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Revista Internacional de Intervenciones en Salud Emocional, editada por Teodoro Sanromán, director de Qualia, Psicología y Salud Emocional, centro especializado en Terapia Gestalt.Riisa-e. Revista Internacional de Intervenciones en Salud Emocional.

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Revista Internacional de Intervenciones en Salud Emocional, editada por Teodoro Sanromán, director de Qualia, Psicología y Salud Emocional, centro especializado en Terapia Gestalt.

El cerebro adulto puede ser entrenado para la compasión

Un estudio revela que este sentimiento humano es como un “músculo” que puede fortalecerse 

Una reciente investigación constató que tras la práctica de “meditación compasiva” las personas se habían vuelto más altruistas y sus cerebros habían sufrido cambios en regiones vinculadas con las emociones positivas.  

26/07/2013 por Qualia.

    

El cerebro no es inmutable, sino que está en constante cambio. Numerosos estudios neurocientíficos están arrojando un nuevo concepto del cerebro. La plasticidad neuronal ha surgido de las evidencias de que dicho proceso de transformación, se da a lo largo de toda la vida. Se trata de un órgano preparado para cambiar como respuesta a la experiencia, es el responsable del aprendizaje y es más susceptible en los primeros años de nuestra vida. Podemos responsabilizarnos del mismo y crear condiciones para que se den emociones más positivas.
Este entrenamiento orientado a la compasión fue realizado en el Center for Investigating Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos. Los científicos entrenaron en “meditación compasiva” o Tonglen a un grupo de jóvenes adultos, que desarrollaron la compasión como un “músculo", con el que responder mejor a los sufrimientos de los demás con atención y deseo de ayudar.

Los resultados obtenidos fueron comparados con los de otro grupo que fue entrenado en revaluación cognitiva, una técnica que permite aprender a replantearse los propios pensamientos para que sean menos negativos. Y se comprobó que "las personas entrenadas para la compasión fueron más altruistas”.

Por otra parte, los científicos midieron sus respuestas neuronales con la técnica de exploración de resonancia magnética funcional (fMRI)‎, y se observó que presentaban mayor cantidad de cambios neuronales, frente a imágenes que reflejaban el sufrimiento humano. Y en concreto, en regiones del cerebro vinculadas a la regulación de las emociones y a las emociones positivas.

La conclusión del estudio sugiere que la compasión, no es algo estable sino que se puede mejorar con entrenamiento y práctica. Además es importante esta formación en las escuelas, para ayudar a los niños a estar en sintonía con sus propias emociones y las de los demás. Asimismo los científicos apuntan a que dicho entrenamiento podría servir para tratar problemas sociales, como la ansiedad social o el comportamiento antisocial.

La flexibilidad del sentimiento compasivo había quedado ya reflejada en dos estudios previos, cuyos resultados revelaron que la situación social influyen en el grado de compasión de las personas. Por otro parte, la compasión también varía según el objeto de ésta, y es que esta flexibilidad tiene una causa biológica. Nuestra mente intuitiva nos hace sentir más compasión por aquellos con los que compartimos alguna afiliación, como la familia o las personas con las que compartimos determinadas identidades grupales.

 

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