le exigia que saliera de ahí.
    Ahora me doy cuenta que esas emociones eran mías y que jamas he dejado a los demas hablar, sin poner algo de mi en ellos y sin tener ni idea de que eran o significaban esas emociones.
    Gracias a Gestalt, estoy aprendiendo a gestionar esas emociones sabiendo que son mias, y aprendiendo a respetar al otro.

  • (10/01/2013 - 12:51h.) Jesús

    La escucha. Para empezar la escucha para mi es una de estas palabras que usamos mucho en el lenguaje cotidiano pero que cobran una nueva dimensión cuando nos referimos a esta escucha "profunda", en la que uno se centra en si y en el otro.

    Todo el mundo escucha (tal vez sea oir) en su vida cotidiana pero de una manera más superficial y totalmente influida por sus pensamientos y neurosis (¿eso era el Ego?). Es una escucha a la que estamos habituados, que se introduce sin problemas en los juegos relacionales de uno y otro interlocutor.

    Sin embargo en ocasiones nos encontramos este tipo de escucha, esta que es capaz de darse cuanta lo que realmente se está diciendo/expresando/sintiendo y como (en el caso de Vicente escuchó que saltaba continuamente de un tema a otro). Cuando alguien nos escucha sin entrar en nuestro "juego" habitual eso mismo nos confronta y nos vuelve la mirada a nosotros mismos, a salir del papel habitual que representamos y mirar que hacemos/pensamos/sentimos. esta mirada en ocasiones es dolorosa y a la vez, verse a uno mismo de manera más clara suele ser estimulante.

    Y como el, titulo dice es de ida y vuelta. El contacto con otra persona "estimula" nuestros deseos y necesidades y así reaccionamos naturalmente en nuestra relación. Solo siendo consciente que cómo resonamos podemos prestar esta escucha "profunda", aislando (o utilizando) lo que nos evoca a nosotros mismos y resaltando lo relevante ante quien tenemos delante. Sin embargo cuanto más autentica es esta escucha más impacto y resonancia tiene en uno mismo, más cerca estamos del otro (nosotros también salimos de nuestras dinamicas automaticas y nos autoconfrontamos).

    Esto en mi opinion es importante tenerlo en cuenta, ya que sintiendo la resonancia que nos produce el otro puede darnos pistas sobre la interacción de la otra persona. También para tener en cuenta que somos personas y que si entramos en un contacto intimo y autentico a veces nos trasladarán alegria e ilusión (como la señora del autobus que conoció Mercedes) pero otras veces nos avivan sentimientos de rabia, impotencia, tristeza, miedo... que son propios y como tales debemos atenderles y darles salida (o elaboración) para estar de nuevo preparados para escuchar.

  • (10/01/2013 - 19:45h.) Yolanda Castellote

    Saber escuchar parece tener que ver siempre con un acto de generosidad con el otro; "contenernos" en nuestras proyecciones sobre lo que el otro dice y dejarle un espacio. Sin embargo, yo creo que hay algo más importante, como es que ese otro tenga la oportunidad de tomar conciencia de si mismo a través de sus palabras.

  • (16/01/2013 - 16:11h.) Bárbara Bibiloni

    Gran relato.Creo que saberse escuchado es una de las mejores formar de encontrarse a uno mismo.Hace tiempo tenia que comentar este articulo pero en ese momento no se removió nada en mi. Justo hoy lo volvía leer y entendí de la mágia y el regalo tan grande de la gente que esta a mi lado y tiene el don de la escucha, sin decirme poco a poco se disipan todas cuantas dudas y tormentos se hayan en mi interior y una paz interior me invade al irme. Y si es gratitud !!es tranqulidad, es equilibrio.Ojalá hubiera mucha gente dispuesta a escuchar.
    Por otro lado creo firmemente que saber escuchar al otro es un don, que algunos tenemos que ir trabajando. En definitiva un ejercicio completo en el que es tu interior y el del otro quienes sufren cambios en esos contactos verbales, cabe luego ser consciente de su significado y hacia donde nos llevan.

  • (16/01/2013 - 20:45h.) Cintia Romero Barroso

    Gran reto el de escucharse a sí mismo...el detectar que procede de mi sentir... porque normalmente se atribuye a la persona que escuchas...
    Para mí el escuchar tiene que ver con una conexión mucho más profunda...algo que abarca más allá de los oidos sin duda... pero me cuesta distinguir qué procede de mí...es una linea efímera la que me conecta con esa otra persona y resuena en mí un sentimiento que conecta a su vez con algo mío...algo que tal vez no sea capaz de reconocer...este es mi reto...

  • (25/01/2013 - 16:58h.) Noelia Pérez

    Saberse escuchado y escuchar son dos procesos que realizamos continuamente, pero más complicados de lo que percibimos. El escuchado, tal y como ocurría en el relato, se encuentra a si mismo liberado y agradecido por compartir aquello que necesitaba, y el que escucha se deja llevar por el relato y la fluidez de la conversación, mientras afloran sentimientos diferentes, que de forma extraña, también comparte con la persona a la que escucha, y que le hacen estar más presente en el encuentro.
    El proceso que se genera es a mi parecer, precioso. Las emociones quedan expuestas y cada uno toma de ellas las que necesita, por lo que no se trata de un encuentro únicamente entre dos personas, sino entre uno mismo con uno mismo.

  • (25/01/2013 - 17:30h.) Belén González

    La escucha es observar el balanceo constante de un columpio que nos mece con cada respiro, un vaivén silencioso de filamentos de luz en el aire enraizados en tu tierra, una marea de sensaciones y la quietud como fondo.

    En mi estancia en Marruecos solía meditar sobre una piedra en la montaña frente al mar. Cuando decidí volverme a España y dar por culminada mi aventura despues de 2 años y medio, fui a despedirme y me desahogué en voz alta. Esa piedra tenía alma y me supo escuchar como nadie.
    En el taller pasado nos hicieron pensar en momentos en los que nos habíamos sentido escuchados y fue inevitable acordarme de mi piedra. Hoy gracias a Vicente he vuelto a revivir aquel instante psicomágico.

  • (25/01/2013 - 21:32h.) Lina Martín Martín

    Leí hace ya algún tiempo esta entrada, Vicente. Me hizo pensar mucho sobre la escucha. Me posicionaba en situaciones en las que me encontraba como tú y en otras en las que me identificaba con ese señor. Después vino el taller sobre la escucha, tan revelador. Y las situaciones de la vida diaria, y recuerdo tu artículo en otra situación en la que escucho, y aflora el miedo, la ansiedad, no me justifico, ni aclaro, reconozco esas emociones, son mías. Y escucho sin intervenir, acojo esa necesidad de contar de la otra persona. Dando ese espacio para ambos permito acoger a la persona que me cuenta, permitiendo que se organice, tome conciencia de ello y se hace responsable de sus comentarios. Por otra parte, escuchando al otro y mis emociones, las siento mías, me cuido sin invadir al otro.
    Muchas gracias por compartir tu experiencia, te tenía como modelo en esa situación que en otra hubiera respondido impulsivamente, negándome mis miedos; y "liberando" al otro de lo que es pertinente o no decir, censurándolo.

  • (04/02/2013 - 23:38h.) ANTONIO CARDONA

    Siempre me ha parecido una arte, un camino de vida, un viaje: Escuchar, estar con el otro de una forma presente, tranquila acogiéndolo, prestando un interés auténtico por lo que la persona cuenta. Sin embargo es posible que en esa escucha no me haya estado escuchando a mí mientras escuchaba al otro, estaba en una dirección. Descubrir esta variante nueva, esta dirección.
    Un viaje. me encanta Cabo de Gata, Las Negras lugar inspirador para curarse para estar. Un viaje el escuchar/escucharme.
    El otro es un reflejo de mí, un reflejo que a veces de forma consciente e inconsciente nos llega. por eso creo que en la escucha voy a ver y sentir matices de mí que de otra forma no los voy a detectar. Por eso me ha gustado eso de estar atento a lo que me pasa, mientras escucho, es decir me escucho con el otro.
    Así que alguien que cambia de tema (la persona que relata Vicente) que alguien lo escuche de forma serena sin juicio, puede sentirse querido, acogido. Un agradecimiento sereno de verdad, con el alma, una caricia al corazón. En donde él se reconoce como es pero se refleja en su limitación, que la sabe pero que vive con ella. Y Vicente se hace eco de ella.
    Me llama la atención la tristeza de él, a lo mejor todos estamos solos, nacemos y morimos solos, los afortunados son acompañados, pero siempre hay que saber que la soledad está ahí. La melancolía y la sabiduría de reconocer y reconocerse que uno es como es.

  • (04/02/2013 - 23:47h.) Mariola Fernandez Cantarero

    Siempre he creído que he sabido escuchar a los demás. Es más, siempre me han buscado para ello, creo que tengo grandes dosis de paciencia y que me gusta escuchar al otro. Pero desde que estoy en la formación, me estoy dando cuenta de que equivocaba la dirección de la escucha, porque ahora sé que escuchar al otro, pasa por escucharme también a mí para ver qué se pone en movimiento en mi interior y cómo gestiono eso para no proyectar sobre el otro, algo que me cuesta controlar.
    En la escucha valoro el sllencio, ese amigo imprescindible sin el cual las palabras pierden peso. A veces, solo estando en silencio uno se sabe en casa; y solo estando en casa podemos recibir al otro. Gracias Vicente, gracias a todos.

  • (21/02/2013 - 16:28h.) Psicologo

    Me ha parecido muy interesante

  • (27/02/2013 - 18:01h.) Paula Paloma

    Al leer el artículo me ha recordado a un amigo que tengo que no para de hablar, pero yo siempre le había escuchado e intervenido, una vez conté el tiempo que yo estaba sin decir algo más allá que un: "ajá" "si" "vaya" "entiendo" no sé porqué pero me lo tomé como una investigación personal, decidí esperar a que se diera cuenta de que yo no decía mi opinión al respecto ni tenía intención de ello, fueron casi 50 minutos de charla de diversos temas que se enlazaban y lo contaba entusiasmado por mi escucha e interés, cuando pasaron esos 50 minutos me dijo: perdona, no te he dejado ni hablar. Se dio cuenta que lo había escuchado, que no me había dado pie a hablar, que siempre le pasaba lo mismo y me cedió la palabra, yo en cambio me quedé sin ellas y me sentí bastante bien al comprobar que el necesitaba esa atención y yo necesitaba escuchar una historia agradable sin la necesitad de decir mi opinión al respecto.

  • (18/03/2013 - 10:07h.) Amanda Inés Martínez

    De las situaciones más incómodas que recuerdo de mis últimos tiempos son aquellas en las que he luchado por desembarazarme de ese tipo de conversaciones. Poco a poco voy viendo qué actitudes, qué sentimientos han podido provocar que se convirtieran en monólogos desagradables, y este artículo me da una perspectiva muy clara del tipo de paisaje que es posible permitir que se cree llegado el momento, con sólo evocar la imagen que describe.

  • (18/03/2013 - 19:54h.) Nelia- Reyes

    A sabiendas de que las palabras no son la única herramienta de escucha, el texto de Vicente J. Martinez me permite, desde mi propia escucha, llegar a considerar el contenido escrito pero también el silenciado. ¿Cómo lo hago? Respiro y siento la sencillez de aquel encuentro profundo, aquel que compartió con el hombre que hablaba mientras él también se escuchaba. Estoy aprendiendo, experimentándome en reconocer lo que solo a mí me pertenece y esto me permite acceder al otro con mayor limpieza, con desapego, con amor. Estoy entrenándome y a veces lo consigo. La escucha interna precisa, como dice la terapeuta, Josefina Hernández, de un "estar en casa". Y ese estar conmigo, posibilita apartar la paja del grano y activar una especie de observador que juzga cada vez menos y se abre al encuentro. Vicente me llega con sencillez al abordar temas profundos. Nuestra relación terapéutica se sostuvo bajo el paraguas de la escucha, especialmente la suya. Ahora me recuerdo como aquel hombre del Cabo de Gata. Eran nuestros primeros encuentros, y podía sentir su compasión por mis ruidos, como hoy me llegó la compasión por aquel hombre. En esos días mi ruido era colosal, los silencios escasos. Lo vivo como un tiempo algo lejano, la presencia de Vicente me ayudaba a abrir poco a poco mis poros, hasta que un buen día me ocurrió lo que Josep Pla, recoge que ocurre a los hombres al sentirse escuchados: me volví débil. Y esa fragilidad dio paso a las primeras grietas que amenazaban con derrumbar el muro tras el que me había escondido. Gracias Vicente.

  • (24/03/2013 - 15:10h.) María Jesús Maldonado Maldonado

    Este texto me ha hecho reflexionar sobre la escucha porque antes no tenía la capacidad de ver lo importante que es escuchar a otra persona y como escuchándolo a la otra persona puedo escucharme a mi misma.

  • (04/04/2013 - 23:42h.) Juan Luis Santos

    A través de este episodio me ha surgido la idea de la escucha como un regalo. Cuando hago un regalo, la persona obsequiada expresa agradecimiento y alegría. Pero yo tambien experimento sentimientos agradables, desde el momento en que decido hacer el regalo, cuando lo elijo, cuando imagino su cara, cuando percibo la emoción. Y finalmente tambien yo estoy agradecido.
    Creo que con la escucha sucede algo parecido. Es una experiencia compartida, que despierta buenos sentimientos tanto en el que escucha como en el escuchado.
    Este es para mi es sentido de la doble dirección de la escucha de la que habla Vicente.
    Escucha para ser feliz

  • (07/04/2013 - 00:37h.) Miguel García Fernández

    "Saberse escuchado" no es poco. Y lo que cuenta Vicente me abre posibilidades creativas en la escucha, me reconcilia con ella. Porque en mis propios desbarajustes y prejuicios la sentía como una capacidad de segunda clase, pasiva: uno le puede hablar a las paredes.

    Escuchar es una forma invisible de amar. Si te escucho, te hago hueco en mi cuerpo, en mi mente, en mi corazón... te sostengo y me siento más grande, ¡hacia dentro!, más fuerte y más bueno: más noble. Y si me escuchas, me derrito, me ablando. Tengo la oportunidad de sentir más hondo mi inocencia y la belleza de mi fragilidad.

    También, si hay escucha, nos acercamos juntos a la paz y al presentimiento de ser inocentes ante lo vivido, que no hay culpables en ninguna historia.

    Y la indicación hacia la doble dirección de la escucha, me permite comprender mejor mi resistencia a escuchar. Si escucho tu dolor, el mío saldrá también a flote. Y, dramáticamente, si me cierro a ti, me cierro a mi. Descubro ahora cómo mi tendencia a la soledad me llevaba a un fuerte aislamiento no sólo de los demás, sino aún más de mi mismo: porque el otro es un espejo que me devuelve con nitidez mi propia imagen.

    Gracias a Vicente por compartir la experiencia, y a Nelia por su paciencia con mis retrasos en la tarea

  • (18/04/2013 - 01:42h.) Ruth Murillo

    Caluroso saludo a tod@s. Leí su blog y me pareció interesante.
    Mi caso es en cierta forma diferente, toda mi vida he escuchado pero realmente me he dado cuenta que mis conversaciones para los demás no tienen importancia. Me cansé, no tengo amig@s. He notado con desilusión que lo que tienen para decir las personas es lo relevante y lo mío se torna en algo insignificante, así sea algo trascendental. He optado por alejarme de la mayoría de personas y me gustaría hacer nuevos amigos y sobretodo, personas que no sean egoístas. Me gustaría escuchar sus consejos. Gracias!

  • (18/04/2013 - 18:08h.) Lorena Quesada

    Antes que nada agradecer a Vicente J. Martínez su aportación.

    No me cabe duda de la gran importancia del proceso de escucha. Desde mi punto de vista, el ser humano es el ser social por excelencia y todo en mi vida a transcurrido a través de las relaciones que he establecido con otros/as y, sobre todo, conmigo misma. Para que esa relación se llevase a cabo de forma óptima, he necesitado, y necesitaré, de unos procesos de comunicación, entre ellos se encuentra la escucha. He ahí la importancia que otorgo a ello.

    Me da vergüenza admitirlo, pero siendo sincera tengo que decir que durante muchos años pensé que este proceso lo dominaba, y no es así. En casi todas las escuchas que hacía, y hago (procuraré trabajar más en ello), interfiere mi ego lo que dificulta la buena comunicación. No era consciente de que en cada escucha había una doble relación. Si no he entendido mal, por un lado está lo que la persona dice, y por otro lado está lo que nosotros escuchamos, sentimos y añadimos según nuestros esquemas de pensamiento, emociones y sentimientos. Desde mi humilde opinión, tomar consciencia de ambas direcciones es indispensable. Una nos hace entender sin especulaciones lo que la otra persona nos quiere comunicar, pues al fin y al cabo entender es el objetivo, y la otra para tomar consciencia del grado de interferencia que hacemos, y por su puesto, para tomar consciencia de nosotros mismos. Solo me queda agradeceros este regalo pues gracias a ello hemos aprendido a ESCUCHAR CON SABIDURÍA.

    Un saludo

  • (03/05/2013 - 10:38h.) Vicente J. Martínez

    Hola Ruth, hablas de que tus conversaciones para los demás no tienen importancia, y de que lo tuyo se torna en algo insignificante... me gustaría saber qué dicen tus amigos o conocidos al respecto... es más, me parece que digan lo que digan, deberías reconsiderar cuanto de importante son para tí los contenidos de tus conversaciones, cuanto de importante es para tí lo que quieres decir, y si te das permiso para ponerlo en juego. Tómate tu tiempo para que te vengan las respuestas.
    Un abrazo Ruth, ánimo!!

  • (21/05/2013 - 14:13h.) Joaquin Cervilla Martin

    He aprendido, que cuando aparece un gran discípulo, aparece un gran Maestro y viceversa... Es lo que siento al escucharte amigo Vicente...
    Escucho una toma de contacto personal, escucho una toma de conciencia, un amor en el encuentro de uno mismo y a la vez un amor profundo por compartir amorosamente lo que ha de decir, lo que ha de contar... Hay un valor en lo dicho, y existe valor a través de la escucha... Hay valor a través del reconocer y reconocerse... y siento, que escuchar conlleva una receptividad que existe en mi, y que me predispone a escuchar al otro, de la misma forma en que yo estoy predispuesto a escucharme a mi... es lo que escucho de tu amigo, al que describes, como alguien que aparecía y desaparecía... ¿Quizás su escucha personal es silenciada? Si es así, ¿Cómo puedo pararme a escuchar la autenticidad del otro, si en mi no hay autenticidad? Gracias Vicente por relatar y llevarme a ese magnífico encuentro intimo y profundo donde siento se dio lugar y espacio a un buscador... y encontró! Gracias!

  • (21/05/2013 - 14:16h.) Adrián Morón Sánchez

    Que bonita experiencia Vicente. Tus palabras transmiten un Auténtico Encuentro, de esos que surgen sin buscar y tocan lo profundo.

    Este fin de semana hemos realizado el taller de entrenamiento a la escucha y he podido ahondar más en los beneficios de una escucha limpia, sin prejuicios, bidireccional... y sentí el regalo de percibir como dentro de mi se abría un nuevo canal de comunicación (como el del cuento de los pozos de Bucay), había algo que traspasaba la mente, el entendimiento... y allí estaba.

    Con las sensaciones recientes del taller y la lectura de tu blog he recordado algo que me ocurrió hace años y no recuerdo haber compartido con otras personas. Fue estando de prácticas en un hospital, en la planta de cirugía cardiotorácica. Teníamos un paciente recién operado de cáncer de pulmón. Todo había salido a pedir de boca a nivel médico-quirúrgico, pero había algo más que se nos escapaba que dificultaba mucho su recuperación. Un mañana, practicando con él los ejercicios respiratorios, escuchando su respiración... nuestras miradas se cruzaron y comenzó a hablarme de sus hijas (estaban fuera, en otro país) y la pena que tenía por no haberlas podido ver antes, por haberse visto en un estado muy crítico y sentir que no podía abrazarlas, despedirse de ellas, notar su cercanía... Estuvo un largo rato llorando, desahogándose... Al día siguiente lle quitaron el drenaje pulmonar, lo ví paseando por el pasillo y en 2 - 3 días más le dieron el alta.

    No fui consciente en aquel momento de lo que sucedió. Aún hoy día es algo que me parece mágico, tan especial... que me conmueve y emociona. Ahora comprendo que en esa mirada, en ese escuchar su respiración, algo dentro de ambos se movió, tomó contacto y facilitó ese Encuentro. Él se sintió escuchado, en confianza, pudo expresarse y esto facilitó su pronta recuperación; y yo me llevé el poder sentir la magia de la Vida, una potente semilla sembrada dentro de mi que siento que me está abriendo caminos dando frutos y por lo que le estaré eternamente agradecido.

    Gracias Vicente, por este blog que me ha facilitado este bello recuerdo y me ha hecho sentirlo más adentro.

  • (26/05/2013 - 16:33h.) Luisa

    mi dificultad base es relacionarme conmigo, por tanto con el otro.
    mi dificultad se basa en las puñaladas que me propino cuando estoy próxima a vivir de verdad y cunado me apuñalo me abandono.
    cuando me abandono , lo mio no lo veo y lo pongo en el otro, si no me escucho no escucho.
    cuando me siento agredida ( que no tiene que ver con que me agredan realmente ) siento mucho dolor y voy contra mi misma y esto es con diferencia lo peor que me ocurre.
    por tanto para mi la escucha es primero escucharse a uno mismo y desde aquí puedo escuchar al otro.

  • (26/05/2013 - 18:56h.) Juan Miguel Agüero Escobar

    La primera reflexión que se me viene tras haber leído el artículo de Vicente, es el convencimiento que cuando, al igual que en los estudios de televisión, se enciende una luz roja con el cartelito de "grabando", todo lo que no sea escuchado al amparo de ésta luz, no tendrá el deseado efecto bidireccional.
    Es muy reciente para mí, el hacer conatos de una buena escucha. Tuve una grata sorpresa al respecto, cuando hace una semana, fui a visitar a un empresario, que me tenía que hacer unos trabajos en casa y que había faltado a sus plazos. Fui con el "hacha de guerra" en la mano, siendo algo consciente de lo que empuñaba. La fiesta estaba servida, ambos con ganas de guerra, pero sucedió algo en los preliminares de la contienda. Cuando comencé a sentir parte de sus palabras, entendí por la situación tan dramática que estaba pasando, nos fundimos en un abrazo, le di el teléfono de Qualia, por si necesitaba ayuda y le dije que no tenía prisa por los trabajos.
    En relación al relato de Vicente, me imaginaba a ese señor disparando palabras sin parar, hasta que algunas de ellas encontraron un terreno fértil donde resonar, al igual que el sistema de vuelo de los murciélagos.

  • (28/05/2013 - 14:02h.) ANGELES RODRIGUEZ MARTIN

    Sentirse escuchado es para mi no sólo sentirse atendido sino entendido, respetado...en definitiva sentirse sentido y eso ya por sí sólo es sanador.
    Sentirse escuchando es eso, sentirse y a través de ahí sentir al otro desde nuestra disponibilidad, receptividad, empatía, sensibilidad... y sobre todo capacidad de estar y permanecer en contacto con nosotros mismos mientras permanecemos dispuestos para el otro.
    Todo eso provoca, tanto en el que escucha como en el que se siente escuchado esa "sonrisa interior" de la que Vicente nos habla y que es tan autorreguladora para ambos.
    ¡Qué regalo tan maravilloso es sentirse a uno mismo o sentir al otro a través de uno mismo!
    Mi agradecimiento a todos los que me habeis facilitado y me seguis facilitando el camino de la escucha hacia dentro y hacia fuera, con la conciencia clara de que me queda largo camino por recorrer.

  • (28/05/2013 - 20:51h.) Trini Olmos

    Saber escuchar y saber escucharse que simple suena y que complejo es en la realidad.

    ¿ Cuantas veces habré sentido que la persona que estaba en frente era un muro de cemento?.
    ¿Cuántas veces me habré sentido no escuchada y con ello un vacío interior?
    ¿ Cuantas veces habré sido yo el bloque de cemento para la otra persona?
    ¿Cuántas veces no me he escuchado?

    Hasta hace poco no he experimentado el sabor de la escucha y para mi es algo mágico, es algo profundo, es la fusión de dos almas que entran en sintonía con la vida, dos almas que se relacionan desde el amor, desde la honestidad y desde lo más profundo de su ser. Sin juicios , sin manipulaciones, sin proyecciones solo estando presentes y siendo conscientes de nuestro sentir.

    Gracias Vicente por compartir esta parte de ti con nosotros.

  • (31/05/2013 - 13:14h.) Cris

    Al leer esta historia me doy cuenta de lo difícil que es escuchar.
    Escuchar sin intervenir, sin necesidad de hacer, sin juzgar,...simplemente estar, escuchar, acompañar.
    Y de la importancia que tiene esto.
    A veces pensamos que para que la otra persona sepa que estamos ahí escuchando, tenemos que hacer, decir, gesticular o comentar. Y eso, en realidad, lo que hace es entorpecer el encuentro.
    Si estás presente, estás. Y la otra persona lo sabe, porque lo siente.

  • (10/06/2013 - 15:46h.) Gloria

    Coincido con muchas de las personas que han escrito en respuesta a las palabras de Vicente en que siempre he pensado en que era una gran escuchadora, y no es así. La Gestalt me está ofreciendo la visión de la escucha interna, que a la vez me abre el campo de salir de mi ombliguismo y poder encontrarme con el otro.

    En mis últimos encuentros con personas, en los últimos tiempos, trato de acordarme de lo aprendido y escuchar con todo el cuerpo. Me sorprendo de cómo la otra persona comienza a vaciarse, me sorprendo a mí misma erizándoseme los pelos por la emoción que nace en mí por lo que la otra cuenta.

    Siempre he sido más de escuchar, que de hablar. Creo que me adapté a ese papel por timidez, o por no encontrar algo lo bastante interesante como para ser dicho (aún hoy pienso que gran parte de las conversaciones que se tienen son "prescindibles"). Ahora, con la nueva perspectiva, y con toda la práctica acumulada, se abre un campo de experimentación y aprendizaje sobre mí, sobre el otro, indescriptible. La vida, en sí misma.

    Gracias, Vicente, porque con las palabras justas, y el grafismo de tu texto, sin duda nos has aportado un recuerdo que rememorar cada vez que queramos ESCUCHAR.

  • (13/06/2013 - 11:10h.) Antonio Hernandez

    Al leer tus palabras Vicente, no puedo evitar sentirme identificado con la historia que compartes. En muchas ocasiones, en diferentes circunstancias (En una noche de fiesta, rodeado de otra gente, en un parque a altas horas de la madrugada, en una parada de autobus...) me he encontrado con personas que han creido que yo podría escucharles, que podrían compartir conmigo lo que estaban viviendo o habían vivido, y por un momento nos hemos aislado del resto para tener una conversación en la que normalmente he escuchado mas que hablado.

    Me doy cuenta de que no siempre he estado dispuesto para esa escucha profunda y sincera, pero que las veces que lo he hecho siempre he obtenido una sensación y un recuerdo potente asociado a un aprendizaje vital que me ha aportado mucho y que ha contribuido a como entiendo el mundo y como intento vivirlo.

    Tu historia me recuerda, todo lo que nos perdemos a lo largo del día y lo solos que estamos si no permitimos que las relaciones se den y para eso escucharnos y escuchar a los demás es fundamental. Merece la pena dedicarle tiempo a ver y escuchar a los que tenemos alrededor y acercarnos un poco mas entre nosotros.

    Para mi es importante que de vez en cuando me recuerden que este camino es muy largo como para empeñarme en hacerlo solo. No se me ocurre mejor forma de aprender, que hacerlo a través de los demás, ni mejor forma de vivir que la de hacerlo acompañado. Gracias!

  • (18/06/2013 - 08:41h.) Anuska

    Me resuena en la cabeza la palabra "escuchar", tan sencilla y a la vez tan complicada, a lo largo de los años te das cuenta, de cuanto necesitamos que nos escuchen, porque hablar, hablamos, es mi caso, pero, ¿nos escuchan?.
    Porque ahora me pongo en el otro lado , cuando alguien me habla, me está contando algo ¿le escucho? ¿desde donde le escucho?, porque no es lo mismo oir que escuchar. Es la gran verdad con la que me he encontrado en la formación, yo la primera, pero a mi alrededor he observado que oímos, pero no escuchamos, y me parece muy fuerte, porque puede que el dia a dia sea simplemente oir, no siempre se va a estar dentro, metida hasta el fondo, pero cuando llega el momento, tantos momentos en los que necesitamos que nos escuchen, o alguien necesita que le escuchen ¿estamos? ¿lo sentimos?.
    Al menos creo, que desde aquí, desde la formación, sí me estoy escuchando a mi misma, e intento escuchar a los demás, aunque reconozco que todavía me queda mucho camino por recorrer.
    Gracias por compartir y ayudar

  • (20/06/2013 - 13:34h.) María Luisa Torrecillas

    Saber-me escuchada. Me detengo un poquito ahí.
    Entender la importancia de dar forma y coherencia a lo que quiero transmitir.
    Ir haciéndome clara en lo mío, escuchándome yo hasta donde llego.
    Así, facilito la bidireccionalidad de la escucha, potencio y colaboro en la escucha del otro hasta donde me se.
    Pongo lo mío y permito al otro entrar en contacto hasta donde esté disponible.
    Ahí se va forjando el encuentro y se puede producir el contacto de ser a ser.
    Ahí ocurren cosas, en ese proceso de intercambio- entrega, cosas que me enseñan, me descubren, y me permiten autorregularme y transformarme.
    Es una doble dirección hacia lo del otro y hacia lo de uno y dos son las partes que producen esa magia del encuentro que deja posos y sensaciones que a veces acarician el alma e impregnan nuestra propia memoria.

  • (21/06/2013 - 18:03h.) África Haro

    La persona que describes en tu experiencia Vicente, a mí me lleva a una persona con la que me relaciono con cierta frecuencia en el trabajo. Da igual sobre lo que le preguntes o te intereses sobre ella, de una u otra manera habla sin parar y se va de una cosa a otra. Francamente, las sensaciones que me despierta no son nada agradables (desorientación, nerviosismo, sentir que no hay diálogo, pérdida del interés por la escucha hasta el punto de que desconecto). Mi parte de responsabilidad en esto es tener la franqueza de decirle todo lo que siento cuando me habla porque estoy convencida de que la comunicación sería más auténtica y mejor.

  • (05/07/2013 - 01:17h.) Alicia Martínez

    Me parece preciosa la intimidad del encuentro y la forma en que se establece, sin más que estar relajado, sin hacer nada, solo escucharme y escuchar, esa es la magia y lo que cuesta encontrar en lo rápido de nuestra sociedad.
    Saberse escuchado, para mi más que saberme, siempre ha sido descubrirme siendo escuchada, me sigue sorprendiendo el momento de conexión e intimidad, es algo maravilloso cuando levanto la mirada de mi interior y el que escucha me devuelve lo que estoy sintiendo, en ocasiones sin que yo todavía la hubiera podido nombrar.
    Es un momento de unión que nutre y me conmueve, gracias Vicente.

  • (06/07/2013 - 15:46h.) Débora Ruiz Alonso

    Escuchar, escucharse...
    He trabajado como camarera de barra varios años, en la calle Elvira de Granada. A menudo me he encontrado con personas que tienen mucho deseo de hablar, deseo de ser escuchadas. Me viene a la memoria una de las necesidades relacionales y de apego que estuvimos viendo en el útimo taller con Fermín: confirmación de la historia personal, algo así como entrar en sintonía con la otra persona cuando te habla de sí misma.
    Me estoy dando cuenta mientras escribo, de que las historias que más me gustaba escuchar eran las que tenían tintes dramáticos; amores apasionados, infancias difíciles, soledad, pérdidas...ahí me sentía en mi salsa, lo pasaba por el filtro de mis propias experiencias y me parecía sentir una especial afinidad con la otra persona. Digo parecía, pues aunque en el momento la energía fluía, mi sensación posterior solía ser de vacío.Yo nunca hablaba de mí, y no sabía escucharme, no reconocía en mí la necesidad que yo tenía de ser escuchada también. La necesidad que tenía de confirmación de mi historia. También necesitaba que el otro se sintiera en sintonía conmigo.

    Ahora, con algo más de autoapoyo, aprendo a escuchar desde otro lugar. Puedo entrar en sintonía y tambien puedo escucharme, atenderme, reconocerme. Algunas experiencias de vida van sanando en mí y eso hace que mi escucha sea más sana en ambas direcciones.

    Gracias Vicente por compartir un atardecer en Cabo de Gata.

  • (30/07/2013 - 21:21h.) Laura Egholm Floccari

    Escuchar... es un acto en muchas direcciones...
    escuchar al otro implica dejar a un lado una parte mía para poder estar recibiendo del otro sin que lo mío se sobreponga y a la vez es poder escuchar lo interno que se va dando. Me permite estar en el otro a la vez que en intimo contacto conmigo misma y en esa magia en el que lo que transcurre en mi interior y lo que se expresa fuera no tiene barreras y a la vez se limita por dos personas, la otra persona me ofrece el regalo de estar en contacto. Así lo vivo de aquí a un tiempo...
    Me conmueve el espacio interno que se genera al "escucharme", contactar conmigo... y este sentir nunca es sin el otro, siempre es en relación. El encuentro sana en ambas direcciones.

    Muchas Gracias Vicente por compartir esta experiencia tuya, tan bonita para mi. E sentido al tiempo que te leia-escuchaba parte de mi soledad interna. Tu estar en contacto contigo me abre la ventana a mi.

  • (18/08/2013 - 13:21h.) NOE

    Bueno, no sé cómo se llamaba ese hombre, pero perfectamente podría haber sido mi nombre...yo me tapo en mis palabras, no paro de hablar y cambiar de tema, de entretener al personal, cual mónologo, para fascinarlos y ver lo buena que soy en todo.
    Pero como alguien haga la pregunta fatídica de: ¿qué te pasa? ¿estás bien?, mi muro se cae y empiezo a emocionarme y soltar lo que realmente me preocupa y lo que realmente soy.
    Este año me he dado cuenta de eso, por fin, alguien me dijo que era como si tirase fuegos artificiales pero no conseguía verme detrás de ellos.
    Así que ahora mido más mis palabras y las pienso para transmitir lo que quiero y mostrarme, sin más. Ahora me quedo calladita y observo cómo se expresan los demás, y qué quieren decirme, intento no interrumpir en la conversación, aunque eso me cuesta bastante, y siguen diciéndome: me dejas terminar??.... pero sobre todo me escucho a mí, qué le pasa a mi cuerpo con ese encuentro, qué quiero ocultar y sobre todo, para qué?, y descubro una chica con miedos e insegura que necesita ese refuerzo externo. Me alivia saberlo porque me permite aceptarme y crecer desde ahí.
    Ha sido un relato precioso, Vicente, y sobre todo cómo nos enriquecemos con cualquier tipo de encuentro, por muy insignificante que nos parezca en un primer momento. Gracias.

  • (27/10/2013 - 21:45h.) Tamara Alarcón Campos

    Tomar consciencia de nuestro diálogo interior es la base del cambio en nuestra comunicación.
    Cuando te vuelves capaz de escucharte a ti mismo, se hace posible la apertura al otro, su comprensión, su aceptación.
    La mayoría de las veces en mi vida sí que he tendido más a la escucha, y he sabido percibir y valorar ese enriquecimiento que me brinda esa persona en el momento, al vaciar sus emociones,sensaciones y pensamientos en mi.
    A mi me ha costado siempre mucho más hablar, por timidez o por simplemente ser más reservada, pero cuando estás en ti y también en el otro es como una simbiosis.
    El sentirte escuchado y encima acompañado, no tiene precio.
    Gracias por el artículo, me ha encantado.

  • (24/11/2013 - 04:54h.) MARIA ISABEL JIMENEZ RODRIGUEZ

    Esta tarea la hice en su día y sé que me resonó de otra manera pero como no la encuentro pues la voy a volver hacer, encontrando más importancia si cabe a la escucha. Como bien dice Vicente es un acto de doble dirección, hacia el otro y hacia uno mismo, porque según te resuena a ti y lo recibes el otro se sentirá más o menos cómodo porque el lenguaje no verbal entra en juego. Por lo tanto la escucha como podemos ver en texto que nos muestra Vicente es una sabiduría del conocimiento del acto de la comunicación donde se pone en juego un emisor un receptor un mensaje y un contexto. Pero si ese receptor no tiene la capacidad de escucharse a sí mismo, difícilmente podrá escuchar al emisor que se quiera comunicar con él.
    Escuchar al otro involucra deponer una parte de uno mismo para poder recibir al otro sin interferencias de lo mío pero a la vez es necesario poderse escuchar a uno mismo para ver como resuena en mi lo que este me cuenta o transmite. He aquí la doble dirección.
    Yo estoy en esto porque no es tan fácil escuchar recibir sin interferencias y luego escuchar cómo me resuena en lo mío. Pero cada día doy un paso más adelante por lo cual creo que mi escucha está cogiendo consistencia y verdad, porque me estoy tomando mi tiempo para hacer una escucha veraz, sincera y con propiedad.
    Somos sociales necesitamos de las relaciones sociales para desarrollarnos, la importancia de la comunicación y de una escucha activa-
    En gestalt hablamos de escucha en una doble dirección hacia dentro y hacia fuera. En las lecturas que hecho de gestal todas coinciden en esto y en que se transmiten unas reglas de comunicación determinadas y un estilo peculiar de respuesta. Y todo esto lo vemos reflejado en texto de Vicente.
    La escucha es la mayor herramienta del terapeuta es una manera de saber lo que está sintiendo el otro Escucho el contenido y lo que no dice.
    Ojo, con el exceso de emotividad y este texto es muy emotivo, porque un exceso de emotividad ciega. Escuchando es una pasión en un estar presente.

  • (24/11/2013 - 05:12h.) Isabel Jiménez

    Se me olvidaba en mi anterior comentario que ahora me he dado cuenta que cuando no tengo cara firmo como Maria Isabel que es como me llamo y cuando salgo con el login de qualia estoy como Isabel.

    Es importante hacer lo que uno necesita. Y cuando queremos saber lo que nos hace falta o necesitamos no nos tenemos que ir a la cabeza, sino nos tenemos que ir al corazon. Como este hombre hizo necesitaba hablar y lo hizo desde el corazon que era lo que necesitaba .

    Cuanto más nos mostramos más fácil es que los demás se muestresn.

  • (24/11/2013 - 05:14h.) Isabel Jiménez

    Deja aquí tu comentario...

  • (25/02/2014 - 17:59h.) Yolanda

    Me ha gustado que compartieras tú interpretación sobre lo que ocurrió en el encuentro con aquel hombre. Al leer tu historia algo en mí me ha dicho: Claro, ese hombre quería sentirse escuchado, y Vicente en su actitud honesta complació esa demanda. Esta es mi interpretación, que hago mía y que puede, no tenga que ver con la realidad.

    De todas formas, es fruto de algo que se me ha removido al leer esas líneas, y es que siento que la intención de complacer cuando no es auténtica no despierta nada. Me parece algo sutil, pero importante, que fluyeras, aunque no necesitaras escucharle en un primer momento momento y aunque luego te entusiasmara el discurso, que estuvieras presente en una actitud auténtica. Para mí eso despierta la certeza de saberse escuchado, recibir en mayor o menor medida, pero desde la honestidad.

    Repito que es para mí, y para mí, en la autenticidad de tu relato también se me ha despertado una sensación de ternura hacia ese encuentro. ¡Gracias!

  • (23/03/2014 - 13:17h.) María Dolores Salazar Vargas

    Leí este blog hace mucho tiempo, incluso antes de saber que sería una tarea de mi proceso formativo, desde ahí me situó, para darte las gracias, por compartir una experiencia tan personal y a la vez tan ilustradora de lo que entraña la verdadera escucha, leyéndote a mí también me queda la sensación de la que hablas, el sentirse escuchado, y cuanto se pone en juego en este proceso en ambas direcciones, hasta llegar a confundirse quien escucha a quien. Además me hace sentir el proceso de la escucha, como algo, que forma más parte de la magia, que de la intelectualización.

  • (02/04/2014 - 14:07h.) RicK Arrufat Bertrán

    Cuantas veces por no interrumpir y quedar bien, he pretendido hacer ver que escuchaba la conversación del personaje de turno, sin atender a mi interior y asintiendo al otro. Ahora con el tiempo voy dando valor a cualquier encuentro, aunque ejerza una escucha sorda, más basada en lo visual que lo sonoro, me permito estar en contacto conmigo a la vez que con el otro. Escuchar y saberse escuchado, poner consciencia en no ponderarse mucho para establecer un encuentro lo más íntimo y autentico posible.

  • (25/11/2014 - 15:10h.) Marc Reinhardt

    Valore yo a una persona como inteligente o no, comprenda o no el origen de los sentimientos de mí mismo o del otro, sea el otro el disperso o yo mismo; un encuentro fortuito suele ser el que más huella deja en mí, ya que no estoy previamente condicionado, simplemente llega… y a disfrutarlo: be water my friend!

  • (26/11/2014 - 11:19h.) Ana

    Saberse escuchado nos hace no sentirnos aislados, y con tanto ruido,tanto propio como de la sociedad de los anuncios, no llegamos a escucharnos de verdad, observando que se nos mueve dentro. Ese espacio de silencio y tiempo no me extraña que sea sanador y que emocione. Tan bonito, tan humano, tan necesario... Gracias por compartir

  • (26/11/2014 - 14:27h.) Marina Gutiérrez Fernández

    El artículo me ha fascinado, por supuesto que la escucha es en doble dirección pero a veces nos cuesta más escucharnos a nosotros mismos, ya que en ocasiones nos cuesta y nos asusta. El momento de conexión del articulo de él mismo con el hombre me ha parecido espectacular, una conexión y un claro ejemplo de resonancia emocional, cómo lo que escuchas en otra persona puede llegar a conectarte a ti mismo y a las sensaciones tanto de las historias de la otra persona como a las tuyas mismas, despertando sentimientos (alegría y tristeza en este caso). Muchas gracias por este articulo!

  • (26/11/2014 - 21:37h.) Verónica Rodríguez

    Para mi es fascinante como dos personas que no se conocen llegan a tener esa conexion. Es magnifico como estando en ti mismo puedes escuchar al otro, y llegar a tener esa resonancia emocional. Esto me hace recordar, que hace un tiempo me paso algo parecido. Se me hacerco un señor mayor y empezo a soltarme un rollo, que a mi lo unico que se me pasaba por la cabeza era tierra tragame, que pesado! Y ahora mismo me doy cuenta de que si yo no estoy presente, como voy a ver a los demás. Gracias vicente por tu relato, porque muchas veces un encuentro asi nos parece de lo mas insignificante, y la verdad esque nos enriquecemos muchisimo de otras personas.

  • (27/11/2014 - 10:42h.) Mamen

    Cuanto mas vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. Escuchar es fantástico por dos motivos. El que habla porque se escucha, con lo cual, si esta atento, es capaz de encontrar sus propias respuestas. El que escucha identifica aspectos de el mismo en los que se le permite poner atención. Existe un proverbio no se de donde (seguramente chino) que dice que tenemos dos orejas y una sola boca, por lo tanto debemos escuchar el doble de lo que hablamos.

  • (27/11/2014 - 18:08h.) Carlos Sánchez

    Hola Vicente,
    Supongo que el hombre-viajero de la narración experimentó las distintas cualidades de la Escucha, así en el encuentro que describes tu mantienes una actitud relajada propia del que está “en el momento presente” sin ningún tipo de preocupación, al contrario de lo que le ocurre a tu amigo que estaba de los nervios, intuyo que amigo también hizo su aportación indirecta al proceso de cambio interno del hombre hablador en la medida que se mostraba nervioso hacia más saliente tu actitud relajada.
    Otro elemento de la Escucha que entró en juego fue tu “actitud responsable” sobre lo que a ti te estaba pasando sin dejar que interfiriera en el proceso del hombre orador, así cuando resuena en ti una sensación de soledad y tristeza del que no tenías explicación no lo compartiste con el orador mostrando así una “actitud neutra” hacia él, respetando su proceso.
    Por otra parte, cuando dices me dejé llevar y me entregué en silencio al atardecer y su discurso, permitiste que estos factores (y otros posiblemente) estuvieran actuando durante bastante tiempo dando así a este hombre el tiempo suficiente para que pudiera llegar al descubrimiento de algo que le impactó.
    Me atrevería incluso a intuir, por como lo describes (en la hora de la sobremesa, a lo mejor haciendo la digestión, sin necesidad de escuchar, confiado, entretenido con los cambios de tema) da la sensación de que estabas bajo de energía y en esas circunstancias mientras escuchabas tus mecanismos de defensa se relajaron dejando aflorar esas sensaciones inesperadas de soledad y tristeza para las que no tenías explicación.
    En mi humilde y atrevida opinión.
    Un cordial saludo.

  • (30/11/2014 - 08:31h.) Mª Carmen Román

    Gracias Vicente por un articulo que siendo tan "sencillo" a simple vista, encierra tanta sabiduría. Doble direccionalidad de la escucha. Nada más y nada menos. Los seres humanos somos sociales. Por inercia escuchamos, "más o menos " a las personas que nos rodean, pero , escucharse a sí mism@ mientras escuchamos a otra persona. Es algo que se hace poquísimo y, que es FUNDAMENTAL para que haya verdadera escucha.

  • (30/11/2014 - 16:04h.) Ruth

    Que bonita experiencia la que compartes Vicente, y a la vez que común.
    Quien no se ha encontrado, en el lugar más inverosímil, con un extraño, que comienza a contarte. Y al principio, sorprendida, escuchas atenta, sin apenas gesticular, siendo consciente de la carencia que tenemos de ser escuchados, y esa escucha neutra, hace que se cree un clima de confianza, en el que las "confesiones" contadas, serían esperadas de la persona más allegada que conozcas. En ese mismo instante, esa persona es un amigo, que al despedirse, emocionados, y llenos de gratitud, te hace aprender de lo maravillosa que es la escuha en las dos direcciones, y lo valioso y nutritivo de poder hacerlo a lo largo de nuestra vida.

  • (01/12/2014 - 19:22h.) Dulce Tenorio

    La experiencia que nos detalla Vicente para ilustrar la "escucha" me parece muy hermosa, sencilla, y especialmente gráfica. Hermosa por cómo la contextualiza y la narra. Sencilla, porque se trata de una vivencia que todos podemos tener en algún momento, solo basta darse cuenta de ello. Gráfica, porque resume lo que me ha quedado del taller de Escucha al que asistí hace unos días, reflejando los elementos que tenemos que tener presentes en el proceso de escuchar y escucharse.
    Me quedo, sobre todo, con esa doble dirección: "hacia lo del otro y hacia lo de uno", parece fácil, incluso natural, o así lo pensamos siempre; pero no lo es, y en algo que hacemos tan a diario como es comunicarnos con los demás y con nosotros mismos, escuchando y haciéndonos escuchar. Pondré más atención en adelante, estaré más presente. Supongo que la práctica me irá enseñando.

  • (05/12/2014 - 17:13h.) Antonio Olmos Beas

    Escuchar quizás sea mas difícil que vomitar palabras.
    Me he sentido muchas veces como este señor que hablaba sin parar de un tema u otro en la misma conversación, pienso que se sentía escuchado ,quizás lleva días o semanas en las que nadie le escuchaba o el no se abria a la escucha. pasa que cuando te sientes escuchado algo te empuja a sacar y sacar lo que llevas ,por lo menos a mi me pasa.
    pienso que la escucha hace bien al que habla y al que recibe.
    afirmo que la escucha es un regalo para quien la sabe exponer en una conversación.
    por cierto muy mágica la fiesta de la luna en ese cortijo.

  • (08/12/2014 - 00:52h.) Elisa Sarompas Carmona

    Los encuentros fortuitos e inesperados, con personas desconocidas son un auténtico regalo.

    Cuando somos capaces de pararnos un instante para escuchar el sonido auténtico de las palabras que quedan envueltas por las verdaderas emociones del otro, y dejamos que impacten en nuestro interior, expandiéndose de forma infinita por nuestro cuerpo, para así escuchar aquello que quizás no hemos querido escuchar de nosotros mismos, es entonces cuando el fenómeno de la escucha cobra todo el sentido.
    Tenemos la necesidad de ser escuchados desde la quietud y el abandono a la experiencia plenamente pura, pero estamos tremendamente condicionados por los miedos y los bloqueos, de esta manera , en muchas ocasiones, no dejamos que la escucha fluya en ambas direcciones, dejando que su onda expansiva abarque cada inhalación y cada expiración que envuelven al fenómeno.

    Mágico vuestro encuentro y mágica la transformación que se produjo en aquel señor. Ninguno de los dos olvidaréis aquella tarde que os hizo ,sin duda alguna, cambiar la forma de observar una parte de vuestra realidad.

  • (09/12/2014 - 17:15h.) Juanjo Novo

    Estamos acostumbrados a asistir a interlocuciones en las que en ocasiones hablamos y en otras nos toca escuchar.
    Me hago una pregunta: ¿Realmente se escuchar?, ¿me siento escuchado? El enfoque gestáltico en torno a esta pregunta me ha aportado luz. No es habitual, en mi día a día sentirme escuchado ( probablemente tenga yo parte de responsabilidad en esto). Del mismo modo, sólo cuando me dejo sentir las palabras del otro y tomo conciencia de esta resonancia, capto el verdadero mensaje que éste me quiere transmitir. La historia que Vicente J. Martínez comparte con nosotros en el blog es un ejemplo de escucha en el que el contenido externo del mensaje parece pasar a un segundo plano y cobran importancia las emociones que se despiertan tanto en él como en el viajero desconocido. Llega a producirse, de alguna manera, un encuentro entre ambos.

  • (11/12/2014 - 21:12h.) Antonio Puertas Manzano

    ¿Cómo a veces ante un extraño somos capaces de hablar tanto e incluso contar cosas intimas de uno mismo? A mí me ha ocurrido, y en más de una ocasión. Quizás eso sea algo más normal que toparnos con la experiencia de ESCUCHAR a un extraño recién conocido... Me refiero a escucharlo de verdad, y además, sin interrupciones... Eso sí que es una verdadera experiencia. Vicente, tu relato me ha hecho reflexionar sobre la necesidad de utilizar el silencio como otra forma de comunicar, no sólo al otro, sino a ti mismo qué ocurre en la escucha, qué se mueve en el otro y en ti, qué más cosas se comunican además de los significados de las palabras que a veces actúan como ruido en lugar de como vehículo de comunicación... Me quedo con eso y me lo apunto para una futura fortuita posibilidad... Gracias Vicente.

  • (14/12/2014 - 10:35h.) Merce

    Me resulta muy bonita esta "simple" experiencia Vicente. Gracias!. Me ha dejado muy buen sabor de boca. Me ha gustado porque ha habido un auténtico encuentro de "Escucha" en una situación tan habitual y cotidiana, que quizás me sorprende el poder ver, analizar y sacar tanta riqueza terapéutica.
    Estamos en un mundo de prisas, de hacer mucho, todo programado; en el cual yo me siento atrapada; y aquí podemos ver como de un mero hecho fortuito si te paras, observas y participas con una actitud neutra...tomas conciencia de tus sentimientos bien a través de tu cuerpo o de su repercusión.
    Saco como Moraleja: disfrutar más del "encuentro" con cualquier persona

  • (15/12/2014 - 13:28h.) Alex

    Valioso regalo el encuentro. Valiosa también su resonancia en nuestro interior.
    ¡Cómo ese eco transforma y cambia, si lo dejamos estar!
    Al escuchar, pacientes y presentes, la experiencia de nuestro ser.
    Confiando en esa experiencia.
    Permitiendo que se haga la belleza, más todo ya está bien.

    Gracias por este espacio y por la propuesta de reflexión.

  • (17/12/2014 - 23:02h.) Ana García

    La verdad que este encuentro que relata Vicente fue un regalo para ambos. El hombre, al sentirse escuchado con tan sincero interés, empezó a sentir algo que seguramente no podría expresar en ese momento, pero que tenia que ver con él mismo, con su vida, con sus sentimientos. Lo único que podía expresar era un profundo agradecimiento por esa escucha. Quizás porque no le ocurría a menudo. En muchas ocasiones pasa que “desconectamos” cuando el otro habla o estamos más interesados en hablar que en escuchar.

  • (22/12/2014 - 15:45h.) Yaiza Benítez

    Ahora me doy cuenta de la de veces que me he obligado a quedarme en un sitio escuchando a alguien que me contaba algo que no era de mi interés, por no interrumpir y quedar bien; usando mi máscara de niña buena, haciéndole devoluciones a esa conversación que en el fondo podía hasta aburrirme, pensando: “termina ya, que me desbordas”.

    Y pensando en ello, en esas situaciones, poniendo la atención en mí, en el aquí y en el ahora y utilizando la escucha interna, me doy cuenta de:

    • Que no pongo límites
    • Que estoy al servicio del otro, no dándome mi lugar.
    • Que busco la aprobación y aceptación externa, aunque eso signifique abandonarme al otro.
    • Que me importa mucho la imagen.
    • De mi inseguridad.
    • Que me dejo avasallar.
    • De mis máscaras, y de lo que me cuesta mostrarme tal como soy en la mayoría de las ocasiones.

    Por lo que, al darme cuenta, sé lo que me tengo que trabajar, sé dónde está mi dolor y pongo más atención a la escucha interna, estando más en mi.

  • (24/12/2014 - 00:24h.) Amparo Guerrero Jiménez

    Que difícil es concentrarse en una escucha neutra, sobre todo cuando son temas o gente no muy allegada, y sobre todo por lo ocupados de cuerpo y mente que andamos siempre, pero realmente cuando consigues centrarte y prestar atención a alguien aunque no lo conozcas cuantas cosas se pueden descubrir en el y en ti mismo.

  • (24/12/2014 - 00:24h.) Rocio Osuna Rico

    Al leer estas líneas me ha venido a la mente las veces que mis amigas me han llamado para hablar conmigo, para contarme algo y la cantidad de consejos que les he dado cuando realmente no me los han pedido. K error! Pensaba que si me llamaban era porque les interesaba mi opinión y ahora pienso que posiblemente lo que les interesaba era simplemente mi escucha. No me percataba que las respuestas no se las tenía que dar yo (¿quién soy yo para dar respuestas a nadie?), que podrían encontrarlas ellas solas, cada una las suyas, teniendo simplemente a alguien de confianza presente con quien poder expresarse libremente; que quizá el simple hecho de tener que organizar las ideas para poder contárselas a alguien que escucha podría ser suficiente. Pienso además que si hubiese escuchado un poquito más, o un poquito mejor, podría haber aprendido más cosas de mí. Pero está bien que me haya dado cuenta de esto, porque afortunadamente hay muchas oportunidades al cabo del día para escuchar a los demás y escucharme a la vez a mi misma.

  • (24/12/2014 - 18:31h.) GERMAN CAMACHO MARTINEZ

    En estos dias de Navidad, me encontrado una vez más con la comunicación en mi familia. Y con respecto a la escucha, creo que si es muy importante el escuchar con presencia y sin ruidos internos, un propósito más para este 2015.
    En esta historia que cuenta Vicente, se demuestra claramente que cuando escuchas literalmente tanto el emisor como el receptor toman conciencia de algo que les mueve, de sentimientos contrapuestos y de un acercamiento y agradecimiento entre las personas, que en el fondo tenemos sentimientos comunes que nos unen.gracias, feliz navidad y año nuevo bueno,abrazos

  • (29/12/2014 - 11:01h.) Inés García

    Y que estemos atentxs a todo menos a nosotrxs mismxs...¡manda narices!
    Escuchar al otrx escuchándome a mí, siendo consciente de mí misma...un descubrimiento.

  • (30/12/2014 - 20:14h.) Carmen Castro

    Alguien que tiene necesidad de ser escuchado y alguien que le presta toda su atención sintiendose a la vez conectado con su interior.
    Para mi es uno de los mejoresregalos que tenemos a nuestro alcance...la coneccion de mi interior con tu interior.

    Gracias Vicente por compartir ese momento en el que hay dos versiones...la de tu amigo que no podía soportarlo y la tuya a la cual yo añadiria la palabra Amor, por que lo supiste escuchar desde el corazón.

  • (07/01/2015 - 13:25h.) Javier Ariza

    Enriquecedora historia que te hace tomar consciencia de los muchos encuentros que te ofrece la vida en la interacción con los demás y de como suele ser por habito nuestro comportamiento, intentando ser siempre el protagonista en esa interacción.
    Creo que la humanidad esta muy necesitada de ser escuchada, y por lo contrario, lo que solemos hacer es no escuchar y resaltar una y otra vez nuestra opinión o comentario dejando ver que no hay nada mas interesante y de peso en la conversación que nuestra participación constante e incesante en la misma.
    Si supiésemos lo que esta pensado el receptor mientras no paramos de hablar, en mas de una ocasión, se nos quitarían las ganas de hablar centrándonos de esta forma más en escuchar.
    Me doy cuenta y concluyo, que una buena escucha es el mejor dialogo o respuesta, solo hay que estar ahí, concentrado, poniendo el foco en la otra persona, eliminando nuestro dialogo interno.....y de repente ocurren situaciones y sensaciones muy interesantes y enriquecedoras que no sabemos hasta que no escuchamos.
    Gracias compartir Vicente!
    Un saludo!

  • (09/01/2015 - 22:18h.) Bea Carazo

    Esta historia me hace pensar en una persona que por su sensacion de soledad habla incansablemente para rellenar ese vacio aunque la gente suele aburrirse y no le escucha, hecho que refuerza su sentimiento de soledad. No obstante en este encuentro se siente escuchado, hecho que le llena de amor y gratitud. Por otro lado el oyente que, conectado con sus sentimientos a pesar de que no le interese el discurso, resuena con esa persona y percibe esa soledad que hace que conecten a un nivel mas profundo, creando un encuentro unico y especial. Se hace un encuentro autentico, donde prima la conexion a un nivel mas que consciente y social. Asi estas 2 personas se sienten bien por lo que de este encuentro les ha proporcionado.
    No obstante, a nivel personal, tras las fiestas navideñas y muchos encuentros mas o menos entrañables, me doy cuenta de la dificultad de esta escucha. Buscar un momento intimo donde puedas escuchar y escucharte, dejar de lado nuestros prejuicios, expectativas y deseos...ufff!!! ardua tarea
    Me resulta curioso retomar esta lectura tras un conflicto reciente que si me hubiera escuchado sentir en lugar de repetir mis mismos discursos, hubiera tenido un desenlace totalmente diferente. No se si mejor o peor, pero seguro que mucho mas autentico y al menos hoy no me estaria arrepintiendo de lo que pudo ser y no fue.
    Todo un arte esto de la escucha

  • (12/01/2015 - 01:23h.) Estrella Garcimartin

    Esta historia me lleva a pensar, que para saber escuchar, se necesita parar, esperar sin impaciencia, observar, no tener ningun interés personal, no buscar la utilidad, solo escuchar, escuchar.
    En la historia me llama la atencion la actitud del amigo, se va, no le interesa. Eso ocurre muchas veces, a mi me ocurre, me evado o bien intervengo demasiado, quiza porque me parece que si no intervengo, el otro va a pensar que no esoy escuchando, que no me interesa lo que cuenta. Y con tanto evadirme o querer, a traves de la intervencion, llevar la conversacion a mi terreno, ser yo quien hable y no quien escuche, entre tanto ruido, la escucha se pierde, y se pierde en esa doble direccion, lo que me transmite el otro y lo que produce en mi, la Resonancia.

  • (15/01/2015 - 14:33h.) María Pedraz F.dez

    En la escucha presente se crea un espacio intimo y personal, una fusión de las dos personas en las que el discurso o las palabras toman otra importancia ..y se pasa a otra esfera de comprensión. Para mi el taller ha sido revelador, de todo lo que la persona de enfrente dice de mi, de como aprender a escuchar más allá, de un cambio de prisma. Creo que despierta el estar presente, y ahora al recordarlo me he dado cuenta, que hay que poner una atención consciente en cada momento, que no he practicado mucho. Este texto plasma la idea nítida y el aprendizaje del taller.

  • (15/01/2015 - 18:09h.) Ferazulino

    Las técnicas aprendidas en el taller, me permiten visualizar la comunicación entre Vicente y su

  • (15/01/2015 - 18:18h.) Ferazulino

    Y su interlocutor, cuantas veces no habré vivido esa misma situación, juzgando a mi interlocutor de alguna manera o evadiéndome como el amigo de Vicente.
    Puedo ver como Vicente después de realizar una escucha casi neutra, pasó a ver respuestas en su resonancia emocional y lo mas dificil para mi, como sabe diferenciar entre lo que él siente y lo que cree que siente este señor de 50.
    Bello y complicado.

  • (16/01/2015 - 13:34h.) Rosel Fernández Marín

    Gracias por compartir esta experiencia Vicente!
    En relación a esta historia y el último taller de la escucha, siento haber descubierto una manera magnífica de conectarnos con otras personas y con nosotros/as mismos/as. Algo para mi totalmente nuevo y con lo que siento reafirmarme en que todos y todas somos parte de lo mismo. Siempre pensé que tenemos muchas capacidades que desarrollar como seres humanos y esta, la escucha, me parece básica para poder evolucionar.
    Con cualquiera persona puedes descubrir cosas como escuchadora y recibir una buena escucha puede llevarte a lo más profundo de tu ser y sacar a la consciencia a través de las palabras, sin interrupciones innecesarias, cosas que nos van resonando por dentro pero que si no ordenamos no las hacemos conscientes.

  • (17/01/2015 - 02:23h.) Lorena

    La escucha implica ofrecer disponibilidad y mostrar interés por la persona que habla. No sólo es la habilidad de escuchar directamente lo que dice, sino también ideas, sentimientos o pensamientos que subyacen. No olvidarnos de nosotros cuando escuchamos nos hace darnos cuenta de lo que experimentamos con la escucha, de las emociones que fluyen en nuestro interior, para de esta manera poder ayudar al otro.
    Muchas veces, simplemente sentirse atendido , nos sana. Lamentablemente, no somos tan buenos oyentes como podríamos serlo. Tener paciencia, escuchar sin interrumpir, posibilita que el conversador escoja con cuidado sus palabras, ideas y planteamientos. Brindamos poca atención a nuestros interlocutores, interrumpimos repentinamente la conversación, reaccionamos impulsivamente ante cualquier discrepancia, desviamos la conversación etc....
    Este es un tema que en concreto, a mi, me toca de lleno...creo que este es el motivo principal por el que me encuentro donde estoy...

  • (04/02/2015 - 20:22h.) Gloria Bárzana

    Ay caray!Que de recuerdos! he vivido tantas veces esa historia yo misma... cuando era más niña tenía la capacidad de escuchar, escuchaba a todo el mundo y de algún modo me buscaban para sentirse escuchados. Me decían "Momo" :-)
    Como se puede olvidar o perder algo tan importante? Cuando empezó a resonar en mí tanta soledad que dejé de hacerlo? En cualquier caso, gracias Vicente por recordarme la magia que tienen esos momentos. Estoy preparada para volver a escuchar.

  • (14/02/2015 - 01:57h.) Lluvia Canedo

    "La escucha tiene doble dirección, hacia lo de uno y hacia lo de otro". Esta frase me hace reflexionar muchísimo sobre lo complicado que nos resulta, en tantas ocasiones, escuchar al otra sin que aflore nuestra resonancia emocional. Este aspecto me ocurre a mi constantemente, cuando creo que estoy escuchando neutramente a la otra persona y sin embargo cuando me paro y veo que siento yo, veo que es falso lo que yo creía en un principio.
    Otro aspecto que "contamina" la escucha neutra en mi caso es la contratransferencia, y es que es muy difícil dejar de lado las cosas que resuenan en mi cabeza al oír lo que la otra persona me está contando. Sin embargo intento centrarme y apartarlo para poder escuchar lo que me dicen.
    La historia que he podido leer es una historia que me resulta muy familiar. Siempre, desde pequeña, he creído que sabía escuchar y que los demás valoraban eso en mí. Y es por ello que en muchas ocasiones me he sentido en la piel de Vicente, escuchando a alguien atentamente aunque en realidad no lo quiero escuchar y a su vez poco a poco me veo más enfrascada en su discurso.
    Ahora estoy trabajando mucho la escucha, mirar dentro de mi y después decirle al otro lo que siento, respetando si el otro lo niega. Un trabajo muy intenso.

  • (29/04/2015 - 18:38h.) Amparo Martín Romera

    Esta historia me ha recordado algo: cuando yo era pequeña mis padres tenían una pensión, los huéspedes iban y venían con sus historias que yo escuchaba con inocencia y con interés...también había personas silenciosas pero la mayoría compartían vivencias y recuerdos...

    En el encuentro con los demás siempre hay algo que queda en tí y algo que das, aunque sólo sea la escucha o la presencia.

    Aunque sólo hayas asentido, aunque sólo sonrias incluso sin pronunciar palabra alguna, ahí hay un otro escuchando y compartiendo unas vivencias o unas dispersiones... entiendo la sorpresa de Vicente cuando el hombre se despidió tan agradecido: se sintió escuchado y pudo escucharse, parece que Vicente también: se sintió "escuchado" y pudo escucharse y todavía parece agradecido y conmovido cuando lo recuerda.

  • (09/05/2015 - 17:27h.) Ana Moreno Tirado

    Que díficil es poner en práctica la escucha atenta y consciente. Lo complicado es escuchar al otro sin que esa escucha se vea contaminada con los pensamientos y emociones que afloran en uno mientras escucha. Que díficil me resulta simplemente escuchar y centarme en lo que me dicen sin juzgar, sin estar pendiente de dar consejos o contar nuestra mi historia. Que complicado me resulta solo escuchar, estar para la otra persona sin mi "ruido personal", ufff cuanto me queda por aprender a escuchar simplemente, dejandote llevar y solo escuchar, como hizo Vicente. Si Vicente provocó esa reacción en áquel hombre, es buena señal, parece que se sintió escuchado.
    Pienso que si sabes escuchar a los demás también podrás escucharte a ti mismo pero sin que tu escucha interna contamine la del otro.

  • (15/05/2015 - 18:16h.) Andrés

    Me imagino en esa situación y creo que habría tenido dificultades para escuchar ya que seguramente me habrían comenzado a surgir pensamientos del tipo: "que pesado" "como hago para quitármelo de encima" o "me estoy perdiendo el concierto".. y posiblemente hubiera acabado surgiendo una sensación de enfado por mantenerme en una situación en la que no me apetece estar. Reflexionando sobre esto me doy cuenta de que si trato de evitar el bombardeo de pensamientos y me quedo únicamente en saber mi sensación y tratar de escuchar la del otro, puedo llegar a vivir la experiencia de una manera bastante más enriquecedora y sin necesidad de angustiarme.

  • (15/05/2015 - 18:24h.) Obdulia

    Es difícil. Estar presente, escuchar en silencio y con respeto, darle el tiempo a la persona que se acerca a expresar. Mi automático es adivinar y terminar la frase del otro, interpreto y aconsejo, regaño, alabo, comento....sin terminar de escuchar al otro. Me convierto en protagonista, intervengo, soy profesora, ¿no es ese mi trabajo? ...No, Obdulia, no, escucha, escucha :ante ti hay un ser , un alumno, un hermano, un amigo, que se expresa y no te está pidiendo ni consejos, ni alabanzas ni regañinas, no pide, y lo que necesita, es eso, lo que tú dices, Vicente, saberse escuchado. Mi proceso, el que he aprendido en Gestalt, pasa por la escucha interna, estar en mi, habitada por mi, escuchada por mi, para poder ver y escuchar al otro.

  • (17/05/2015 - 17:41h.) Ataly

    Qué difícil parece eso de tener que escuchar "dentro y fuera"... y qué necesario es! Interpretar, aconsejar, mandar, aprobar, exigir... Creer que estamos en lo cierto porque ponemos nuestro filtro y lo filtramos todo con nuestra lente, la que consideramos como buena y verdadera.

    Sin embargo, escuchar al otro no es todas esas cosas, es saber estar en mi para poder estar en él/ella también.

    Y qué desconocido ha sido todo esto para mí hasta ahora. Experimentar la escucha interna ha sido un descubrimiento pero experimentar la escucha interna y la escucha externa... ha sido fascinante.
    Es complicado mantenerse en ese estado de doble escucha. Pero qué reconfortante resulta.

    Poco a poco sigo aprendiendo en este camino. Agradecida y atenta, para poder ponerle sentido a lo que escucho a mi alrededor.

  • (19/05/2015 - 21:48h.) Beatriz Regalado Leyva

    Diría que la condición necesaria pero no sufiente sería callar. Callar, escuchar, atender, intentar comprender y sobretodo, sentir. Dicho así, parece fácil, y no lo es.

    Lo más difícil, acallar nuestra mente para que no se distraiga con otros pensamientos; hablamos y escuchamos mucho más despacio de lo que pensamos y, entre palabra y palabra, surgen automáticamente cantidad de pensamientos (interpretaciones del otro, de las propias sensaciones, proyecciones, preguntas, dudas, cuestiones, soluciones, contradicciones y hasta hilos de pensamiento que en milésimas de segundo te han apartado de la escucha y te han llevado a quién sabe dónde).

    Así que, para mí, la condición primera, es tener la disposición y la actitud para escuchar, tomar la decisión consciente y después, practicar mucho para "domar" el comportamiento automático, y el pensamiento.

    Cuando ocurre (a veces naturalmente), siempre produce una maravillosa sensación de conexión y paz con uno mismo y con el otro, que hace que valga esforzarse para que ocurra "cada vez más veces".

    Dispuesta a seguir avanzando en la práctica de la escucha, Muchas Gracias a Todos por Compartir.

  • (21/05/2015 - 12:01h.) María Gil

    ¡Qué difícil esto de escuchar-te y escucha-me! Y es que me parece un trabajo largo y arduo por recorrer el ser capaz de escucharme sin perder de vista al otro y viceversa. Desde luego, en el camino me hallo de encontrarlo.

  • (25/05/2015 - 11:49h.) virtudes

    Valiosa experiencia para mi en este momento...donde siento la dificultad de escuchar (fuera) y escuchar-me, estan de manera automática mis pensamientos, el juzgar y querer siempre entender...

  • (27/05/2015 - 21:03h.) Celia Facundo

    Momentos mágicos le llamo yo a esos momentos donde se a esa escuchase y escuchar al otro...donde puedes casi...casi rosar suavemente el sentir del que habla y necesita ser escuchado....
    Suele ocurrirme en la intimidad de una conversación con alguién a quién quiero mucho...y recononozco, pocas veces, con personas como el ejemplo que nos da Vicente.

    Y...cuando lo que escucho...no me gusta?...también es escucha? porque si llega, si duele, si disgusta ha tocado diana también....
    Estar atento tanto a lo uno como a lo otro, darme cuenta de ello es hacerme responsable de mí...
    No siempre lo consigo aunque en ello estoy.

  • (28/05/2015 - 12:46h.) Haydée Mesa

    Me ha llegado al alma este relato. Me he emocionado con mi soledad en la soledad imaginada de Vicente y de este hombre. (Ahora que estoy en la emoción tengo que dejar pasar un tiempo para que las palabras me ayuden a dar una forma lógica y verbal a lo sucedido, pues a menudo me quedo en blanco cuando esto sucede)
    Esa calidez natural que se fue despertando y logró acoger, escuchar y permitir LA MARAVILLA en el hombre de escucharse a si mismo...No tengo palabras, sí lágrimas en los ojos.

    Me ha emocionado la ausencia de rechazo y esto tiene también que ver conmigo. La magia con que se produjo el encuentro...Me resulta una historia tan entrañable...

    Gracias por la sencillez, la fuerza, la magia, el candor y la tremenda compasión que me despierta esta historia, Vicente.

  • (28/05/2015 - 12:50h.) Haydée Mesa

    ¡Cúanta Belleza!, Sí, eso es, ahora se me va abriendo el canal, qué emoción...

  • (28/05/2015 - 12:54h.) Haydée Mesa

    Ahora me viene que podría hablar de la belleza de la escucha. La magia y la belleza que se producen en un encuentro donde todos se sienten escuchados y escuchan...y esta química que surge es la que abre el abanico de la esperanza, de las posibilidades verdes.

  • (08/06/2015 - 15:43h.) Carmen Ferrer Cortés

    Me sale una sonrisa al leer el relato por la situación y el lugar...

    Me maravillan esos encuentros entre personas, cada una con su mundo y cuando la verdadera escucha da lugar a esa calidez y a esa especialidad en la atmósfera. Mágico.

    Yo ahora me encuentro en camino de lograr atenderme y atenderle o escucharme y escucharle en el mismo momento. También me encuentro en el camino de empezar a tranquilizarme en la escucha, de no ir por delante terminando frases, de no querer más y más y más, de dejar esa ansiada productiva, de frenarme y escucharrrrrr tranquilamente, conscientemente, plenamente, verdaderamente.

  • (14/06/2015 - 14:46h.) Samuel

    Bonita experiencia esta que cuentas Vicente. Para que el otro se sienta escuchado que importante es escucharlo sin juzgarlo, sin buscarle soluciones o interpretar lo que dice. Solo estar presente estaer en ti y en lo del otro, sintiéndote a ti y sintiendo al otro dejando a un lado los juicios y pensamientos.

    Que difícil es muchas de las veces para mi hacer esto, que difícil es para mi abandonar el vicio de juzgar a los demás. Pero lo primero es hacerme consciente de que interrumpe mi escucha de los demás para así en el futuro saber que es lo que no debo hacer.

    Muy importante también eso que comentas de ser consciente de que lo que sientes al escuchar a alguien tiene que ver con uno mismo y no con el otro ya que surge de mi, es mio no del otro.

  • (19/06/2015 - 10:00h.) Teresa Naranjo

    Pocas sensaciones hay tan placenteras en la vida, como el sentirse verdaderamente escuchado!!!, deberíamos pensar en ello cuando alguien nos habla y nosotros estamos en nuestros pensamientos.

    Hay una frase que escuche en un taller que se me quedó grabada " Cuando una persona te está hablando y tú no lo escuchas, es como si alguien va de visita a tu casa y tú no estás".

  • (12/09/2015 - 20:42h.) Simeon Morato

    ¡Es curioso como puede "marcar" una experiencia, que podría darse varias veces a lo largo de un día, tan solo con entregarse a ella!.

    Muchas son las veces con las que me siento identificado con este amigo del que nos hablas, en las que solo encuentro incomodidad en una conversación banal, aunque me doy cuenta que la escucha no debo hacerla solo con la mente y que cuando me entrego a ella las palabras son lo de menos, que hay movimiento a nivel visceral y algo ocurre en ese encuentro.

  • (10/10/2015 - 00:59h.) Esther Cuenca

    Saberse escuchado... funciona, no es necesario que verdaderamente me escuchen, si creo que lo hacen, con tiempo, soy capaz de encontrar dentro de mi lo más valioso, yo misma.
    Que importante es para mi, estar presente y escuchar, la vida nos habla continuamente y cuando prestamos atención es sorprendente. La mayor parte de las veces es paz y armonía lo que llega, "todo esta bien, confía".
    Gracias por relatar este encuentro.

  • (26/12/2015 - 20:13h.) Yolanda Martínez

    Muchas gracias Vicente por compartir tal experiencia. Cierto es, que es común esta situación en algunos contextos como el que cuentas, conozco ese lugar. Pero que bonitas reflexiones y que saber escuchar tienes!... Estoy totalmente de acuerdo contigo en lo importante que es saberse escuchado y saber escuchar... y que difícil a veces es sentir esto. No siempre estamos preparados para saber escuchar y para que los demás sientan esto. Que impronta tan bonita dejas en tus reflexiones sobre ese viajero y sobre lo que pudo o no resonarte, con este encuentro tan fortuito. Muchas gracias por compartir la experiencia.

  • (02/02/2016 - 17:26h.) I.H.L.

    Qué importante es sentirse escuchado y saber expresar lo que nos pasa y de la misma manera qué importante es aprender a escuchar a los demás. En este sentido, me pareció muy interesante el ejercicio que hicimos en el taller sobre la escucha neutra.

    Sin embargo, considero importante remarcar que cuando hablamos de "escuchar" siempre pensamos en nuestra capacidad para atender lo que nos dicen los que tenemos alrededor pero nos olvidamos de escucharnos a nosotros mismos, nuestros sentimientos y nuestras necesidades y aprender a fiarnos de ellos.

  • (20/04/2016 - 12:06h.) Cristina Martín de Somodevilla

    Cuando se da una escucha verdadera, desde el corazón y con interés hacia el otro, algo se abre en mi interior, y me conecta conmigo misma, se crea un vinculo y me siento en armonía y en sintonia con la otra persona, porque siento que me entienden,que en ese momento importo y eso me llena por dentro.

  • (07/07/2016 - 11:54h.) Leticia Comino

    Cuando escuchamos al otro se despiertan emociones en nosotros que no debemos poner en el orador, ya que estas emociones hablan de realmente de nosotros mismos, y ser conscientes de esta premisa es fundamental ya que nuestro nivel de presencia y compromiso en la escucha está directamente relacionado con nuestra capacidad para manejarnos con estas emociones.

  • (11/09/2016 - 20:59h.) Eusebia Lopez

    Me ha emocionado Vicente! Muchas gracias por tan sabias palabras.

    Un abrazo a todos y que luz fluorescentela de nuestro interior nos ilumine a todas las personas buenas.

  • (11/01/2017 - 20:10h.) Carolina Bueno

    Que buena reflexión... Calmar la mente con los puñeteros juicios y escucharse a uno mismo. Se descubren cosas muy interesantes.

  • (15/01/2017 - 16:42h.) Yolanda Castellote

    En ocasiones, que te escuchen es suficiente, ya que implica por un lado expresar y por otro, te da la oportunidad de tomar conciencia de tus palabras.
    Esos dos efectos son terapéuticos en sí mismos.

  • (18/01/2017 - 20:48h.) Irene Cruz

    Comparto lo importante de sentirse escuchado, ya que en ese momento de confianza e intimidad puede dar lugar a un darse cuenta, cómo nos cuenta Vicente en esta experiencia.
    Lo diferente que es oir y escuchar, prestar atención a lo que nos cuentan, estar presentes. Esos encuentros donde uno puede escuchar y escucharse (ser caja de resonancia), son para mí encuentros llenos de riqueza y aprendizaje, hacia lo de uno y hacia lo del otro.

  • (21/01/2017 - 14:13h.) Laura Mas

    Cuando escuchamos lo que nos pasa al escuchar al otro, nos situamos en un sentir que nos permite un contacto, un acompañamiento. Al tomar conciencia de eso puedo ver aquello que es mío, diferenciándolo de lo del otro. De esta manera consigo facilitar un encuentro más verdadero, más íntimo y menos contaminado.

  • (25/01/2017 - 11:40h.) Patricia

    Destaco del texto ese saber estar en la escucha al que se refiere Vicente, atenderme a mí, atender al otro, estar presentes en lo que esta ocurriendo. Y desde la simpleza de no necesitar dar respuestas, con una actitud de verdadero interés libre de necesidades, en un intento de sencillamente entender.

  • (27/01/2017 - 16:55h.) María Domene

    Hola!
    Un lugar precioso y mágico, donde se pueden dar ese tipo de encuentros. Veo como la escucha depende mucho en el estado que se encuentre cada uno.En esta situación hay dos formas de escucha la tuya, que facilitas y la de tu amigo donde se puso nervioso.
    Desde que mi escucha es más consciente ha cambiado, porque soy mas paciente. Y a la vez experimento como hay algo mio en la escucha.

  • (10/02/2017 - 09:35h.) Johanna Fröhlich Z.

    Gracias por compartir la experiencia, me parece preciosa, sencilla y muy íntima. El encuentro me parece tan humano, tan hermoso.
    Una escucha acompañada por tu escucha a tí mism@ que de forma casi mágica le da permiso al desconocida a escucharse "más allá" de las palabras. Muchas gracias, Vicente.

  • (14/02/2017 - 18:28h.) Mammen Rosi

    Estar ahí, sin otro interés que averiguar lo que el otro viene a decirme. Dispuesta, atenta a lo mucho que expresa sin voz y a lo que dice. En calma, sin prisa, intentando percibir sus emociones y, a la vez, sintiendo lo que me pasa a mí.
    Ahora, que he notado el efecto que produce, me entrego a la experiencia de" la escucha" como si de un juego se tratara. Es mucho más placentero, mucho más auténtico y me conecta conmigo en un acto de complicidad.

  • (27/02/2017 - 07:43h.) RUBEN FERNANDEZ MORANTE

    Hará un año uno de mis hermanos mayores me dijo "últimamente siento que cuando te hablo me escuchas de otra manera". eso nos dio pie a una conversación profunda que duró muchas horas (ni las recuerdo), en ella repasamos nuestras vidas, desde un punto de vista más profundo, dejamos de lado el trabajo, deporte, futuro y pasado, deteniéndonos en cómo nos sentíamos con nuestras propias vidas ahora, lo que realmente nos motivaba, hablar del color de nuestras emociones, nuestros propósitos de crecer interiormente desde nuestro presente diario. la conversación dio para mucho, al menos yo me sentí escuchado y eso se convirtió en una especie de sensación de alivio, no sé si alivio por sentirme comprendido o por darle salida a cosas que solo resonaban en mi interior y por fin "fuera" , lo hacen porque tienes frente a ti una energía que te permite hacerlo, te da la fuerza para ello, te da la confianza no por el hecho de conocerlo en el tiempo; sino porque te muestra una ventana mas allá de la simple escucha. La escucha debe ser genuina, cuanto más libres estemos de la impertinente mente, del pensamiento compulsivo que nos abstrae de las conversaciones, nos vuelve prejuiciosos, cuanto más enfrentemos esa escucha desde una posición ecuánime, desde una especie de estado de vacío que llenar con las palabras, experiencias, sensaciones que nos transmita el emisor, más presentes estaremos y nuestra experiencia ante esa escucha será más real, más equilibrada con respecto a lo recibido y por la otra parte la autorregulación será más efectiva pues tendrá la sensación de haberse abierto a lo genuino. Como Vicente y el trotamundos entregados al atardecer en ese hermoso paraje, fuimos absortos por el aquí y ahora, cobrando la escucha una doble dirección reconfortante para ambos o al menos eso recibí de mi hermano.

  • (01/03/2017 - 20:58h.) Ana Martinez

    Estoy de acuerdo con Vicente cuando escribe: "la escucha tiene doble dirección, hacía lo del otro y hacía lo de uno". Es muy interesante lo que podemos descubrir no solamente de la persona que habla, sino de nosotros mismos cuando escuchamos.

  • (22/11/2017 - 20:45h.) alberto

    Yo estube muchos años sin escuchar a mi pareja hasta que me di cuenta, por suerte tuve una segunda oportunidad y ya la llevo escuchando mas de 10 años.

    Os doy un consejo dejate llevar y escuchala con musica, si quereis una aplicacion para descargar musica desde tu movil, [url=http://descargar-snaptube.com] descargar snaptube gratis [/url]

  • (15/10/2018 - 14:05h.) Olivia McFly

    Después de estar en relación con Wilson durante siete años, él rompió conmigo, hice todo lo posible para traerlo de vuelta, pero todo fue en vano, lo quería tanto por el amor que tengo por él, le rogué con todo. , Hice promesas pero él se negó. Le expliqué mi problema a alguien en línea y ella me sugirió que me contactara con un lanzador de hechizos que pudiera ayudarme a lanzar un hechizo para recuperarlo, pero soy del tipo que no creía en el hechizo, no tenía más remedio que intentarlo. Me refería a un lanzador de hechizos llamado Dr. Zuma zuk y le envié un correo electrónico, y él me dijo que no había problema de que todo estará bien antes de tres días, que mi ex volverá a recibirme antes de tres días, lanzó el hechizo y sorprendentemente en el El segundo día, fue alrededor de las 4pm. Mi ex me llamó, estaba tan sorprendido, respondí a la llamada y todo lo que dijo fue que sentía mucho lo que había sucedido, que quería que volviera a él, que me quiere tanto. Estaba tan feliz y fui a verlo, así fue como empezamos a vivir felices juntos de nuevo. Desde entonces, he prometido a cualquier persona que conozco que tiene un problema de relación. Sería de gran ayuda para esa persona refiriéndole al único lanzador de hechizos real y poderoso que me ayudó con mi propio problema y que es diferente de Todos los falsos por ahí. Cualquiera podría necesitar la ayuda del lanzador de hechizos, su correo electrónico: spiritualherbalisthealing@gmail.com o llámelo al +2348164728160. Puede enviarlo por correo electrónico si necesita ayuda en su relación o cualquier otra cosa. PÓNGASE EN CONTACTO CON EL AHORA PARA SOLUCIONAR TODOS SUS PROBLEMAS

 

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