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Revista Internacional de Intervenciones en Salud Emocional, editada por Teodoro Sanromán, director de Qualia, Psicología y Salud Emocional, centro especializado en Terapia Gestalt.Riisa-e. Revista Internacional de Intervenciones en Salud Emocional.

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Revista Internacional de Intervenciones en Salud Emocional, editada por Teodoro Sanromán, director de Qualia, Psicología y Salud Emocional, centro especializado en Terapia Gestalt.

No somos felices cuando divagamos

Nuestra felicidad depende más de nuestra capacidad de atender lo que hacemos que de lo que hacemos

No estar concentrados en la actividad que realizamos en un momento dado, lo que ocurre durante casi la mitad del tiempo que estamos despiertos, es causa de infelicidad. Así lo indica una reciente investigación que recoge 250.000 pensamientos, sensaciones y acciones de los 2.250 participantes a lo largo de sus quehaceres cotidianos.

25/12/2010 por Teodoro Sanromán.

Nuestro cerebro de manera natural deja a nuestra mente deambular. Esta capacidad de pensar en algo distinto a la situación en que estamos inmersos es un logro cognitivo de nuestra especie que, como ahora estamos comprobando, tiene su coste emocional de insatisfacción.

Los participantes en el estudio revelaron que pasaban, en promedio, el 46,9% de su tiempo divagando. Porcentaje que nunca fue inferior al 30% realizando cualquier actividad a excepción de mantener relaciones sexuales. Otras actividades en las que los participantes experimentaron mayor satisfacción fue al realizar ejercicio y durante una conversación. Por el contrario, descansando, trabajando o utilizando un ordenador personal en casa los participantes mostraron los mayores niveles de insatisfacción.

Por tanto, nuestra capacidad de estar concentrados en la actividad que realizamos es un mejor predictor de nuestro nivel de satisfacción que la misma actividad que realizamos. O en otros términos, nuestra satisfacción depende más de nuestra capacidad de atender lo que hacemos que de lo que hacemos.

Además, los análisis de desfase temporal realizados apuntan a que la tendencia a divagar y deambular de la mente es en general la causa y no la consecuencia de la infelicidad.

En consecuencia, este estudio es uno más, del conjunto cada vez más amplio de estudios, que nos indican que la práctica de la meditación, como forma de aumentar nuestra capacidad de atender de manera sostenida a aquello en lo que estamos, favorece el desarrollo de condiciones óptimas para sentirnos más felices.

 

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