Utilizamos cookies para poder ofrecer nuestros servicios, si continúas con la navegación entendemos que aceptas su uso.AceptarMás información
Descubre el catálogo de actividades que te propone Qualia, Psicología y Salud Emocional para que desarrolles de forma completa los tres ámbitos de la persona: lo corporal, lo cognitivo y lo emocionalEl más amplio programa para el bienestar de la persona, una ayuda para estar más sano y mejor contigo mismo

Diseñado por psicólogos y especialistas en Terapia Gestalt.

Descubre el catálogo de actividades que te propone Qualia, Psicología y Salud Emocional para que desarrolles de forma completa los tres ámbitos de la persona: lo corporal, lo cognitivo y lo emocional

Río Dílar

Valor ecológico y ubicación de la zona de destino

El término municipal de Dílar se ubica en la vertiente oeste del Parque Natural de Sierra Nevada, a 878 metros de altitud y a orillas del río que lleva su mismo nombre. Su entorno natural y su cercanía a la ciudad de Granada lo convierten en un lugar ideal para la práctica de turismo rural, senderismo, paseos en bicicleta o a caballo. Su localización le hace disfrutar de uno de los enclaves paisajísticos más privilegiados de la cornisa noroccidental del macizo penibético y con más diversos matices. Por un lado, la ribera del río Dílar entre álamos y chopos; por otro, campos de olivos, pinos y encinas. El atractivo turístico de este paraje natural se complementa con una oferta de ocio y formación en el centro de innovación educativa Huerto Alegre, un aula de la naturaleza enclavada en pleno Parque de Sierra Nevada.

El río Dílar nace bien alto, a casi 2.900 metros, en la Laguna de las Yeguas, discurriendo, en un primer tramo, su curso paralelo a la Loma de Dílar que lo separa de la cuenca del río Monachil, para, más tarde, encajonarse entre el Trevenque y los Alayos. No tiene afluentes importantes, aunque sí barrancos que enriquecen su caudal y es un río indómito que se domestica, pasada la central eléctrica, para poder surtir de agua al pueblo que lleva su nombre y a su vega, aunque antes, a la altura del Barranco de Aguas Blanquillas, haya “sufrido” la sangría del Canal de la Espartera. 
     

Excursión del 23 de diciembre de 2012